Pueblos originarios

Ancalao: "Uno de los caminos de la escritura es buscar nuevas formas de nombrar lo descrito por la historiografía oficial y el canon literario"

En el marco de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la poeta patagónica Liliana Ancalao compartió el espacio con Fabián Martínez Siccardi y el Nobel de Literatura J. M. Coetzee, quienes presentaron "El mal salvaje". El evento se produjo en el marco de La Palabra Indígena, un espacio reciente que nuclea escritores y escritoras de Pueblos Originarios. En este contexto, Ancalao dialogó con El Extremo Sur sobre el lugar de los pueblos en el circuito cultural, la lucha por la visibilización de la identidad y el rol de la escritura en la recuperación de la memoria.

Se refirió a las dificultades vinculadas al proceso de inserción de escritores en espacios culturales, por las propias complejidades del mundo editorial así como las búsquedas de cada pueblo respecto a su memoria. "Preguntándonos por la literatura escrita en la contemporaneidad por ahí estamos apurando procesos y generalizando cuando en realidad es muy disímil la historia de la literatura escrita en cuanto a los procesos que cada pueblo tiene", cuestionó.

Por otro lado, habló sobre el escenario de violencia y retroceso de derechos que sufren las comunidades en la actual coyuntura: "Siempre sufriendo los recortes de lo que este Estado supone o lo que el gobierno de turno supone que no es importante. Porque que no sea urgente, estamos acostumbrados; pero que no sea importante ya es haber llegado a la mínima expresión de la posibilidad de seguir estudiando, escribiendo, siendo partícipes de la creación y renovación cultural".

"Compendio de crueldades"

Este año abriste el ciclo La Palabra Indígena en la Feria del Libro con la presentación del último libro de J. M. Coetzee y Fabián Martínez Siccardi. ¿Qué balance hacés de ese encuentro y del ciclo en general?

Va creciendo esta jornada de La Palabra Indígena, que empezó en 2024. Tuvo un origen de una preocupación que venía desde hacía rato dentro de la feria de cómo abrir un espacio para la literatura de los Pueblos Originarios y finalmente se concretó. Ya veníamos participando, Selva Almada nos había convocado a Salvaje Federal, un espacio que tenía ella dentro de la feria y convocaba a escritores de Pueblos Originarios que escribieran en forma bilingüe. Y también en otros espacios de poesía, de escritores patagónicos o también escritores de Chubut. Era como un caminito que se vino abriendo dentro de la feria durante muchos años. Y se circunscribe en el 2024 con estas jornadas de tres días. El 2024 la apertura estuvo a cargo mío y de Fabián Martínez Siccardi en diálogo sobre mi obra. Con presencia de gente de pueblo mapuche, sobre todo que vive en la zona de la capital o influencia, que fueron invitados especialmente, gente que viene trabajando hace años y que nos conocíamos de andar transitando estos caminos, así que fue un encuentro muy hermoso. Las segundas jornadas 2025 se abrieron con la presentación de un libro que se llama Mi corazón se pone laborado / Iñche Ñi Piwke Ta Ñuminkunuwi que reúne mi poesía y prosa. Eso tiene que ver con las aperturas, pero las jornadas tienen participación de distintos escritores de Pueblos Originarios en distintas lenguas, en su lengua originaria y también de académicos, de traductores, mesas así que que plantean distintos temas vinculados a estas escrituras, que yo llamo oralituras. Esta tercera jornada abrió con la presentación del libro "Un mal salvaje", en coautoría con el Nobel de Literatura John Coetzee y Fabián Martínez Siccardi. Tuve la hermosa y dolorosa tarea de presentarlo.

¿Por qué dolorosa?

Porque este libro es un compendio de las crueldades, de la colonización y el avance de los estados sobre los territorios y los cuerpos de los Pueblos Originarios que estaban primero en esos territorios. Y pagaron el precio de estar allí cuando comenzó el avance de la colonización para apropiarse de estos territorios, siempre con fines económicos, tener esas tierras para el cultivo, para la ganadería, para intereses propios, de latifundistas, de ganaderos, estancieros.

¿Desde qué lugar se posicionan Coetzee y Siccardi, como intelectuales blancos, para abordar la colonización? ¿Hay una suerte de cuestionamiento del propio privilegio?

Ese es el posicionamiento de ambos autores, tanto de Siccardi como de Coetzee. Creo que fue el punto de partida que los unió a ambos. Esa mirada desde el lugar del privilegio de ser hombres blancos e hijos de estancieros, de dueños de fincas, como se llaman en otros lugares del mundo, y de haber admirado a los peones rurales, a la gente que trabajaba en esos campos, en esos territorios que trabajaban para el sustento económico de sus familias, en territorios de los cuales habían estado habitando libremente durante miles de años en el caso del pueblo Aonikenk o del pueblo mapuche y tantos años también en África, en Australia que son los continentes de los que habla Coetzee. Y vivir esa curiosidad, esa llamativa y dolorosa historia, que tiene que ver con haber compartido con estos pueblos rurales, haber admirado su fuerza, su destreza y haber notado que estas personas desconocían su origen o no tenían ese conocimiento de ser parte de esos pueblos, haber sido parte de esos parientes que habían sido masacrados para que pudieran ocupar los territorios. Haber perdido la memoria de su historicidad, de la historia de sus propios pueblos. Hay una frase muy hermosa en ambos autores. Por ejemplo, Sicardi dice "alguien apenas tocado por las esquirlas era cuidado por los gravemente heridos", refiriéndose a sí mismo. Y John Coetzee habla de que el genocidio también es esa imposibilidad de las víctimas de ubicarse en la propia historia.

El espacio La Palabra Indígena es relativamente nuevo en la historia de la Feria del Libro. ¿Qué dice esta aparición tardía respecto a la participación de los escritores de Pueblos Originarios en el circuito cultural y el canon literario?

Se explica de diferentes modos. Tiene que ver con los recorridos que hemos hecho los escritores. Esta generación que se autoreconoce como parte de un pueblo y como parte de una historia de ese pueblo y que empieza a hacer su recorrido, su vuelta al origen, como la llamo yo, este regreso que lleva su tiempo, sus procesos. Y si uno es serio al escribir, si uno se toma este oficio con seriedad, sabe que tiene que hacerlo sin tergiversar su propia cultura, ahondando en las causas de esta desmemoria, viviendo experiencias, sobre todo de la espiritualidad, reaprendiendo el idioma en muchos casos. Es un proceso largo en el que incluso uno tiene que ser audaz al iniciar nuevas experiencias que el pueblo todavía no ha realizado. A veces uno tiene que ser sometido al juicio de los propios, porque puede meter la pata. También puede ser que en esa audacia haya hecho aportes a su pueblo. Es un largo camino para el escritor. Es un largo camino después para publicar. Uno comienza publicando en antologías, buscando espacios para leer su producción, para darla a conocer. Y ese también es un camino bravo, tanto para escritores de pueblos indígenas como para cualquier escritor. Los costos de la edición de las publicaciones son altos. Después hay que vender los libros. También los procesos de cada pueblo en estos estragos que hizo la colonización y el avance de los estados son distintos. Algunos fuimos colonizados más tarde, otros antes, 500 años antes, y eso también tiene que ver con poder en el Siglo XXI pensar en tus orígenes, cuán lejos han quedado. Y hacer otro tipo de búsqueda, yo no la imagino porque lo mío que es más cercano, 140 años no es lo mismo que 500. Nosotros hablamos en el 2026, pero los procesos de cada pueblo son tan distintos que algunos incluso están preguntándose si vale la pena escribir sus lenguas o directamente se niegan a escribirlas. Preguntándonos por la literatura escrita en la contemporaneidad por ahí estamos apurando procesos y generalizando cuando en realidad es muy disímil la historia de la literatura escrita en cuanto a los procesos que cada pueblo tiene.

Urgente y también importante

En este sentido, ¿cuál es el rol de la escritura en las luchas por la identidad y la memoria?

Ese es uno de los caminos de la escritura en este momento. Empezar a hablar, nombrar con nuestras palabras, buscar nuevas formas de nombrar lo descrito tanto por la historiografía oficial como por la literatura, por el canon. Pero no solo se trata de renombrar, de buscar conceptos nuevos, sino que también hay un proceso de escritura que tiene que ver con el oficio de ser poeta o de ser narrador, de qué modo transmitir eso que uno descubre, que uno piensa y hacerlo de una manera que sea bella, estéticamente interesante, de pensar en el lector. Y pensar en un lector que primero es tu propio pueblo. Desde el respeto, desde mantener la dignidad, el orgullo de ser parte, la ternura, también el dolor. Y después pensar en otros lectores que desconocen esta historia o que van a abrir las páginas de un libro y se van a encontrar con otra mirada, otra perspectiva, otro posicionamiento. Eso es un desafío. Poder retransmitir eso que uno va descubriendo en el camino.

Mencionás los distintos caminos de los escritores indígenas en la escritura y la industria cultural, que, tal como se ve en La Palabra Indígena, son cada vez más visibles. Sin embargo, también persiste un reclamo por la situación de los derechos de los pueblos en este momento. ¿Cómo es el escenario político de las comunidades en la actual coyuntura?

En general los pueblos originarios sufrimos los avatares que sufre el pueblo argentino, el pueblo chileno, el pueblo colombiano, el pueblo mexicano. De acuerdo a quién esté en el poder en ese momento, sufrimos los avatares del mundo y compartimos la suerte de los pobres. En la pirámide en la que nos dejó el avance de los estados sobre los territorios y la colonización, nos quedamos abajo. En la parte del obrero, del sirviente, del peón rural y algunos que gracias al esfuerzo que han realizado a nuestros pueblos, nuestros padres o nosotros mismos podemos estar ahora pudiendo escribir, pudiendo publicar. Sufrimos, por supuesto, los avatares de la cultura oficial o de quien esté en este momento manejando los destinos del pueblo argentino, en nuestro caso. En este momento sufriendo lo que está sufriendo la educación pública, la cultura en general, la educación intercultural bilingüe. Siempre sufriendo los recortes de lo que este Estado supone o lo que el gobierno de turno supone que no es importante. Porque que no sea urgente, estamos acostumbrados: pero que no sea importante ya es haber llegado a la mínima expresión de la posibilidad de seguir estudiando, escribiendo, siendo partícipes de la creación y renovación cultural. Se ha abierto el espacio para que avancen las forestales, las mineras, los extractivismos varios y agresivos sobre los territorios. Los avances que se venían haciendo no son tenidos en cuenta, directamente se los niega, se los ignora, se conculcan los derechos, derechos que se adquirieron por la lucha de mucho tiempo, muchos años, mucho esfuerzo. Se puede mencionar el RIGI, por ejemplo, las leyes provinciales que nos quitan la posibilidad de definir cuáles son comunidades con derecho a con derecho territorial. Se quitan derechos que tienen que ver con detener los desalojos de las comunidades. Se nos hiere en la parte más dolorosa que tiene que ver con el territorio. Y ya se viene viendo desde las redes que se han tejido que esto no solo afecta al pueblo mapuche tehuelche, sino que afecta al planeta y a la humanidad.