Los "sin religión" ya son el 22,4% de la población argentinaEl mapa de las creencias en Argentina ya no es el mismo. Aquella matriz cultural homogénea donde el catolicismo abarcaba de punta a punta a la sociedad quedó en el pasado.
El primer informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026, desarrollado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCrear) del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), arroja luz sobre una transformación tan silenciosa como irreversible: el campo religioso argentino se ha vuelto definitivamente más plural, fragmentado y diverso.
A partir de una rigurosa encuesta probabilística de alcance nacional, el estudio confirma que la histórica hegemonía católica se ha quebrado.
Si bien el catolicismo continúa siendo la opción mayoritaria con el 57,7% de la población, la cifra se ubica en las antípodas de los niveles históricos del siglo XX, cuando rozaba el 90% (según el censo de 1960). Hoy, la fe tradicional ya no tiene la capacidad de estructurar por sí sola la identidad religiosa de los argentinos.
El dato más disruptivo es la consolidación de las personas sin filiación religiosa (que incluyen a quienes declaran no tener religión, a las personas agnósticas y ateas) como el segundo grupo en magnitud, alcanzando un 22,4%.
Este crecimiento no implica necesariamente un vacío espiritual, sino lo que los expertos denominan "creer sin pertenecer": una religiosidad que persiste de forma autónoma, desvinculada de los templos y las estructuras formales. Por su parte, el mundo evangélico se mantiene como la segunda identidad religiosa organizada con un 17,4%.
Los "sin religión" se consolidan en el segundo puesto
El dato más disruptivo del informe es la consolidación de la población sin filiación religiosa como el segundo grupo en magnitud en el país, alcanzando el 22,4%.
Esta categoría -que agrupa a personas que se declaran sin religión (13,2%), agnósticas (4,8%) o ateas (4,4%)- ha experimentado un crecimiento acelerado que le permitió desplazar a otras identidades organizadas a partir de 2019.
Sin embargo, los investigadores advierten que la desinstitucionalización no equivale necesariamente a un vacío espiritual.
Gran parte de este sector se hamaca en lo que la sociología denomina "creer sin pertenecer": mantienen prácticas espirituales y certezas íntimas, pero desvinculadas de los templos y los dogmas formales.
Por su parte, el mundo evangélico ratifica su expansión constante y se afirma como la segunda identidad religiosa organizada de la Argentina, concentrando al 17,4% de los habitantes.
Una fractura de edad: el cambio es generacional
¿Qué es lo que está empujando esta mutación del mapa de la fe? La respuesta principal está en los documentos de identidad. El estudio demuestra una profunda fractura generacional que anticipa un reemplazo estructural a mediano y largo plazo.
Las diferencias entre los extremos de la pirámide comunican dos países distintos:
- Los más jóvenes (16 a 29 años): el catolicismo cae drásticamente al 44,6%, mientras que los "sin religión" trepan al 31% y las opciones evangélicas alcanzan su pico con el 23,6%.
- Los adultos mayores (50 años o más): la tradición católica resiste firme y conserva una posición fuertemente dominante con el 69%.
No se trata de un cambio de opinión coyuntural; las nuevas generaciones están reconfigurando la estructura cultural del país.
Dime cómo crees y te diré tu nivel educativo
Otro de los ejes más reveladores del Barómetro de la UBA es cómo las formas de creer varían y se segmentan según el nivel educativo y socioeconómico de la población.
La religiosidad en Argentina también se organiza bajo clivajes sociales bien definidos
Sector
Comportamiento religioso
Porcentaje / Nota
Sectores con menor nivel educativo
Mayor adhesión a espacios evangélicos; funcionan como redes de contención social, comunitaria y material
22,5% en adhesión evangélica
Sectores con mayor nivel educativo
Concentración en posiciones de no filiación religiosa; vinculado a mayor autonomía cultural e individualización
27,9% en no filiación (nivel terciario/universitario)
A nivel territorial, las diferencias también se hacen notar.
Mientras el catolicismo se hace fuerte en el interior del país (59,4%), el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) funciona como la vanguardia de la diversificación, albergando la mayor concentración de personas sin filiación religiosa (26,1%).
Argentina, concluye el informe, ya no se estructura en torno a una única matriz dominante.
En definitiva, el catolicismo continúa siendo mayoritario, pero pierde capacidad para estructurar la identidad religiosa de la población.
Además, se da la consolidación de la pluralización, donde el campo religioso se organiza en torno a múltiples formas de pertenencia, creencia y práctica. También hay una centralidad del cambio generacional porque las nuevas generaciones impulsan la transformación del mapa religioso. Así se plantea la desinstitucionalización de las creencias; es decir, crecen formas de religiosidad desvinculadas de instituciones. Y, finalmente, la segmentación social del fenómeno religioso marca que las distintas formas de religiosidad se distribuyen según condiciones sociales y nivel educativo.
El escenario actual es el de un ecosistema de creencias complejo, donde conviven la búsqueda espiritual autónoma, el refugio comunitario y el repliegue de los dogmas tradicionales. Una radiografía social indispensable para comprender los valores de la sociedad argentina del presente.
Fuente: EQS
El mapa de las creencias en Argentina ya no es el mismo. Aquella matriz cultural homogénea donde el catolicismo abarcaba de punta a punta a la sociedad quedó en el pasado.
El primer informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026, desarrollado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCrear) del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), arroja luz sobre una transformación tan silenciosa como irreversible: el campo religioso argentino se ha vuelto definitivamente más plural, fragmentado y diverso.
A partir de una rigurosa encuesta probabilística de alcance nacional, el estudio confirma que la histórica hegemonía católica se ha quebrado.
Si bien el catolicismo continúa siendo la opción mayoritaria con el 57,7% de la población, la cifra se ubica en las antípodas de los niveles históricos del siglo XX, cuando rozaba el 90% (según el censo de 1960). Hoy, la fe tradicional ya no tiene la capacidad de estructurar por sí sola la identidad religiosa de los argentinos.
El dato más disruptivo es la consolidación de las personas sin filiación religiosa (que incluyen a quienes declaran no tener religión, a las personas agnósticas y ateas) como el segundo grupo en magnitud, alcanzando un 22,4%.
Este crecimiento no implica necesariamente un vacío espiritual, sino lo que los expertos denominan "creer sin pertenecer": una religiosidad que persiste de forma autónoma, desvinculada de los templos y las estructuras formales. Por su parte, el mundo evangélico se mantiene como la segunda identidad religiosa organizada con un 17,4%.
Los "sin religión" se consolidan en el segundo puesto
El dato más disruptivo del informe es la consolidación de la población sin filiación religiosa como el segundo grupo en magnitud en el país, alcanzando el 22,4%.
Esta categoría -que agrupa a personas que se declaran sin religión (13,2%), agnósticas (4,8%) o ateas (4,4%)- ha experimentado un crecimiento acelerado que le permitió desplazar a otras identidades organizadas a partir de 2019.
Sin embargo, los investigadores advierten que la desinstitucionalización no equivale necesariamente a un vacío espiritual.
Gran parte de este sector se hamaca en lo que la sociología denomina "creer sin pertenecer": mantienen prácticas espirituales y certezas íntimas, pero desvinculadas de los templos y los dogmas formales.
Por su parte, el mundo evangélico ratifica su expansión constante y se afirma como la segunda identidad religiosa organizada de la Argentina, concentrando al 17,4% de los habitantes.
Una fractura de edad: el cambio es generacional
¿Qué es lo que está empujando esta mutación del mapa de la fe? La respuesta principal está en los documentos de identidad. El estudio demuestra una profunda fractura generacional que anticipa un reemplazo estructural a mediano y largo plazo.
Las diferencias entre los extremos de la pirámide comunican dos países distintos:
- Los más jóvenes (16 a 29 años): el catolicismo cae drásticamente al 44,6%, mientras que los "sin religión" trepan al 31% y las opciones evangélicas alcanzan su pico con el 23,6%.
- Los adultos mayores (50 años o más): la tradición católica resiste firme y conserva una posición fuertemente dominante con el 69%.
No se trata de un cambio de opinión coyuntural; las nuevas generaciones están reconfigurando la estructura cultural del país.
Dime cómo crees y te diré tu nivel educativo
Otro de los ejes más reveladores del Barómetro de la UBA es cómo las formas de creer varían y se segmentan según el nivel educativo y socioeconómico de la población.
La religiosidad en Argentina también se organiza bajo clivajes sociales bien definidos
| Sector | Comportamiento religioso | Porcentaje / Nota |
| Sectores con menor nivel educativo | Mayor adhesión a espacios evangélicos; funcionan como redes de contención social, comunitaria y material | 22,5% en adhesión evangélica |
| Sectores con mayor nivel educativo | Concentración en posiciones de no filiación religiosa; vinculado a mayor autonomía cultural e individualización | 27,9% en no filiación (nivel terciario/universitario) |
A nivel territorial, las diferencias también se hacen notar.
Mientras el catolicismo se hace fuerte en el interior del país (59,4%), el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) funciona como la vanguardia de la diversificación, albergando la mayor concentración de personas sin filiación religiosa (26,1%).
Argentina, concluye el informe, ya no se estructura en torno a una única matriz dominante.
En definitiva, el catolicismo continúa siendo mayoritario, pero pierde capacidad para estructurar la identidad religiosa de la población.
Además, se da la consolidación de la pluralización, donde el campo religioso se organiza en torno a múltiples formas de pertenencia, creencia y práctica. También hay una centralidad del cambio generacional porque las nuevas generaciones impulsan la transformación del mapa religioso. Así se plantea la desinstitucionalización de las creencias; es decir, crecen formas de religiosidad desvinculadas de instituciones. Y, finalmente, la segmentación social del fenómeno religioso marca que las distintas formas de religiosidad se distribuyen según condiciones sociales y nivel educativo.
El escenario actual es el de un ecosistema de creencias complejo, donde conviven la búsqueda espiritual autónoma, el refugio comunitario y el repliegue de los dogmas tradicionales. Una radiografía social indispensable para comprender los valores de la sociedad argentina del presente.
Fuente: EQS

