El "sueño americano" del pibe: Milei viajó a la Patagonia para subirse al portaviones nuclear USS NimitzJavier Milei abordó el portaaviones nuclear USS Nimitz en el marco de los ejercicios navales Passex 2026, una actividad organizada por el Comando Sur de Estados Unidos y su embajada en Argentina. El mandatario partió desde Aeroparque por la mañana y llegó al buque tras un traslado en una aeronave militar estadounidense, en coincidencia con demostraciones aéreas previstas para el cierre del operativo.
La escena, cuidadosamente montada entre cazas F-18 y helicópteros Seahawk, tuvo también su postal política: una comitiva integrada por funcionarios de primera línea acompañó al Presidente en cubierta. Entre ellos, Karina Milei, Pablo Quirno, Santiago Caputo, Martín Menem y autoridades de Defensa y de las Fuerzas Armadas, además del embajador estadounidense en el país.
El episodio no aparece como un hecho aislado dentro de la política exterior del Gobierno. Desde su asunción, Milei viene acumulando señales de acercamiento con Washington, especialmente en el área de defensa. Uno de los antecedentes más relevantes fue el viaje a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, para impulsar la construcción de una base naval integrada con financiamiento estadounidense.
En paralelo, la habilitación del Passex 2026 mediante el Decreto 264/2026 abrió un frente de discusión institucional. Este tipo de autorizaciones, vinculadas a ejercicios militares con fuerzas extranjeras, suele canalizarse a través del Congreso, lo que convirtió la decisión en un punto de tensión política.
Los ejercicios se desplegaron en el Atlántico Sur con la participación de unidades argentinas y estadounidenses. Incluyeron maniobras tácticas, simulaciones de defensa aérea y operaciones conjuntas entre buques y aeronaves. El portaaviones Nimitz operó junto al destructor USS Gridley y distintas embarcaciones de la Armada Argentina, en un esquema que retomó antecedentes como los ejercicios "Gringo-Gaucho".
El Gobierno presenta estas acciones como parte de una estrategia para elevar el nivel de adiestramiento militar y fortalecer la cooperación internacional. Sin embargo, el énfasis en la asociación con Estados Unidos y la modalidad de implementación de estas decisiones reavivan interrogantes sobre el rumbo geopolítico adoptado y los márgenes de autonomía en la política de defensa nacional.
Javier Milei abordó el portaaviones nuclear USS Nimitz en el marco de los ejercicios navales Passex 2026, una actividad organizada por el Comando Sur de Estados Unidos y su embajada en Argentina. El mandatario partió desde Aeroparque por la mañana y llegó al buque tras un traslado en una aeronave militar estadounidense, en coincidencia con demostraciones aéreas previstas para el cierre del operativo.
La escena, cuidadosamente montada entre cazas F-18 y helicópteros Seahawk, tuvo también su postal política: una comitiva integrada por funcionarios de primera línea acompañó al Presidente en cubierta. Entre ellos, Karina Milei, Pablo Quirno, Santiago Caputo, Martín Menem y autoridades de Defensa y de las Fuerzas Armadas, además del embajador estadounidense en el país.
El episodio no aparece como un hecho aislado dentro de la política exterior del Gobierno. Desde su asunción, Milei viene acumulando señales de acercamiento con Washington, especialmente en el área de defensa. Uno de los antecedentes más relevantes fue el viaje a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, para impulsar la construcción de una base naval integrada con financiamiento estadounidense.
En paralelo, la habilitación del Passex 2026 mediante el Decreto 264/2026 abrió un frente de discusión institucional. Este tipo de autorizaciones, vinculadas a ejercicios militares con fuerzas extranjeras, suele canalizarse a través del Congreso, lo que convirtió la decisión en un punto de tensión política.
Los ejercicios se desplegaron en el Atlántico Sur con la participación de unidades argentinas y estadounidenses. Incluyeron maniobras tácticas, simulaciones de defensa aérea y operaciones conjuntas entre buques y aeronaves. El portaaviones Nimitz operó junto al destructor USS Gridley y distintas embarcaciones de la Armada Argentina, en un esquema que retomó antecedentes como los ejercicios "Gringo-Gaucho".
El Gobierno presenta estas acciones como parte de una estrategia para elevar el nivel de adiestramiento militar y fortalecer la cooperación internacional. Sin embargo, el énfasis en la asociación con Estados Unidos y la modalidad de implementación de estas decisiones reavivan interrogantes sobre el rumbo geopolítico adoptado y los márgenes de autonomía en la política de defensa nacional.

