Patagonia

Vidal se aferra a Palermo Aike como un salvavidas petrolero para generar empleo

El Gobierno de Santa Cruz volvió a poner todas sus fichas en Palermo Aike. Esta vez, el argumento se construye desde el exterior: una recorrida por instalaciones de perforación no convencional en la región de Prairie, presentada como uno de los polos más avanzados de la industria petrolera a nivel mundial.

La visita -de la que participaron el gobernador Claudio Vidal, el ministro Jaime Álvarez y representantes de CGC- fue planteada como un paso clave para incorporar tecnología de "última generación". Sin embargo, detrás del entusiasmo oficial, la escena se parece más a una estrategia reiterada: buscar afuera lo que aún no logra consolidarse puertas adentro.

La comitiva llegó por invitación de la empresa ENSIGN, donde se interiorizó sobre equipos de alta potencia y procesos que, según se destacó, marcan estándares globales de eficiencia y productividad. El mensaje es claro: Palermo Aike necesita ese salto tecnológico para transformarse en un motor real de la economía provincial. Lo que no se dice es cuánto falta para que eso ocurra.

"Santa Cruz tiene el recurso. Lo que estamos haciendo es ir a buscar la tecnología y las inversiones para ponerlo a producir de verdad", aseguró Vidal. La frase sintetiza el núcleo del planteo oficial, pero también deja en evidencia una tensión: el recurso está, pero todavía no produce en la escala prometida.

El propio gobernador reconoció que el desarrollo no será inmediato y que dependerá de decisiones políticas y condiciones de inversión. En ese punto, el discurso se vuelve más prudente, aunque no abandona la expectativa de que Palermo Aike pueda convertirse en una salida económica en un contexto provincial atravesado por la necesidad de generar empleo.

En ese esquema, CGC aparece como un socio central. Desde el Gobierno se insiste en que la articulación público-privada será la clave para convertir el potencial geológico en actividad concreta. Pero esa alianza, repetida en distintos momentos de la historia petrolera, no siempre logró traducirse en beneficios sostenidos para las economías locales.

La apuesta oficial busca posicionar a Santa Cruz como un polo energético competitivo, capaz de atraer inversiones y modernizar su matriz productiva. El problema es que ese horizonte todavía se apoya más en proyecciones que en resultados verificables.