Pueblos originarios

Volver a la "mapu": Luego de 32 años de vueltas y trabas, restos óseos fueron restituidos al pueblo mapuche

Por José Luis Denino (especial para EES)

Muchas veces, para ser revelada en forma completa y certera, la verdad necesita madurar con el paso del tiempo. No sigue un camino corto ni lineal. Y depende también del trabajo apasionado de quienes investigan, se hacen preguntas y buscan responder cómo sucedieron los hechos.

Tuvieron que pasar 32 años para que el pasado sábado 23 se cerrara en Cervantes, Río Negro, un ciclo que permitió al pueblo mapuche recuperar los restos de sus ancestros y devolverlos a la tierra. Habían sido hallados en una chacra y estuvieron bajo investigación de la justicia rionegrina ante el temor primario de que pudieran tratarse de víctimas de la última dictadura.

Huesos en la chacra de un senador

La historia se remonta al 5 de septiembre de 1994. Los seis esqueletos aparecieron en la chacra del entonces senador nacional Faustino Mazzucco. Los encontraron peones que estaban instalando un equipo de riego. Cuando cavaban con las palas, sintieron que golpeaban elementos extraños. Grande fue su sorpresa al descubrir que se trataba de restos humanos.

En principio se tejieron diversas hipótesis. La más alarmante la deslizó el comisario de Cervantes la misma noche del hallazgo: podría tratarse de una fosa común con víctimas de la última dictadura militar.

El revuelo que desató la noticia fue inmediato al día siguiente. Tapa del diario Río Negro y los medios nacionales replicándola y buscando saber más sobre el hecho, en medio del desconcierto y malestar de la familia Mazzuco.

La chacra amaneció bajo un fuerte operativo policial. Allí estaban la jueza Margarita Carrasco, la fiscal Ana Benito, el médico forense Ismael Hamdan y funcionarios de la justicia tomando muestras y levantando elementos de la fosa que pudieran servir para comprobar la identidad de esos huesos y fecha de muertes.

La aparición de dos puntas de flecha y el desgaste profundo que presentaban los esqueletos orientaron la investigación hacia lo que con el correr del tiempo fue la conclusión del forense: se trataba de una familia de "indígenas araucanos" que estaban enterrados desde el siglo XVIII o XIX y podrían haber sufrido una matanza al ser atacados con esas armas.

El camino hacia la restitución de los restos tuvo sus particularidades. Una vez determinado que pertenecían a integrantes de los pueblos originarios, los esqueletos fueron entregados al municipio. Y allí quedaron arrumbados, dentro de una caja, en un depósito. El sitio digital Infoterritorial detalló que "fueron hallados por Rosalia Palermitti cuando buscaba recursos para una actividad que planeaba. Comprendiendo lo importante de su hallazgo, comenzó a impulsar el trabajo de restitución".

"Dentro de las cajas que contenían los restos también se encontraba el expediente judicial con todo el trabajo de investigación y estudios que llevó adelante el médico forense Ismael Hamdan en su minuciosa tarea de excavación y exhumación, para llegar a la conclusión de que una joven familia mapuche había sido violentamente asesinada por pares en tiempos anteriores a la avanzada militar", informó.

Reparación histórica

El sábado último, representantes del pueblo mapuche en general y la comunidad Calfú Cume Mongen de Cervantes en particular, celebraron junto a autoridades municipales un acto de reparación histórica y la firma del acta de restitución de los restos. Luego, todos los presentes marcharon en una caravana hacia el sitio destinado en la barda norte. Allí se hizo la emotiva ceremonia del entierro bajo la cosmovisión mapuche. "Estamos felices de haber llegado a este cierre tan bonito. Los ancestros que hoy devolvimos a la tierra podrían ser nuestros tatarabuelos y vuelven a descansar. Ese es su derecho, y lo logramos entre todos. Se terminó la tristeza de que los tengan guardados en unas cajas de cartón", declaró la Lonko Fermina Pichumilla.

Presente en el lugar, Ismael Hamdan también participó con especial emoción de la ceremonia. Se trata del médico forense que actuó en el inicio de la causa hace 32 años y determinó que los restos eran de "araucanos" y sus muertes databan de hace unos 300 años. "A mi me tocó exhumarlos y ahora me toca ver cómo los devuelven a la tierra para su descanso", dijo a los presentes que se acercaron a saludarlo.

Un colectivo intercultural

Para lograr la restitución de los restos, se creó hace un año el colectivo intercultural Ñimitún Quimún (recuperando el conocimiento). A través de talleres autogestivos se trabajó sobre el conocimiento ancestral para llevar adelante la ceremonia de acuerdo a las pautas del pueblo mapuche.

Desde las comunidades y el municipio de Cervantes se hizo saber que "la restitución de restos humanos es un acto de reconocimiento y respeto hacia personas y sus pueblos, que contribuye a la memoria histórica y la justicia; pero sobre todo, es un acto profundamente humano".

La intendenta, Claudio Montanaro, dijo durante el acto que tenía la obligación moral de "sanar este pedacito de la historia, luego de 32 años, en una tarea intercultural de la que hemos participado todos".

La ceremonia de restitución debió postergarse una semana. El sitio sagrado acordado y elegido para que descansen los restos era en el curru leufu (río Negro), pero desde un barrio privado realizaron acciones para impedirlo.

El médico forense Ismael Hamdan, quien exhumó los cuerpos hace 32 años, dialoga con la lonko Fermina Pichumilla tras la restitución. Foto: Jaime Carriqueo.

Más información: Infoterritorial