Proyecto libertario busca reformar el CONICET para atarlo a la productividad del mercado: "Sería la desaparición del sistema científico como lo conocemos"Al igual que otros organismos públicos, el CONICET atraviesa desde 2023 un brutal ajuste que se ha traducido en despido de personal, reducción de las becas y un achicamiento generalizado del sistema científico. Recientemente, la diputada Marcela Pagano (Coherencia/La Libertad Avanza) presentó un proyecto que, en línea con la posición del actual Gobierno, plantea reformar la estructura del organismo hacia la "orientación productiva", profundizando la vinculación con el sector privado. En diálogo con el Extremo Sur, el doctor en Ciencia Política e investigador del CONICET, Sebastián Barros, analizó los puntos del proyecto y sostuvo que implica "una ignorancia muy profunda de lo que hace realmente el organismo". Cuestionó la idea de evaluar el proceso científico con una lógica mercantilista y productiva, y advirtió que la falta de financiamiento "va erosionando todo el sistema científico".
Vade retro, Ciencias Sociales
El proyecto de la diputada Pagano busca que el CONICET priorice "áreas estratégicas" como la minería, el procesamiento de litio, la biotecnología agropecuaria, la tecnología nuclear, las energías renovables, la inteligencia artificial y la robótica, entre otras disciplinas. En paralelo, deja fuera del esquema de financiamiento otras áreas clave, como las Ciencias Sociales.
Además, propone la "revisión de directores" de los institutos que pertenecen al CONICET que estarían obligados a firmar "contratos con metas cuantificables" y que podrían ser removidos si no cumplen los objetivos fijados. Otro de los puntos habilita la división del organismo si no se demuestra una mejora del 60% en los indicadores propuestos en un plazo de 5 años.
Por otro lado, modifica el Estatuto del Investigador Científico y define la categoría del investigador, su ascenso o despido en función de criterios de producción científica original, demostración de transferencia tecnológica, impacto productivo demostrable y formación de recursos humanos. "Sería tremendo pensar en un sistema en los términos en que plantea esa ley, en 5 años no hay más sistema científico y ese también es un poco el objetivo de esos discursos antiestatales", señaló Sebastián Barros.
Asimismo, cuestionó que "es incongruente con una política gubernamental que tiende a desindustrializar y a destecnologizar, a quitar capacidad tecnológica a un país, que es pensado como un país al cual se deben extraer materias primas y en el cual no se produce nada". El investigador citó ejemplos de cómo los institutos del CONICET que funcionan en Comodoro Rivadavia -el IIDEPYS y el INBIOP- sostienen vínculos con distintas organizaciones y actores de la sociedad, aportando valor agregado a la industria local.
"Panorama negativo"
¿Cuál es hoy la situación del CONICET en términos de financiamiento?
El panorama sigue siendo sumamente negativo, no solo de financiamiento, que es central. Hay bajas salariales, falta de financiamiento para los proyectos de investigación, que son proyectos que vienen de muchos años y que están teniendo muchos problemas respecto a la continuidad de los hallazgos. Ni hablar de inversión y de estructura, de nuevos laboratorios, de inversión en equipamiento científico, la formación de recursos humanos también se va deteriorando. En los institutos uno va encontrando renuncias de becarios, porque los salarios son tan bajos que no les conviene dedicarse a la investigación. Esa falta de financiamiento va erosionando todo el sistema científico. Así que el panorama es sumamente negativo, en términos salariales, de financiamiento con la investigación y en términos de funcionamiento también, se ha perdido mucho personal administrativo, entonces administrativamente tampoco está funcionando, es un organismo bastante grande y que le está costando moverse.
Uno de los argumentos más utilizados por la actual gestión nacional para justificar las medidas de ajuste y reestructuración de organismos está vinculado a la falta de resultados concretos y la ausencia de transparencia. ¿Cómo se posiciona el CONICET en este sentido?
Esos son discursos ideológicos en contra del Estado, más que en contra del CONICET, como que el Estado es una masa oscura, corrupta, que chupa recursos y no tiene ningún resultado. Y que muchas veces con los problemas que está teniendo el gobierno en la gestión, eso efectivamente se plasma en el sentido común, no se ven resultados, pero no porque el Estado sea una máquina corrupta e ineficiente. En el caso de CONICET es una institución sumamente transparente y esa transparencia es de acceso público porque está publicada tanto en su parte académica como respecto a la evaluación, el ingreso, el financiamiento. Todo ese financiamiento que se gasta en CONICET debe ser rendido de manera muy rigurosa. Quiero decir, cuando uno tiene que comprar dos resmas de hojas para una oficina, tiene que hacer una cantidad de trámites que después van a ser auditados. Realmente es desinformación, son meros discursos ideológicos en contra de lo estatal. Hace unos días también hubo una serie de charlas en la Academia Nacional de Ciencias por parte de gente muy contraria al CONICET. Y con antecedentes también bastante relativos. Fue toda una serie de afirmaciones sin ningún sustento científico, sin ningún sustento respecto a la gestión estatal de un organismo como este, sin mostrar cómo incluso el Estado se beneficia productivamente de lo que hace el CONICET. Eso está totalmente invisibilizado. Se habla de CONICET como también se habla de las universidades como cajas negras de gasto sin ninguna responsabilidad y eso no es así. Diría que casi ningún organismo del Estado es así, porque eso automáticamente salta en cualquier auditoría y en cualquier proceso administrativo. Todas esas críticas hay que tomarlas como críticas ideológicas al rol del Estado. Y como críticas ideológicas muchas veces no tienen un sustento lógico, empírico, abierto a una discusión pública, sino que son afirmaciones de incomprobables o directamente mentiras.
¿Qué implica el proyecto de Pagano para la actividad científica? Especialmente la orientación a una lógica de mercado.
Ahí también hay cierta ignorancia disfrazada de un discurso mercantilista y productivo, realmente hay una ignorancia muy profunda de lo que realmente hace el organismo. Todo el CONICET desde hace ya muchos años está atravesado por la idea de transferencia tecnológica y vinculación con el sector productivo. O sea, que no tiene demasiado de novedoso el proyecto en ese discurso de la vinculación con lo productivo. Lo que sí hay que es distinto, y que también eso ideológicamente está muy marcado en el discurso del proyecto, es pensar la productividad solamente en términos de mercado. No hay una idea de productividad pensada en otros términos. Por ejemplo, qué tipo de productividad produce una mejora en el ámbito educativo, como una reforma educativa vinculada a las escuelas técnicas va a dar lugar a la mano de obra de empresas. Y eso no tiene un impacto productivo inmediato, que yo puedo medir y decir "tengo cuatro técnicos electromecánicos recibidos acá, eso vale 500.000 pesos" no hay forma de evaluar productivamente eso. Ahora, eso va a tener un impacto productivo importante cuando esas personas vayan al mercado de trabajo. También es incongruente con una política gubernamental que tiende a desindustrializar y a destecnologizar, a quitar capacidad tecnológica a un país. Se piensa como un país al cual se le deben extraer materias primas y en el cual no se produce nada. Porque precisamente si yo quiero hacer de Argentina un país más tecnológico, más avanzado, lo que tengo que hacer es poner mi financiamiento ahí o generar condiciones para que eso suceda. Y todas las políticas públicas que uno ve van en contra de toda esa productividad y van en detrimento de la posibilidad de generar ese conocimiento. Ahí tenemos primero esa distinción entre qué es lo productivo, si es solamente lo vinculado al mercado y a la creación de una riqueza inmediata. Pero la productividad también es a largo plazo, algo más sustentable a través de cadenas productivas y más organizadas. Otra cosa que es sumamente ideológica también y que no tiene ningún correlato, que incluso los países que se acercaron a procesos como este en plena evaluación y han sufrido un deterioro de la producción académica importante, es la idea de validación productiva y riesgo institucional. Ahí sí me parece que hay un problema grave y que también implica ignorar muchas veces lo que es el proceso de creación de conocimiento científico, de generar un descubrimiento, lo que es realmente la ciencia básica. Sería tremendo pensar en un sistema científico en los términos en que plantea esa ley, en 5 años no hay más sistema científico y que es un poco el objetivo de esos discursos antiestatales. Que desaparezcan esas esferas estatales y donde en teoría el desarrollo científico quedaría en manos de las empresas privadas, cosa que no ha sucedido en ningún lugar del planeta ni en los lugares más empedernidamente puestos como ejemplo como es Estados Unidos, donde el motor de la innovación tecnológica en muchos casos es el Estado. Sería la desaparición del sistema de producción científica nacional como lo tenemos hoy. No habría otra forma de describirlo.
Teniendo en cuenta la manera en que se desarrolla una investigación científica, ¿podría encajar con los criterios de validación productiva que plantea el proyecto?
El proyecto habla de ciencia básica en un momento, dice que uno de los puntos es la investigación básica de excelencia vinculada a la productividad, pero no explica muy bien qué es. Eso no queda para nada claro. Entonces, si tengo un proceso de ciencia base que necesita muchos años para crear una vacuna, por ejemplo, y los procesos de evaluación son quinquenales y son meramente productivistas, probablemente ese grupo de investigación no genere productividad en 5 años. Quizás le lleve 10 años generar esa vacuna. Ahora, si yo a los 5 años lo evalúo, le digo, "hay riesgo institucional, cierro ese instituto, distribuyo estos investigadores en otros institutos", porque la continuidad depende del desempeño productivo, pierdo 5 años de investigación en una vacuna que quizás en 2 años más quizás pueda salir. Ahí hay una ignorancia muy grande respecto a la investigación básica, respecto a todos esos procesos que no pueden ser validados productivamente. El criterio de validación productiva puede ser válido para algunos proyectos, pero no para otros y eso no aparece en el proyecto de ley. Es bastante mediocre el proyecto. Y acompañado de un fuerte discurso ideológico de evitar la penetración cultural y todas esas cuestiones. Hablan del blindaje cultural, del blindaje político, como si las instituciones fuesen trincheras políticas donde se acumula gente que piensan todos igual. Uno no encuentra eso ni en CONICET ni en las universidades ni en PAMI, es realmente ridículo.
¿Qué escenario plantea esta reforma para los trabajadores? Algunos puntos buscan modificar el estatuto del investigador y medir sus resultados desde una lógica muy distinta a la que se utiliza actualmente.
Es que la propuesta ideológica de este tipo de miradas sobre el trabajo es esa. La propuesta ideológica es que la gente tiene que tener ese temor al desempleo porque desde esa ideología si uno no tiene ese temor no produce lo suficiente. Es decir, el sujeto se mueve a partir de la satisfacción de ciertas necesidades básicas y cuando ve riesgo todo eso se pone a trabajar de manera más eficiente y de manera más productiva. Lo cual también es ridículo y lo único que va a reproducir son condiciones de explotación y alienación y no va a haber mayor productividad. Porque la ciencia no funciona así. No es lo mismo el conocimiento científico que una fábrica de ladrillos. Son dos lógicas completamente distintas, la manera en que se llega al producto, la manera en que se elabora el producto, la manera en los tiempos que implica llegar al producto son formas muy distintas de producción. Incluso retomando el lenguaje mercantil es muy distinta la forma de producir, la manera, la organización, la logística que necesita, los tiempos de producir ciencia que de producir otros bienes. Eso no está contemplado en la ley porque hay gente que no conoce, no sabe de ciencia.
En Comodoro
El proyecto también prioriza áreas estratégicas, entre las cuales no figuran, por ejemplo, las Ciencias Sociales. ¿A qué se debe esta exclusión sistemática de la investigación social en este tipo de propuestas?
Uno de los señalamientos más claros de todo el sentido común libertario se encuentra en las Ciencias Sociales, pero precisamente porque son las herramientas que tenemos para investigar muchos de los problemas que esas ideologías generan. Ahí hay una forma sumamente violenta y además tampoco tenemos que aceptar el diagnóstico tan rápidamente de que hoy no se produce conocimiento y no se produce valor. Por ejemplo, acá en Comodoro Rivadavia hay dos institutos de doble pertenencia de CONICET y de la Universidad de la Patagonia. Uno es el IIDEPYS (Instituto Multidisciplinario para la Investigación y el Desarrollo Productivo y Social de la Cuenca Golfo San Jorge) otro es el INBIOP (Instituto de Biociencias de la Patagonia). Ambos institutos tienen una cantidad de contratos de servicio de transferencia técnica tecnológica de alto nivel, con empresas, con el Estado, que generan un montón de valor agregado en relación a la industria pesquera, en relación a todo lo vinculado con el mar. Hay un montón de aspectos en los cuales productivamente el CONICET ya está integrado en esas cadenas de valor. O sea que se está generando riqueza. El CONICET no sobrevive solamente con los fondos del Estado porque si no, no podría sobrevivir. Hoy los gastos de todos los grupos de investigación dependen de esos ingresos a través de servicios a terceros. Es estúpido pensar que no pasaríamos una validación productiva. Ahí hay que ver lo que mide como productividad. Si yo pienso que el CONICET es como una fábrica de ladrillos y voy a medir la productividad según cuántos ladrillos vendo, bueno, es como es como ir a evaluar la fábrica de ladrillos con los parámetros de evaluación del CONICET, la tendrían que cerrar. Pero se genera valor, hay vinculación con el sector productivo y eso ha ido creciendo en los últimos 10 años de manera muy importante. Esa información también es de libre acceso porque cada unidad ejecutiva de CONICET tiene su página de internet, que son todas iguales porque es una política institucional, tiene la información de cuáles son los servicios a terceros que puede proveer, cuáles son los actores, sean públicos o privados, con los cuales están interactuando en términos de servicios a terceros. Todas las transferencias tecnológicas se hacen a través de organizaciones sociales, con barrios, con el sistema educativo, con asociaciones de inmigrantes, hay un montón de vínculos que son sumamente productivos y que ya están trabajando hace 10 o 15 años. O sea que hablar de no productividad, hablar de no transparencia, hablar de procesos de evaluación perniciosos es realmente desconocer de manera absoluta que es lo que está sucediendo en la realidad y son discursos meramente ideológicos respecto a cómo funciona la ciencia en Argentina.
¿Cómo analizás este escenario a largo plazo? Si el financiamiento del CONICET volviera a valores previos a 2023, por ejemplo, ¿sería necesario un trabajo de recuperación de lo perdido en términos de recursos humanos y técnicos?
Y en general reconstruir lo que destruyen gobiernos en 4 años lleva bastante más. Precisamente por esto, porque la ciencia se va retroalimentando a partir de ciertas hipótesis, algunas que se refutan y otras que se comprueban. En el primer caso, yo tengo una hipótesis con la cual comienzo un proyecto, si la refuto, evidentemente ese problema no lo pude resolver y voy a tener que pensar en otra hipótesis. Y para pensar en otra hipótesis necesito el ingreso de otra beca doctoral, por ejemplo, que trabaje sobre algunos de los temas de ese nuevo conocimiento que genera la refutación de una hipótesis. Si corroboro la hipótesis, voy a seguir trabajando sobre ese tema el hallazgo que tuve, voy a necesitar nuevas becas doctorales, nuevas tesis doctorales, que es la forma en la cual lo novedoso aparece para ir alimentando esos proyectos. Es decir, que el conocimiento se construye desde abajo hacia arriba, por decirlo de alguna manera. Y la pirámide de los recursos humanos del CONICET debe ser más ancha debajo para que precisamente se esté generando conocimiento nuevo de manera constante. Cuando eso se frena, como se frenó de 2023 en adelante, la ciencia se frena. Toda esa cadena de descubrimiento se congela. Volver a generar toda esa masa de conocimiento lleva un montón de años.
Al igual que otros organismos públicos, el CONICET atraviesa desde 2023 un brutal ajuste que se ha traducido en despido de personal, reducción de las becas y un achicamiento generalizado del sistema científico. Recientemente, la diputada Marcela Pagano (Coherencia/La Libertad Avanza) presentó un proyecto que, en línea con la posición del actual Gobierno, plantea reformar la estructura del organismo hacia la "orientación productiva", profundizando la vinculación con el sector privado. En diálogo con el Extremo Sur, el doctor en Ciencia Política e investigador del CONICET, Sebastián Barros, analizó los puntos del proyecto y sostuvo que implica "una ignorancia muy profunda de lo que hace realmente el organismo". Cuestionó la idea de evaluar el proceso científico con una lógica mercantilista y productiva, y advirtió que la falta de financiamiento "va erosionando todo el sistema científico".
Vade retro, Ciencias Sociales
El proyecto de la diputada Pagano busca que el CONICET priorice "áreas estratégicas" como la minería, el procesamiento de litio, la biotecnología agropecuaria, la tecnología nuclear, las energías renovables, la inteligencia artificial y la robótica, entre otras disciplinas. En paralelo, deja fuera del esquema de financiamiento otras áreas clave, como las Ciencias Sociales.
Además, propone la "revisión de directores" de los institutos que pertenecen al CONICET que estarían obligados a firmar "contratos con metas cuantificables" y que podrían ser removidos si no cumplen los objetivos fijados. Otro de los puntos habilita la división del organismo si no se demuestra una mejora del 60% en los indicadores propuestos en un plazo de 5 años.
Por otro lado, modifica el Estatuto del Investigador Científico y define la categoría del investigador, su ascenso o despido en función de criterios de producción científica original, demostración de transferencia tecnológica, impacto productivo demostrable y formación de recursos humanos. "Sería tremendo pensar en un sistema en los términos en que plantea esa ley, en 5 años no hay más sistema científico y ese también es un poco el objetivo de esos discursos antiestatales", señaló Sebastián Barros.
Asimismo, cuestionó que "es incongruente con una política gubernamental que tiende a desindustrializar y a destecnologizar, a quitar capacidad tecnológica a un país, que es pensado como un país al cual se deben extraer materias primas y en el cual no se produce nada". El investigador citó ejemplos de cómo los institutos del CONICET que funcionan en Comodoro Rivadavia -el IIDEPYS y el INBIOP- sostienen vínculos con distintas organizaciones y actores de la sociedad, aportando valor agregado a la industria local.
"Panorama negativo"
¿Cuál es hoy la situación del CONICET en términos de financiamiento?
El panorama sigue siendo sumamente negativo, no solo de financiamiento, que es central. Hay bajas salariales, falta de financiamiento para los proyectos de investigación, que son proyectos que vienen de muchos años y que están teniendo muchos problemas respecto a la continuidad de los hallazgos. Ni hablar de inversión y de estructura, de nuevos laboratorios, de inversión en equipamiento científico, la formación de recursos humanos también se va deteriorando. En los institutos uno va encontrando renuncias de becarios, porque los salarios son tan bajos que no les conviene dedicarse a la investigación. Esa falta de financiamiento va erosionando todo el sistema científico. Así que el panorama es sumamente negativo, en términos salariales, de financiamiento con la investigación y en términos de funcionamiento también, se ha perdido mucho personal administrativo, entonces administrativamente tampoco está funcionando, es un organismo bastante grande y que le está costando moverse.
Uno de los argumentos más utilizados por la actual gestión nacional para justificar las medidas de ajuste y reestructuración de organismos está vinculado a la falta de resultados concretos y la ausencia de transparencia. ¿Cómo se posiciona el CONICET en este sentido?
Esos son discursos ideológicos en contra del Estado, más que en contra del CONICET, como que el Estado es una masa oscura, corrupta, que chupa recursos y no tiene ningún resultado. Y que muchas veces con los problemas que está teniendo el gobierno en la gestión, eso efectivamente se plasma en el sentido común, no se ven resultados, pero no porque el Estado sea una máquina corrupta e ineficiente. En el caso de CONICET es una institución sumamente transparente y esa transparencia es de acceso público porque está publicada tanto en su parte académica como respecto a la evaluación, el ingreso, el financiamiento. Todo ese financiamiento que se gasta en CONICET debe ser rendido de manera muy rigurosa. Quiero decir, cuando uno tiene que comprar dos resmas de hojas para una oficina, tiene que hacer una cantidad de trámites que después van a ser auditados. Realmente es desinformación, son meros discursos ideológicos en contra de lo estatal. Hace unos días también hubo una serie de charlas en la Academia Nacional de Ciencias por parte de gente muy contraria al CONICET. Y con antecedentes también bastante relativos. Fue toda una serie de afirmaciones sin ningún sustento científico, sin ningún sustento respecto a la gestión estatal de un organismo como este, sin mostrar cómo incluso el Estado se beneficia productivamente de lo que hace el CONICET. Eso está totalmente invisibilizado. Se habla de CONICET como también se habla de las universidades como cajas negras de gasto sin ninguna responsabilidad y eso no es así. Diría que casi ningún organismo del Estado es así, porque eso automáticamente salta en cualquier auditoría y en cualquier proceso administrativo. Todas esas críticas hay que tomarlas como críticas ideológicas al rol del Estado. Y como críticas ideológicas muchas veces no tienen un sustento lógico, empírico, abierto a una discusión pública, sino que son afirmaciones de incomprobables o directamente mentiras.
¿Qué implica el proyecto de Pagano para la actividad científica? Especialmente la orientación a una lógica de mercado.
Ahí también hay cierta ignorancia disfrazada de un discurso mercantilista y productivo, realmente hay una ignorancia muy profunda de lo que realmente hace el organismo. Todo el CONICET desde hace ya muchos años está atravesado por la idea de transferencia tecnológica y vinculación con el sector productivo. O sea, que no tiene demasiado de novedoso el proyecto en ese discurso de la vinculación con lo productivo. Lo que sí hay que es distinto, y que también eso ideológicamente está muy marcado en el discurso del proyecto, es pensar la productividad solamente en términos de mercado. No hay una idea de productividad pensada en otros términos. Por ejemplo, qué tipo de productividad produce una mejora en el ámbito educativo, como una reforma educativa vinculada a las escuelas técnicas va a dar lugar a la mano de obra de empresas. Y eso no tiene un impacto productivo inmediato, que yo puedo medir y decir "tengo cuatro técnicos electromecánicos recibidos acá, eso vale 500.000 pesos" no hay forma de evaluar productivamente eso. Ahora, eso va a tener un impacto productivo importante cuando esas personas vayan al mercado de trabajo. También es incongruente con una política gubernamental que tiende a desindustrializar y a destecnologizar, a quitar capacidad tecnológica a un país. Se piensa como un país al cual se le deben extraer materias primas y en el cual no se produce nada. Porque precisamente si yo quiero hacer de Argentina un país más tecnológico, más avanzado, lo que tengo que hacer es poner mi financiamiento ahí o generar condiciones para que eso suceda. Y todas las políticas públicas que uno ve van en contra de toda esa productividad y van en detrimento de la posibilidad de generar ese conocimiento. Ahí tenemos primero esa distinción entre qué es lo productivo, si es solamente lo vinculado al mercado y a la creación de una riqueza inmediata. Pero la productividad también es a largo plazo, algo más sustentable a través de cadenas productivas y más organizadas. Otra cosa que es sumamente ideológica también y que no tiene ningún correlato, que incluso los países que se acercaron a procesos como este en plena evaluación y han sufrido un deterioro de la producción académica importante, es la idea de validación productiva y riesgo institucional. Ahí sí me parece que hay un problema grave y que también implica ignorar muchas veces lo que es el proceso de creación de conocimiento científico, de generar un descubrimiento, lo que es realmente la ciencia básica. Sería tremendo pensar en un sistema científico en los términos en que plantea esa ley, en 5 años no hay más sistema científico y que es un poco el objetivo de esos discursos antiestatales. Que desaparezcan esas esferas estatales y donde en teoría el desarrollo científico quedaría en manos de las empresas privadas, cosa que no ha sucedido en ningún lugar del planeta ni en los lugares más empedernidamente puestos como ejemplo como es Estados Unidos, donde el motor de la innovación tecnológica en muchos casos es el Estado. Sería la desaparición del sistema de producción científica nacional como lo tenemos hoy. No habría otra forma de describirlo.
Teniendo en cuenta la manera en que se desarrolla una investigación científica, ¿podría encajar con los criterios de validación productiva que plantea el proyecto?
El proyecto habla de ciencia básica en un momento, dice que uno de los puntos es la investigación básica de excelencia vinculada a la productividad, pero no explica muy bien qué es. Eso no queda para nada claro. Entonces, si tengo un proceso de ciencia base que necesita muchos años para crear una vacuna, por ejemplo, y los procesos de evaluación son quinquenales y son meramente productivistas, probablemente ese grupo de investigación no genere productividad en 5 años. Quizás le lleve 10 años generar esa vacuna. Ahora, si yo a los 5 años lo evalúo, le digo, "hay riesgo institucional, cierro ese instituto, distribuyo estos investigadores en otros institutos", porque la continuidad depende del desempeño productivo, pierdo 5 años de investigación en una vacuna que quizás en 2 años más quizás pueda salir. Ahí hay una ignorancia muy grande respecto a la investigación básica, respecto a todos esos procesos que no pueden ser validados productivamente. El criterio de validación productiva puede ser válido para algunos proyectos, pero no para otros y eso no aparece en el proyecto de ley. Es bastante mediocre el proyecto. Y acompañado de un fuerte discurso ideológico de evitar la penetración cultural y todas esas cuestiones. Hablan del blindaje cultural, del blindaje político, como si las instituciones fuesen trincheras políticas donde se acumula gente que piensan todos igual. Uno no encuentra eso ni en CONICET ni en las universidades ni en PAMI, es realmente ridículo.
¿Qué escenario plantea esta reforma para los trabajadores? Algunos puntos buscan modificar el estatuto del investigador y medir sus resultados desde una lógica muy distinta a la que se utiliza actualmente.
Es que la propuesta ideológica de este tipo de miradas sobre el trabajo es esa. La propuesta ideológica es que la gente tiene que tener ese temor al desempleo porque desde esa ideología si uno no tiene ese temor no produce lo suficiente. Es decir, el sujeto se mueve a partir de la satisfacción de ciertas necesidades básicas y cuando ve riesgo todo eso se pone a trabajar de manera más eficiente y de manera más productiva. Lo cual también es ridículo y lo único que va a reproducir son condiciones de explotación y alienación y no va a haber mayor productividad. Porque la ciencia no funciona así. No es lo mismo el conocimiento científico que una fábrica de ladrillos. Son dos lógicas completamente distintas, la manera en que se llega al producto, la manera en que se elabora el producto, la manera en los tiempos que implica llegar al producto son formas muy distintas de producción. Incluso retomando el lenguaje mercantil es muy distinta la forma de producir, la manera, la organización, la logística que necesita, los tiempos de producir ciencia que de producir otros bienes. Eso no está contemplado en la ley porque hay gente que no conoce, no sabe de ciencia.
En Comodoro
El proyecto también prioriza áreas estratégicas, entre las cuales no figuran, por ejemplo, las Ciencias Sociales. ¿A qué se debe esta exclusión sistemática de la investigación social en este tipo de propuestas?
Uno de los señalamientos más claros de todo el sentido común libertario se encuentra en las Ciencias Sociales, pero precisamente porque son las herramientas que tenemos para investigar muchos de los problemas que esas ideologías generan. Ahí hay una forma sumamente violenta y además tampoco tenemos que aceptar el diagnóstico tan rápidamente de que hoy no se produce conocimiento y no se produce valor. Por ejemplo, acá en Comodoro Rivadavia hay dos institutos de doble pertenencia de CONICET y de la Universidad de la Patagonia. Uno es el IIDEPYS (Instituto Multidisciplinario para la Investigación y el Desarrollo Productivo y Social de la Cuenca Golfo San Jorge) otro es el INBIOP (Instituto de Biociencias de la Patagonia). Ambos institutos tienen una cantidad de contratos de servicio de transferencia técnica tecnológica de alto nivel, con empresas, con el Estado, que generan un montón de valor agregado en relación a la industria pesquera, en relación a todo lo vinculado con el mar. Hay un montón de aspectos en los cuales productivamente el CONICET ya está integrado en esas cadenas de valor. O sea que se está generando riqueza. El CONICET no sobrevive solamente con los fondos del Estado porque si no, no podría sobrevivir. Hoy los gastos de todos los grupos de investigación dependen de esos ingresos a través de servicios a terceros. Es estúpido pensar que no pasaríamos una validación productiva. Ahí hay que ver lo que mide como productividad. Si yo pienso que el CONICET es como una fábrica de ladrillos y voy a medir la productividad según cuántos ladrillos vendo, bueno, es como es como ir a evaluar la fábrica de ladrillos con los parámetros de evaluación del CONICET, la tendrían que cerrar. Pero se genera valor, hay vinculación con el sector productivo y eso ha ido creciendo en los últimos 10 años de manera muy importante. Esa información también es de libre acceso porque cada unidad ejecutiva de CONICET tiene su página de internet, que son todas iguales porque es una política institucional, tiene la información de cuáles son los servicios a terceros que puede proveer, cuáles son los actores, sean públicos o privados, con los cuales están interactuando en términos de servicios a terceros. Todas las transferencias tecnológicas se hacen a través de organizaciones sociales, con barrios, con el sistema educativo, con asociaciones de inmigrantes, hay un montón de vínculos que son sumamente productivos y que ya están trabajando hace 10 o 15 años. O sea que hablar de no productividad, hablar de no transparencia, hablar de procesos de evaluación perniciosos es realmente desconocer de manera absoluta que es lo que está sucediendo en la realidad y son discursos meramente ideológicos respecto a cómo funciona la ciencia en Argentina.
¿Cómo analizás este escenario a largo plazo? Si el financiamiento del CONICET volviera a valores previos a 2023, por ejemplo, ¿sería necesario un trabajo de recuperación de lo perdido en términos de recursos humanos y técnicos?
Y en general reconstruir lo que destruyen gobiernos en 4 años lleva bastante más. Precisamente por esto, porque la ciencia se va retroalimentando a partir de ciertas hipótesis, algunas que se refutan y otras que se comprueban. En el primer caso, yo tengo una hipótesis con la cual comienzo un proyecto, si la refuto, evidentemente ese problema no lo pude resolver y voy a tener que pensar en otra hipótesis. Y para pensar en otra hipótesis necesito el ingreso de otra beca doctoral, por ejemplo, que trabaje sobre algunos de los temas de ese nuevo conocimiento que genera la refutación de una hipótesis. Si corroboro la hipótesis, voy a seguir trabajando sobre ese tema el hallazgo que tuve, voy a necesitar nuevas becas doctorales, nuevas tesis doctorales, que es la forma en la cual lo novedoso aparece para ir alimentando esos proyectos. Es decir, que el conocimiento se construye desde abajo hacia arriba, por decirlo de alguna manera. Y la pirámide de los recursos humanos del CONICET debe ser más ancha debajo para que precisamente se esté generando conocimiento nuevo de manera constante. Cuando eso se frena, como se frenó de 2023 en adelante, la ciencia se frena. Toda esa cadena de descubrimiento se congela. Volver a generar toda esa masa de conocimiento lleva un montón de años.

