Patagonia

¿Adiós al asado de vaca?: Rechazan el consumo de burros y la Sociedad Rural impulsa el de guanacos

La carne de burro empezó a ganar visibilidad en la Patagonia en las últimas semanas, donde su comercialización en Chubut despertó interés entre productores y consumidores. El fenómeno se inscribe en un contexto de caída del consumo de carne vacuna y de búsqueda de nuevas alternativas productivas.

Ante esto, la Asociación Protectora de Rescate Equino, junto a una coalición federal de organizaciones, expresó su rechazo al faenamiento y consumo de burros, como también mulas en Chubut y el resto del país, en medio de una creciente polémica. La entidad calificó la práctica como un "retroceso humanitario" y advirtió sobre posibles riesgos sanitarios y legales.

Riesgos sanitarios y falta de regulación

Uno de los principales cuestionamientos apunta a la ausencia de un marco regulatorio específico para el consumo interno de estas especies en Argentina. Según la organización, esto implica una falta de trazabilidad que podría poner en riesgo la salud pública.

Desde APRE señalaron que los equinos suelen ser utilizados como animales de trabajo o compañía, por lo que podrían haber sido tratados con fármacos no aptos para el consumo humano, como ciertos antiinflamatorios o antibióticos. Además, alertaron que la existencia de faenas clandestinas incrementa la posibilidad de enfermedades zoonóticas por falta de controles bromatológicos.

Debate legal y bienestar animal

La entidad también recordó que la Ley 14.346 sanciona los actos de crueldad hacia los animales, y cuestionó que se reduzca a los equinos a "unidades de biomasa", desconociendo su condición de seres sintientes.

"No es cultura, es crueldad. No es soberanía alimentaria, es falta de control sanitario", expresaron desde la organización, que además denunció condiciones deficientes en el transporte y acopio de estos animales, con situaciones de hacinamiento y abandono.

Reclamo a las autoridades

Ante este escenario, la coalición de ONGs exigió la intervención urgente de las autoridades provinciales, así como de los organismos de control y áreas de bromatología, para que se investiguen los hechos y se apliquen sanciones a quienes impulsen estas prácticas.

El tema abrió un nuevo debate en la región sobre los límites entre producción, consumo, regulación sanitaria y bienestar animal, en un contexto de fuerte repercusión pública.

La SRA impulsa el consumo de guanaco en todo el país

En el marco de la AmCham Summit 2026, celebrada en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, lanzó una propuesta que generó debate en el sector agropecuario: habilitar la comercialización de carne de guanaco a nivel federal como alternativa frente al encarecimiento sostenido de la carne vacuna.

"Es una proteína muy buena, muy valorada, que debería poder comercializarse en todo el país", afirmó Pino en declaraciones al diario La Opinión Austral. El dirigente fue más allá y señaló que este producto "tiene que lograr un tránsito federal" planteando así la necesidad de remover las barreras que hoy limitan su distribución a ciertas regiones del país.

Las declaraciones del titular de la SRA se producen en un contexto de presión creciente sobre el bolsillo de los consumidores. La definición se conoció en un escenario marcado por fuertes aumentos en el precio de la carne vacuna durante los últimos meses, situación que abrió el debate sobre nuevas alternativas destinadas al consumo interno.

En ese marco, el sector busca diversificar la oferta proteica disponible, y el guanaco aparece como una de las opciones con mayor proyección.

El trasfondo patagónico: sobrepoblación y crisis ovina

La propuesta de Pino no surge en el vacío. En su análisis, el dirigente señaló que en los últimos años se registró un crecimiento sostenido en la población de guanacos en la Patagonia. Ese escenario tuvo consecuencias negativas para la producción ovina, sector que además enfrenta dificultades derivadas de depredadores naturales y de distintos factores económicos adversos.

Frente a ese diagnóstico, Pino convocó a repensar el modelo productivo del sur del país. "Ahora que hay un mejor panorama, hay que replantearse cómo queremos producir en la Patagonia", sostuvo, abriendo el debate sobre la convivencia entre especies y el manejo sustentable del territorio.

En algunas zonas de la Patagonia, como Río Negro, Chubut y Santa Cruz, hay una expectativa renovada entre los productores. Según el presidente de la SRA, esos productores muestran "ganas de hacer" impulsadas por valores que considera "razonablemente buenos", condiciones que se complementan con una capacidad positiva de proyección a futuro.

Un debate con aristas legales y culturales

La iniciativa no está exenta de complejidades. El debate es amplio y adquiere una dimensión compleja porque, mientras en Santa Cruz se vende a $6500 el kilo, en provincias como San Juan, el guanaco es una especie silvestre protegida y su caza está prohibida por ley.

Este punto evidencia que la federalización del producto requerirá no solo voluntad política, sino también una revisión del marco normativo vigente en distintas jurisdicciones del país.

Las declaraciones se dan en medio de un escenario donde distintos sectores del agro analizan alternativas para abastecer la demanda interna, frente al encarecimiento sostenido de la carne vacuna. Entre esas opciones, incluso, surgieron propuestas poco tradicionales como la carne de burro.

La carne de guanaco, sin embargo, cuenta con una ventaja diferencial: ya tiene presencia instalada en la Patagonia y un reconocimiento creciente entre los consumidores de esa región.

El contexto económico que empuja la propuesta

En ese marco, Pino remarcó sus cualidades nutricionales, al señalar que se trata de una fuente proteica de calidad que ya cuenta con buena valoración en algunos sectores.

La propuesta apunta, en definitiva, a ampliar la oferta alimentaria en un país donde el acceso a la proteína animal de calidad se convirtió en un desafío creciente para amplios sectores de la población.

El planteo del presidente de la SRA instala una discusión que excede lo gastronómico: toca la política productiva, el ordenamiento territorial, la legislación ambiental y el acceso a la alimentación. Lo que hoy parece una propuesta disruptiva podría, con el marco regulatorio adecuado, convertirse en una respuesta concreta a la crisis de precios que atraviesa el mercado cárnico argentino.

Con información de RíoNegro, La Opinión Austral y +P