El asesor presidencial Santiago Caputo compartió un mensaje sobre el potencial del uranio en Argentina y aseguró que Chubut podría convertirse en "la próxima Neuquén" si se avanza en la explotación del recurso. ¿Hasta dónde llega la privatización de la energía nuclear argentina? El uranio de la Patagonia y la soberanía tecnológica, en debate. Cerro Solo, en Chubut, concentra 4.420 toneladas de uranio de alta calidad, pero la ley provincial bloquea su explotación.
A través de sus redes sociales, Caputo replicó una publicación de la cuenta financiera "NoLimit", donde se advertía sobre una futura suba en la demanda mundial de uranio vinculada al desarrollo de la energía nuclear.
"Debe haber pocas cosas más importantes para la historia de nuestra Nación que sacar las 300 mil toneladas de uranio que tenemos bajo la tierra. Chubut podría ser la próxima Neuquén", escribió el asesor más cercano al presidente Javier Milei.
El mensaje volvió a instalar el debate sobre la minería y la explotación de uranio en la provincia, una discusión históricamente sensible en Chubut por el rechazo de distintos sectores sociales y ambientales a los proyectos extractivos.
La publicación original, escrita en inglés por la cuenta "NoLimit", sostenía que "la demanda nuclear está a punto de colisionar con la peor estructura de suministro de uranio en 50 años" y mencionaba oportunidades de inversión ligadas al crecimiento del sector.
Las declaraciones de Caputo llegan en un contexto donde el Gobierno nacional busca impulsar inversiones vinculadas a los recursos naturales y la energía, mientras en Chubut continúa abierto el debate sobre el desarrollo minero y sus posibles impactos económicos y ambientales.
Patagonia tiene uranio para 150 años: ¿a qué precio lo privatiza Milei?
¿Hasta dónde llega la privatización de la energía nuclear argentina? El uranio de la Patagonia y la soberanía tecnológica, en debate. Cerro Solo, en Chubut, concentra 4.420 toneladas de uranio de alta calidad pero la ley provincial bloquea su explotación.
El esquema de privatización que impulsa el gobierno de Javier Milei llegó al corazón de la energía nuclear argentina. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) habilitó un mecanismo formal para recibir propuestas privadas sobre activos estratégicos del organismo, en un movimiento que genera alarmas entre especialistas, sindicatos y sectores científicos del país.
El procedimiento, iniciado este mes, se denomina "Acceso Preliminar para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de Iniciativas Privadas" y permite la recepción de propuestas sobre bienes materiales e inmateriales del organismo estatal. Entre los activos bajo análisis figuran desarrollos tecnológicos, infraestructura y capacidades industriales acumuladas durante décadas.
El RA-10, el activo más sensible
Uno de los puntos que mayor preocupación genera en el sector es el destino del reactor multipropósito RA-10, considerado el proyecto nuclear más relevante de la Argentina en la actualidad. El ingeniero electricista especializado en gestión de la energía Nicolás Malinovsky, jefe de la Sección Evaluación de Equipos de Emergencia en Nucleoeléctrica Argentina S.A. fue directo en su diagnóstico: el nuevo procedimiento "habilita la venta de los activos más importantes que tiene la Comisión Nacional de Energía Atómica".
"Entre ellos, el AR10, que es un reactor multipropósito de producción de radioisótopos más grande de Latinoamérica", señaló en declaraciones a Canal 10.
El RA-10 produce radioisótopos de uso médico, científico e industrial, y posiciona a la Argentina como proveedor regional estratégico. Su eventual transferencia al sector privado representa, para los críticos del plan, una cesión de capacidad soberana de alto impacto geopolítico y sanitario.
Cerro Solo: la mayor reserva de uranio del país
En paralelo al debate sobre los activos de la CNEA, el organismo avanza en la búsqueda de socios privados para el desarrollo del yacimiento Cerro Solo, ubicado en la estepa central de Chubut.
Con 4.420 toneladas de uranio de alta calidad, representa la mayor reserva nacional cuantificada del mineral.in embargo, el proyecto choca contra un obstáculo normativo de difícil remoción: la legislación provincial de Chubut prohíbe la minería a cielo abierto, lo que bloquea cualquier intento de reactivación en el corto plazo.
La paradoja es notable. Argentina importa 220 toneladas de uranio al año para abastecer sus tres centrales nucleares -Atucha I, Atucha II y Embalse-, mientras las auditorías geológicas confirman que el subsuelo nacional contiene reservas suficientes para garantizar 150 años de consumo interno continuo.
El RA-10 es el reactor multipropósito de radioisótopos más grande de América Latina y está en el centro del debate.
Alternativas privadas y la apuesta por Río Negro
Ante la parálisis en Chubut, el sector energético orienta las inversiones hacia provincias con marcos regulatorios más favorables. El caso más avanzado es el Proyecto Ivana, en el yacimiento Amarillo Grande de Río Negro, impulsado por la firma canadiense Blue Sky Uranium en alianza con Corporación América.
La propuesta requiere un desembolso de 160 millones de dólares para producir yellow cake -torta amarilla-, el concentrado de uranio necesario para fabricar el combustible de las centrales nacionales. Las proyecciones indican que este bloque tiene capacidad para garantizar el autoabastecimiento del sistema nucleoeléctrico por más de una década, aunque su concreción depende de la aprobación de auditorías ambientales provinciales y de los reportes de ingeniería de detalle.
En Mendoza, la mina Sierra Pintada -cerrada desde 1995- registra el mayor volumen del país con 10.010 toneladas identificadas, pero enfrenta fuerte resistencia social y ambiental que bloquea el acceso físico al yacimiento y posterga cualquier fase productiva real.
El plan nuclear y la tensión Nación-Provincias
El plan energético del gobierno incluye un portafolio de 21 proyectos activos, orientados a duplicar la capacidad nuclear instalada. Entre los objetivos figura la construcción de un reactor modular pequeño (SMR) de diseño local y la generación de saldos exportables de mineral refinado.
Sin embargo, el avance del plan nuclear enfrenta un conflicto estructural: las decisiones estratégicas se toman en Buenos Aires, pero las reservas de uranio están en territorios cuyas legislaciones mineras provinciales condicionan cualquier explotación. Mientras Chubut sostiene su veda, Cerro Solo permanece intacto bajo la estepa patagónica.
Para los especialistas del sector, el verdadero riesgo no es solo regulatorio. El deterioro salarial dentro del ecosistema nuclear provoca un éxodo de profesionales altamente calificados hacia el sector privado, según advirtió Malinovsky: "Son trabajadores altamente calificados que, con los salarios de miseria y hambre que están pagando en todo el ecosistema nuclear, están buscando nuevos horizontes."