Diario de un noruego en la Patagonia: "En los relatos de Schjander se ve el germen de la distribución de las tierras y la violencia posterior a la Conquista del Desierto"
Por primera vez, el diario del viajero noruego Nils Johan Schjander "En reise til Patagonia" ("Un viaje a la Patagonia") es publicado en español. Se trata de un testimonio de primera mano sobre el territorio patagónico en el período posterior a la llamada "Conquista del Desierto", resultado del trabajo de más de dos décadas de traducción. El poeta Raúl Mansilla, quien se ocupó de la traducción y edición, dialogó con El Extremo Sur sobre el valor social e histórico de las narraciones del anarquista europeo. Schjander dejó la bitácora tras su muerte en 1903 y llegó a manos de Mansilla a principios de la década del 2000. Hicieron falta 24 años para lograr una traducción accesible pero sin "traicionar el espíritu" del noruego. El libro fue publicado este año por la editorial neuquina Utopía Patagonia.
No es un viajero inglés
El protagonista -que llega a la Patagonia con el sueño de fundar un "Estado libre"- se posiciona como una suerte de cronista que, lejos de la soberbia del viajero inglés, describe con sensibilidad los problemas del territorio. También expone la violencia propia del período, sobre todo contra los Pueblos Originarios, con quienes toma contacto directo. "Él no es ni conquistador ni conquistado, es una persona que de alguna manera está situada en otro lugar totalmente distinto, ni vencedor ni vencido", describe el traductor.
Los viajes de Schjander desafían los tópicos de la Patagonia como un territorio desértico y hostil. Mansilla señala que el viajero "se encuentra con mucha más gente de la cree, no habla de un lugar vacío". Expone, además, problemáticas de larga data como la falta de acceso al agua, la ausencia de caminos y la distribución de la tierra, no exenta de despojos.
¿Cómo llega a tus manos el diario? ¿En qué contexto se produce el primer encuentro?
Si bien soy de Comodoro, vivo en Neuquén desde los 20 años. Un amigo mío de acá, del barrio, viajó a Noruega, vivió 18 años allá. Está muy interesado tanto en la cultura argentina como noruega, y participó de una presentación de un libro del año 2000. Me lo trajo de regalo, en noruego. Él veía que aparecía el nombre de Sayhueque, de Sacamata; aparecían nombres propios de lonkos, de militares y de agrimensores, de gente de esa época y él pensó que podíamos llegar a hacer el trabajo de traducción, cosa que se completó recién este año. Fue un trabajo de párrafo por párrafo, también trayendo el texto a los lectores de este tiempo, tratando de no traicionar su texto porque estamos hablando de un lenguaje noruego de fines del siglo XIX. Tratamos de hacerlo un tanto contemporáneo, sin traicionar su espíritu, hacerlo accesible. Hicimos muchas notas al pie del contexto histórico más que nada para poder adaptarlo a estos tiempos. Fue un trabajo enorme. Ahora ve la luz, nosotros tuvimos la suerte de presentarlo en Buenos Aires, en la Feria Internacional del Libro, y tuvimos la presencia del embajador de Noruega en Argentina así como de algunos intelectuales noruegos que viven en nuestro país. Ahí también nos enteramos de que había otro intento de traducción. Es un intento de traducción en Esquel de un alemán que falleció en pandemia, que lo hizo traducir por otra ciudadana noruega que vive en El Manso, con la cual ya mantuvimos contacto. Ese libro no llegó a ver la luz por la pandemia. Salió este, pero iba a salir de alguna u otra manera porque son registros muy importantes para la historia de la Patagonia. Nos llevó mucho tiempo, cerca de 20 años, hasta que pudimos traducirlo. Estamos hablando del libro ‘Un viaje a la Patagonia', de un noruego llamado Nils Johan Schjander que entre 1889 y 1891 anduvo por gran parte de la Patagonia. Partió desde Buenos Aires, cruzó La Pampa, estuvo en las provincias de Neuquén y Río Negro; y y estableció su base en Fofo Cahuel, cerca de Esquel. Después se fue para el lado de Puerto Madryn, lo que es la colonia galesa. Él aporta material de primera mano, fuentes y datos primarios sobre esa época en la Patagonia.
¿Quién era Schjander? ¿A qué vino a la Patagonia?
En realidad es una paradoja lo que ocurre con él. Tiene estas ideas anarquistas, de alguna manera, porque pertenecía a un grupo que se llamaba Bohemia Kristiania, un grupo radical contracultural de fines del siglo XIX, de Noruega, fundamentalmente de Oslo, que antes no se llamaba así, sino que se llamaba Kristiania. Este grupo tenía serias intenciones de modificar el estatus quo en Noruega que estaba bajo la dominación de la corona sueca en ese momento. Estaban en contra la moral burguesa, la iglesia, querían el sexo libre, eran un grupo bastante avanzado en el que en su ultima instancia participa, por ejemplo, el autor de ‘El grito', Edvard Munch. Este grupo tenía intenciones de lograr un Estado utópico en algún lugar del mundo y eligieron la Patagonia. No se pudo lograr, pero estaban las intenciones, y es una historia maravillosa porque nos muestra que la Patagonia siempre, en el pasado y el futuro, ha sido un lugar un lugar deseado, un lugar utópico para el mundo. Y él se encuentra con la enorme contradicción de que tiene que trabajar para los ingleses de la Southern Argentine Land Company, que después cambia el nombre en la época de Malvinas y son los que venden la tierra al grupo Benetton, las famosas 900.000 hectáreas. El relato no es excesivamente académico, ni siquiera es un relato solamente para los historiadores, es un relato casi de aventuras, porque él pasa por distintas situaciones de viajes que eran muy difíciles, el problema del agua, el problema de los pumas, su convivencia con distintos personajes que va encontrando en el camino.
Ni conquistador ni conquistado
¿Desde qué lugar mira a la Patagonia? ¿Hay una continuidad con la mirada propia de la crónica viajera del europeo, que tiende a describir desde cierto lugar de superioridad?
No habla desde la postura del escritor o viajero de tipo inglés, que siempre habla o describe desde arriba. Él no es ni conquistador ni conquistado, es una persona que de alguna manera está situada en otro lugar totalmente distinto, ni vencedor ni vencido. Es una persona que detalla situaciones desde otro lugar y con un requerimiento de situaciones distintas a las de un viajero inglés típico, eso es lo que lo diferencia de otros viajeros. Él tiene una sensibilidad muy particular para la época. Si bien viene de una de una profesión que se diría dura, como la ingeniería, tiene muchísima sensibilidad a partir de su descripción, su relación con el entorno y con la gente que se va a encontrar.
El diario supone, también, un relato en primera persona de la etapa posterior a la llamada "Conquista del Desierto". ¿Qué observaciones hace Schjander de ese período?
Es un periodo donde no hay muchas fuentes primarias. Es cuando empiezan a liberar a los Pueblos Originarios que estaban detenidos, algunos en la isla Martín García otros en el campo de concentración de Valcheta. Se empiezan a reagrupar y Schjander da cuenta de eso, él visualiza eso, lo cuenta. Es un periodo bastante difícil donde se intenta una consolidación del Estado a través de la distribución de tierras a grandes hacendados, comienza una nueva etapa en la Patagonia y él va describiendo cómo se van midiendo y entregando tierras, corriendo a los pueblos preexistentes.
¿De qué manera se relaciona Schjander con los pobladores originarios? Aparece una postura que, a primera vista, se aleja de la concepción de barbarie que sostenía el discurso oficial en ese momento.
Tiene una visión totalmente distinta, si bien no se entromete directamente por el tema de las autoridades, él hace denuncias también, como por ejemplo, la situación que ve de los fortines. El ve que los fortines reciben dinero por determinada cantidad de hombres. Determina, por ejemplo, que un fortín en General Acha recibía el dinero por 1250 soldados pero resulta que eran 80. Entonces cuestionaba "¿y la plata quién se la queda?". Historias antiguas que siguen vigentes. Él hacía ese tipo de denuncias. Hablaba de la fuerte destrucción de los militares en los fortines, que la mayoría eran delincuentes, que eran tomados para el Ejército y después vendían sus pertenencias o se fugaban. Todo eso lo cuenta Schjander y tiene que ver con un período muy particular de la historia de Argentina.
Schjander llegó a la Patagonia con una utopía anarquista. Si bien no logró su cometido, ¿permaneció algo de ese intento en Argentina o Noruega?
Yo hablé con el embajador de Noruega, Halvor Sætre. La pregunta que hice fue si había quedado de alguna manera la presencia de este grupo tan radical y tan particular. Él me dijo que sí, que gran parte de ese movimiento, si bien no venció, había impactado en la cultura noruega y todavía permanece, forjó los que son hoy los noruegos.
El diario aparece como un relato inédito, al menos en español, de un período con escasas fuentes. En este sentido, ¿creés que obliga a revisar la historia patagónica?
Ahí él da algunos elementos de, por ejemplo, el grado de sometimiento que tenían las mujeres de pueblos preexistentes, el grado de sometimiento era bastante importante y cercano a la esclavitud, decía él, de algunas personas que tenían mujeres jóvenes mapuches, las utilizaban para todo tipo de cosas, valga el término terrible. No lo plantea en términos de denuncia, sino que va narrando lo que va viendo. Otra cosa que me parece importante es cómo visualiza a los tehuelches, los que estaban más al sur. En una oportunidad los ve llegar y cuenta una cantidad de más o menos 200. Eso significa que para esa época los tehuelches seguían haciendo sus grandes recorridos que ya había descripto Musters en 1869 en su libro sobre los patagones y que todavía seguían siendo muy numerosos. Él habla de 200 personas más o menos en ese momento, en lo que hoy es Trelew, Puerto Madryn.
¿Qué relecturas se pueden hacer de la bitácora a la luz del actual contexto político y cultural? Hay violencias y conflictos que narra Schjander que, de una u otra forma, persisten.
Para mí el libro tiene varios niveles. Yo soy un lector apasionado de literatura de viajes desde muy joven, para mí es también un libro de aventuras. Por otro lado tiene el valor de un libro histórico muy importante para ver lo que pasaba en ese momento y cosas que todavía siguen vigentes como el famoso y problemático tema de la tenencia de la tierra. Ahí podemos ver el germen, cómo eran las mediciones, cómo era la distribución de la tierra en la Patagonia. Y toda la violencia posterior a la mal denominada Conquista del Desierto. Otra cosa que rescato de este texto es que, a diferencia de otros relatos, él no habla de un lugar vacío, desértico. Se encuentra con mucha más gente de la que cree, andando por lugares sin caminos, desplazándose por los lugares donde era muy difícil acceder al agua, por ejemplo. El tema del agua es tremendo para él y para muchas poblaciones, cada día se va agudizando ese problema. Schjander no describe un lugar donde no hay nadie, un lugar que hay que llenar sino que habla de la Patagonia como un lugar lleno de vida.