Géneros

Las personas trans serán excluidas de los espacios públicos de Reino Unido

 Por Martín Villagarcía

La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos británica presentó una guía que prohíbe a las personas trans utilizar instalaciones alineadas con su identidad de género. Amparada en un fallo de la Corte Suprema, la medida obliga a comercios e instituciones a crear "terceros espacios" y genera alarma por el retroceso en las protecciones legales.

El gobierno del Reino Unido avanzó hacia la reconfiguración de los derechos civiles al presentar ante el Parlamento un nuevo Código de Prácticas que establece normativas restrictivas para el uso de espacios compartidos. Elaborada por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos (EHRC, por sus siglas en inglés), la guía determina que el acceso a baños, vestuarios, salas de hospital y refugios debe regirse exclusivamente por el sexo asignado al nacer de los individuos.

La medida, oficializada el pasado 21 de mayo por la ministra de Mujeres e Igualdades, Bridget Phillipson, prohíbe que las mujeres trans utilicen espacios femeninos y que los hombres trans accedan a instalaciones masculinas. El extenso borrador demoró ocho meses en publicarse bajo el argumento gubernamental de requerir una revisión analítica profunda.

El origen de esta directiva se documenta en un fallo de abril de 2025 de la Corte Suprema británica. A partir de un litigio impulsado por el grupo For Women Scotland, el tribunal dictaminó que el término "sexo" contemplado en la Ley de Igualdad de 2010 designa únicamente al sexo biológico. Bajo esa estricta interpretación jurídica, una mujer trans es clasificada legalmente como hombre y un hombre trans como mujer para la provisión de estos servicios.

La legislación mantiene que las protecciones por "reasignación de género" continúan activas, pero el nuevo código advierte de manera explícita que los proveedores asumen un elevado riesgo de enfrentar demandas si permiten que una persona trans ingrese a un espacio segregado coincidente con su género vivido, dado que la instalación perdería automáticamente su estatus legal de espacio exclusivo para un solo sexo.

Frente a esta exclusión, la alternativa primaria que la EHRC formula para la población afectada es la derivación hacia un "tercer espacio".

Las empresas y dependencias estatales deberán ofrecer instalaciones de uso neutral, detalladas como habitaciones individuales con puertas y paredes sólidas ininterrumpidas desde el suelo hasta el techo, que además incorporen lavabos en el interior. En el área sanitaria, la indicación dispone que lxs pacientes trans deben ser asignados a las salas correspondientes a su sexo biológico si el centro médico carece de alojamiento mixto disponible.

Aunque el organismo estatal afirma que negar el acceso total a los servicios constituiría un acto discriminatorio, las exigencias de adaptación arquitectónica imponen una reestructuración financiera monumental.

La comisión propone como medida paliativa que los establecimientos comerciales provistos únicamente de dos sanitarios individuales procedan a convertirlos en recintos unisex, o bien que habiliten a las personas trans para usar los baños destinados a personas con discapacidad. Esta directriz motivó el rechazo de diversas organizaciones de discapacidad, cuyos referentes indicaron que la población trans es sometida a los mismos mecanismos de marginación física e invisibilización territorial que ellos padecen históricamente.

El mecanismo de control para el acceso a las instalaciones constituye uno de los apartados más cuestionados. La directiva estipula que solicitar documentación probatoria sobre el sexo asignado al nacer en el ingreso a un baño resulta, en términos generales, inapropiado.

Sin embargo, legitima de forma oficial que el personal a cargo cuestione y detenga a un usuario fundamentándose en su "apariencia física, comportamiento o preocupaciones planteadas por otros usuarios". Esta indicación habilita herramientas de escrutinio basadas puramente en percepciones estéticas o subjetivas sobre el aspecto de quienes transitan la vía pública.

La distribución del código agudizó la polarización institucional. Las agrupaciones promotoras de políticas excluyentes celebraron el texto emitido. Susan Smith, responsable de For Women Scotland, lo catalogó como un progreso fundamental para resguardar los espacios. Maya Forstater, directora ejecutiva del grupo Sex Matters, sostuvo que el código invalida las justificaciones de aquellas entidades que permitían el ingreso de mujeres trans a espacios femeninos en contravención de los estatutos de segregación biológica.

En las antípodas de ese sector, la comunidad LGBT+ documenta un escenario de regresión severa. Alexandra Parmar-Yee, directora de Trans+ Solidarity Alliance, denunció que el gobierno laborista reproduce de forma exacta la lógica de las legislaciones prohibitivas estadounidenses, expulsando de manera efectiva a la población trans del ejercicio ciudadano pleno. TransActual enfatizó mediante un comunicado que el documento resquebraja el andamiaje jurídico de protección para la diversidad sexual en su conjunto.

Esta afectación negativa se encuentra expresamente reconocida en la evaluación de impacto elaborada por las autoridades estatales. Desde el circuito cultural, los administradores de recintos de esparcimiento integradores ubicados en la ciudad de Bristol reportaron que el clima social dirigido hacia la comunidad transgénero ha mutado hacia dinámicas abiertamente tóxicas tras la avalancha de desinformación.

El borrador normativo transita actualmente un plazo de evaluación parlamentaria de 40 días ininterrumpidos. Si las cámaras representativas no articulan bloqueos u objeciones formales, el texto adquirirá jerarquía estatutaria e instruirá de manera obligatoria los fallos de los tribunales a nivel nacional.

La sanción de estas directrices asienta una base jurídica definitiva que prioriza las clasificaciones anatómicas por encima de las identidades autopercibidas, reorganizando el funcionamiento logístico de los entornos de uso común y levantando barreras arquitectónicas, legales y simbólicas infranqueables para la vida civil en el Reino Unido.

Fuente: Página 12