Argentina GNL: los números detrás del acuerdo que debate NeuquénPor Movimiento para la Recuperación de Nuestro Petróleo
El acuerdo impulsado por el gobierno provincial junto a YPF para el proyecto Argentina GNL no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de una política más amplia impulsada por el Gobierno Nacional, basada en la profundización de un modelo exportador de recursos naturales acompañado por beneficios fiscales, estabilidad regulatoria y condiciones especiales para grandes inversiones a través del RIGI.
En ese contexto, el gobierno neuquino presentó un acuerdo que incluye un esquema especial de regalías, exenciones impositivas, estabilidad fiscal por décadas y un compromiso de inversión en infraestructura de 175 millones de dólares.
Para comprender el alcance de la propuesta conviene poner esos números en perspectiva.
Tomando como referencia las proyecciones difundidas por la propia YPF, el proyecto podría generar exportaciones cercanas a los 300.000 millones de dólares durante aproximadamente veinte años. Esto equivale a unos 15.000 millones de dólares por año, es decir, más de 41 millones de dólares por día.
Bajo esos supuestos, los 175 millones de dólares anunciados como aporte para infraestructura representan aproximadamente 4,3 días de exportaciones y constituyen además un aporte por única vez.
La participación provincial en la renta generada por el proyecto surge principalmente del esquema de regalías acordado.
Según el texto enviado a la Legislatura, las regalías correspondientes al gas destinado a licuefacción se calcularán tomando como base el precio del gas para industria de la Cuenca Neuquina, mientras que la alícuota aplicable dependerá del precio internacional del GNL.
Con los valores actuales -un precio internacional cercano a los 19 dólares por millón de BTU y un precio del gas para industria de aproximadamente 3,8 dólares por millón de BTU- las estimaciones arrojan una participación efectiva para Neuquén cercana al 2% del valor total exportado.
Traducido a números concretos, un proyecto de 300.000 millones de dólares en exportaciones generaría para la provincia aproximadamente 6.000 millones de dólares en regalías a lo largo de veinte años.
Es decir que, bajo los supuestos utilizados, por cada 100 dólares generados por el proyecto, aproximadamente 2 dólares ingresarían a Neuquén en concepto de regalías.
El mecanismo elegido incorpora además una particularidad que merece atención. Si bien la alícuota se define en función del precio internacional del GNL, la liquidación de las regalías se realiza sobre el precio interno del gas destinado a la industria en la Cuenca Neuquina.
Esto genera una tensión evidente. Un aumento del precio interno del gas incrementa la recaudación provincial por regalías, pero al mismo tiempo encarece uno de los principales insumos energéticos para la industria, la generación de valor agregado y cualquier estrategia de industrialización futura.
A ello se suma que el acuerdo establece un techo del 12% para la alícuota de regalías. En consecuencia, si en el futuro se produjeran escenarios de precios internacionales excepcionalmente altos, la participación provincial dejaría de crecer al mismo ritmo que la renta generada por el proyecto.
Pero las regalías no son el único aspecto relevante del acuerdo.
El texto contempla exenciones en el impuesto a los Ingresos Brutos para operaciones vinculadas al proyecto, garantiza estabilidad fiscal por décadas, limita la posibilidad de crear nuevos tributos o incrementar cargas existentes aplicables al emprendimiento y establece mecanismos de arbitraje internacional para la resolución de controversias. Todo ello condicionado a la permanencia del proyecto dentro del régimen RIGI.
Hay además un aspecto que difícilmente pase desapercibido. Se trata de un convenio celebrado entre la Provincia del Neuquén y YPF, una empresa cuyo control accionario continúa mayoritariamente en manos del Estado argentino. Sin embargo, gran parte de las controversias que pudieran surgir en relación con el proyecto no serían resueltas por los tribunales argentinos sino mediante arbitraje internacional con sede en París.
La imagen resulta, cuanto menos, llamativa: una provincia argentina, una empresa controlada por el Estado argentino y uno de los proyectos energéticos más importantes de las próximas décadas, acordando que sus controversias más relevantes se resuelvan fuera del país.
Si las proyecciones difundidas por YPF efectivamente se concretan, estaremos frente a uno de los mayores procesos de generación de riqueza de la historia reciente del país. Los números permiten poner el acuerdo en perspectiva. La cuestión ya no es solamente cuánto gas se exportará, sino cómo se distribuirá la renta generada, qué parte quedará en Neuquén y en la Argentina y qué capacidades económicas, productivas y tecnológicas podrán construirse a partir de ella.
Por Movimiento para la Recuperación de Nuestro Petróleo
El acuerdo impulsado por el gobierno provincial junto a YPF para el proyecto Argentina GNL no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de una política más amplia impulsada por el Gobierno Nacional, basada en la profundización de un modelo exportador de recursos naturales acompañado por beneficios fiscales, estabilidad regulatoria y condiciones especiales para grandes inversiones a través del RIGI.
En ese contexto, el gobierno neuquino presentó un acuerdo que incluye un esquema especial de regalías, exenciones impositivas, estabilidad fiscal por décadas y un compromiso de inversión en infraestructura de 175 millones de dólares.
Para comprender el alcance de la propuesta conviene poner esos números en perspectiva.
Tomando como referencia las proyecciones difundidas por la propia YPF, el proyecto podría generar exportaciones cercanas a los 300.000 millones de dólares durante aproximadamente veinte años. Esto equivale a unos 15.000 millones de dólares por año, es decir, más de 41 millones de dólares por día.
Bajo esos supuestos, los 175 millones de dólares anunciados como aporte para infraestructura representan aproximadamente 4,3 días de exportaciones y constituyen además un aporte por única vez.
La participación provincial en la renta generada por el proyecto surge principalmente del esquema de regalías acordado.
Según el texto enviado a la Legislatura, las regalías correspondientes al gas destinado a licuefacción se calcularán tomando como base el precio del gas para industria de la Cuenca Neuquina, mientras que la alícuota aplicable dependerá del precio internacional del GNL.
Con los valores actuales -un precio internacional cercano a los 19 dólares por millón de BTU y un precio del gas para industria de aproximadamente 3,8 dólares por millón de BTU- las estimaciones arrojan una participación efectiva para Neuquén cercana al 2% del valor total exportado.
Traducido a números concretos, un proyecto de 300.000 millones de dólares en exportaciones generaría para la provincia aproximadamente 6.000 millones de dólares en regalías a lo largo de veinte años.
Es decir que, bajo los supuestos utilizados, por cada 100 dólares generados por el proyecto, aproximadamente 2 dólares ingresarían a Neuquén en concepto de regalías.
El mecanismo elegido incorpora además una particularidad que merece atención. Si bien la alícuota se define en función del precio internacional del GNL, la liquidación de las regalías se realiza sobre el precio interno del gas destinado a la industria en la Cuenca Neuquina.
Esto genera una tensión evidente. Un aumento del precio interno del gas incrementa la recaudación provincial por regalías, pero al mismo tiempo encarece uno de los principales insumos energéticos para la industria, la generación de valor agregado y cualquier estrategia de industrialización futura.
A ello se suma que el acuerdo establece un techo del 12% para la alícuota de regalías. En consecuencia, si en el futuro se produjeran escenarios de precios internacionales excepcionalmente altos, la participación provincial dejaría de crecer al mismo ritmo que la renta generada por el proyecto.
Pero las regalías no son el único aspecto relevante del acuerdo.
El texto contempla exenciones en el impuesto a los Ingresos Brutos para operaciones vinculadas al proyecto, garantiza estabilidad fiscal por décadas, limita la posibilidad de crear nuevos tributos o incrementar cargas existentes aplicables al emprendimiento y establece mecanismos de arbitraje internacional para la resolución de controversias. Todo ello condicionado a la permanencia del proyecto dentro del régimen RIGI.
Hay además un aspecto que difícilmente pase desapercibido. Se trata de un convenio celebrado entre la Provincia del Neuquén y YPF, una empresa cuyo control accionario continúa mayoritariamente en manos del Estado argentino. Sin embargo, gran parte de las controversias que pudieran surgir en relación con el proyecto no serían resueltas por los tribunales argentinos sino mediante arbitraje internacional con sede en París.
La imagen resulta, cuanto menos, llamativa: una provincia argentina, una empresa controlada por el Estado argentino y uno de los proyectos energéticos más importantes de las próximas décadas, acordando que sus controversias más relevantes se resuelvan fuera del país.
Si las proyecciones difundidas por YPF efectivamente se concretan, estaremos frente a uno de los mayores procesos de generación de riqueza de la historia reciente del país. Los números permiten poner el acuerdo en perspectiva. La cuestión ya no es solamente cuánto gas se exportará, sino cómo se distribuirá la renta generada, qué parte quedará en Neuquén y en la Argentina y qué capacidades económicas, productivas y tecnológicas podrán construirse a partir de ella.

