Patagonia

A 600 km de Malvinas, Milei no sabe qué hacer con el radar extranjero en Tierra del Fuego

Por Mauricio Caminos

El Gobierno aún tiene entre sus pendientes al radar de capitales norteamericanos e ingleses que está ubicado a 600 km de las islas Malvinas: el aparato está activado, aunque no estaría operativo ni en funcionamiento, según supo elDiarioAR de fuentes extraoficiales involucradas en el expediente. En la localidad de Tolhuin, a 100 km de Ushuaia, reconocen que el tema sigue generando debate, sobre todo en vísperas a un nuevo 2 de abril.

El radar está bajo señalamiento desde que en 2023, bajo la gestión nacional de Alberto Fernández y durante el primer mandato provincial del gobernador Gustavo Melella, se supo del arribo al país de la empresa LeoLabs, una compañía radicada en California, Estados Unidos, pero constituida en la capital de Tierra del Fuego a partir de dos sociedades -una irlandesa y otra británica-. El gobierno del Frente de Todos habilitó su instalación pero cuando surgió la polémica se retractó. Cuando asumió Javier Milei se activó un lobby empresarial y de la embajada de Estados Unidos para volver a darle luz verde: se abrió un expediente de investigación sobre las cuestiones técnicas del aparato que aún circula por distintas oficinas de ministerios gubernamentales.

De acuerdo a lo que pudo corroborar este medio, el expediente sobre la situación del radar había llegado al Ministerio de Defensa, que conduce el militar Carlos Presti, a fines de noviembre pasado, proveniente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Su recorrido tendría que haber seguido a la Cancillería -de Pablo Quirno- y luego a la Jefatura de Gabinete -encabezada por el ahora sospechado Manuel Adorni-, donde se debería tomar una decisión final sobre su derrotero. elDiarioAR consultó en Defensa pero no obtuvo respuestas.

Lo que está bajo análisis son las cuestiones técnicas del radar, concretamente si podría hacer análisis del territorio argentino, cuando la empresa siempre argumentó que el aparato sirve para observar y estar en contacto con satélites espaciales. "Se inició un proceso de revisión de los datos que el radar puede transmitir, si puede hacer espionaje o no de manera horizontal, digamos, no solo hacia el cielo", planteó una de las fuentes consultadas.

En el área de Ciencia y Tecnología se determinaron "fallas técnicas" sobre su estructura del radar. "Los dueños planteaban que el problema apenas eran datos técnicos", dijo una de las personas que estuvo siguiendo el expediente gubernamental. Hasta el año pasado, LeoLabs identificaba al radar de Tolhuin en un mapa de su red de radares en su página web. Estaba señalado como "en proceso". Actualmente, ya no aparece el punto en Tierra del Fuego.

En la municipalidad de Tolhuin también estaban al tanto de la situación del radar, más en una fecha tan simbólica como un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas. El año pasado el municipio había presionado para conformar una comisión permanente sobre el aparato tecnológico. Y el tema sigue siendo de conversación entre los fueguinos. "Sigue en el mismo lugar. Si pasas por la ruta sigue instalado", apuntaron desde Ushuaia. "El radar está activo, enchufado, para que sus baterías no se deterioren, pero no está en funcionamiento", apuntó una fuente extraoficial.

El radar está emplazado dentro de la estancia El Relincho, a la altura del kilómetro 2.946 de la Ruta Nacional N° 3. Fue el 15 de noviembre de 2022 cuando la Subsecretaría de Telecomunicaciones y Conectividad le concedió a LeoLabs el permiso de instalación en territorio fueguino. Pero cuando la polémica escaló mediáticamente, el gobierno del Frente de Todos canceló la autorización citando riesgos para la seguridad nacional y la falta de adecuación a la normativa de defensa.

Apenas asumió Milei, LeoLabs no perdió tiempo: el 21 de diciembre de 2023 interpuso un recurso de reconsideración. Esa gestión legal se completó con un activo cabildeo de los fundadores y directivos de la empresa con diferentes funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas, con presencia de la Embajada de Estados Unidos en esas reuniones. La polémica llegó incluso a que los empresarios de LeoLabs aventuraran quitar a los accionistas ingleses de la operatoria para evitar una mayor escalada. También se estudió la posibilidad de instalarse en Chile, pero allí hay menores condiciones de conectividad e infraestructura.

La cuestión nunca fue solo diplomática. En su momento hubo voces encontradas entre militares y científicos: mientras técnicos argumentaron que el aparato únicamente podía monitorear basura espacial en órbita, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Juan Martín Paleo, lo calificó como una amenaza para la defensa nacional. Esa tensión entre la lectura técnica y la geopolítica es la misma que hoy recorre el expediente que aún circula dentro del Gobierno.

Fuente: elDiarioAr