El de julio 2 se cumplirán 50 años del secuestro y posterior desaparición de Guillermo "Pocho" Silveira, el militante peronista de Comodoro Rivadavia que fue detenido ilegalmente por la dictadura militar en la ciudad de La Plata y desaparecido a mediados de 1976. Su caso sigue aún sin ser resuelto, fue poco investigado por la Justicia, continúa inscripto entre los que pasaron por los Centros Clandestinos de Detención y no se sabe el destino final de su cuerpo. Por parte los dichos de otras víctimas del terrorismo de Estado se reveló que "Pocho" fue trasladado al RI 8 de Comodoro, donde fue torturado y jamás se supo más de él. Guillermo militó en el peronismo comodorense junto a algunos de sus hermanos y formó parte de la Regional VII de Montoneros dentro de la Tendencia que agrupaba a los de izquierda, para llegar a ser uno de los responsables de la "orga" con el rango de oficial y convirtiéndose en una referencia regional. Nació en el barrio Jorge Newbery, es el noveno de doce hermanos. De pequeño estudió en la Escuela 26, hizo el secundario en la ENET 1, fue boy scout, trabajó en la planta petroquímica de Km 8 y se fue a cursar la universidad a La Plata. Otra vez, como en todos los casos que viene investigando El Extremo Sur, el juez federal de Rawson Omar Delfor Garzonio aparece como un protagonista en estos procesos de detención. Su caso fue tangencialmente mencionado en el juicio concretado el año pasado por la Causa 8008 en Comodoro por los delitos de lesa humanidad, pero no avanzó. Los poderes del Estado en democracia -particularmente la Justicia- les deben una respuesta esclarecedora a los familiares, compañeros de militancia, amigos y a toda la sociedad comodorense.
La historia de "Pocho"
Guillermo David Silveira nació el 13 de marzo de 1955 en el barrio Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia. Fue el noveno de doce hijos que tuvieron María y Samuel. Creció en un barrio humilde y con necesidades, pero jamás le faltó educación y su propia capacidad e inteligencia lo potenciaron en sus años de estudio.
Los primeros tránsitos de su vida estuvieron marcados por los juegos con amigos y vecinos, los estudios, la participación en los Exploradores de Don Bosco donde compartió con su hermano mayor Adolfo -es octavo de los hermanos Silveira-.
Adolfo Silveira como abanderado de los exploradores y "Pocho" como escolta a la izquierda de la imagen.
Ya de chiquito se destacó. Fue el primer abanderado de la Escuela 26 "Ejército Argentino" en la esquina de la avenida Rivadavia e Ituzaingó. Allí curso la primaria y una placa recordaba aquel hecho, pero con el advenimiento de la dictadura fue retirada. Su hermana Mirta Dolly rememora que "a esa escuela también fueron mis hijos. Allí pusieron una placa en su homenaje, pero fue sacada. Pregunté por qué no estaba ya que era el primer abanderado y la directora me dijo solamente que la habían sacado, nada más".
"No sé qué habrá pasado, pero el padrino de la Escuela es el Ejército Argentino, imagino que por eso la sacaron, si no hubiesen sido ellos los padrinos no la habrían sacado", relató la décima de los hermanos Silveira.
La secundaria la cursó en la ENET 1 "Ingeniero Alonso Baldrich" de Comodoro -Colegio Técnico Provincial 749-. En noviembre el año 2008 su memoria fue inmortalizada en otra placa que aún persiste en dicho establecimiento educativo. Su hermana Mirta manifestó en aquel acto al diario El Patagónico que "quería ser ingeniero químico".
Placa instalada en recordación de "Pocho" Silveira en la ENET 1. Imagen aportada por Florencia Barrionuevo.
La Facultad de Ciencias Exactas (FCE) de la Universidad de La Plata recuperó y homenajeó, junto a otras 38 víctimas de la dictadura militar, el paso de Guillermo por sus aulas y el 25 de abril de 2025 le entregó el legajo recuperado y el recordatorio a su hermana Juana, la séptima de los Silveira. El acto se llevó a cabo en el Aula Magna en el marco del Programa de Reparación de Legajos coordinado por la Dirección de Políticas de Memoria y Reparación de la Secretaría de Derechos Humanos y Políticas de Igualdad de la UNLP.
La familia, los amigos y el patio de la casa
Las referencias recabadas hablan de un "Pocho" solidario, buen compañero, un pibe que pensaba en los demás. Su casa, su familia y su propia impronta ya estaban moldeando un nuevo ser.
Don Samuel Silveira era todo un "personaje". Los domingos izaba en el patio de su casa, con sus hijos y los pibes del barrio, la bandera argentina.
El escritor y poeta Jorge Spíndola escribió en "Azul un ala" (La bandera de todos - 1995): "Empecé a ir a las ceremonias que se hacían en el patio del viejo Silveira, el papá del ‘Pocho', un vecino mezcla de caudillo con algo de curandero que cada domingo a las once de la mañana juntaba a los pibes para izar la bandera. El patio de los Silveira era un país de maravillas, la escuela donde aprendimos a jugar a la cabecita y a recitar el Martín Fierro. Una escuela donde los símbolos estaban vivos y jugaban con nosotros a los penales, un lugar mágico donde no daba lo mismo ser derecho que traidor ignorante sabio chorro pretencioso estafador. Allí aprendimos entre tangos y concursos que no es lo mismo el que labura noche y día como un buey que aquel que afana en su ambición. Ahí aprendimos en el '78 la diferencia entre una banderita made in taiwan y otra pintada a mano. En infinitos patios como ese cantamos la marcha de la bronca cuando volvían los hermanitos de la guerra".
Pero Spíndola fue más allá y abrió la puerta de lo que seguramente haya influenciado mucho a "Pocho" y sus hermanos. "Lo curioso era la forma que tenía don Silveira para elegir los abanderados del día; nos hacía jugar al piedra papel o tijera, a los penales, a la payana y otras formas de selección que él establecía. De esa manera no había broncas y hasta diría yo que era un acto democrático. Otras veces se mandaba un concurso de preguntas y respuestas tipo: -quién fue el Peludo Yrigoyen, a ver díganme en qué período gobernó el país el General Perón, quién fue Evita, el gaucho Rivero, quién fue Facón Grande; nombre tres tangos de Discépolo y al menos dos escritos por Homero Manzi, poeta de la gente-. Infinitas variantes que él compaginaba, mientras iba sacando al patio una victrola plateada y con inmensa cautela ponía un disco de pasta de donde surgía toda achicharrada la voz del Zorzal cantando la noche que me quieras desde el azul del cielo las estrellas celosas nos mirarán pasar, mientras ganadores y perdedores jurábamos con gloria morir".
Guillermo -de gorro- junto a un grupo de amigos en el año 1972, tiempos en que se acercaba a la militancia política en el peronismo.
Aníbal "Pila" Silveira -el tercero de los hermanos Silveira- relató a El Extremo Sur que "mi hermano era un fenómeno, le pusimos ‘Pocho' por el general Perón. Nosotros conocíamos a la mamá de Perón, doña Juana Sosa, que vivía en la calle Alem de Comodoro. Ella siempre estaba en la vereda y nos daba caramelos. Mi hermana Juana se llama así porque éramos muy amigos de doña Juana. Teníamos una relación bastante íntima con los Perón y, es más, una sobrina nuestra está casada con Perón".
La militancia
Quizás esas enseñanzas del viejo Samuel y su propia impronta, posiblemente algunas transmitidas por los hermanos mayores, fueron contagiando en "Pocho" un espíritu de solidaridad, rebeldía y justicia social. La política, el peronismo y el "luche y vuelve" se le fueron impregnando tanto en la piel como en los ideales.
Eran tiempos de jóvenes con ansias de cambio social, de que el pueblo podía y debía vivir mejor, de creer que todo era posible, inclusive hasta de soñar con la patria socialista y llevar la imaginación al poder luego de los impactos generados por la Revolución Cubana, el Mayo Francés y el Cordobazo; por qué no también, por el tremendo efecto de radicalización causado en la juventud por la Masacre de Trelew y el posterior Trelewazo.
Tras recibirse de técnico químico, Guillermo entró a trabajar en la planta de petroquímica de Kilómetro 8. Ya estaba convencido de lo que quería como ideal político y la proletarización lo puso en situación de fábrica.
Mirta relató que "almorzaba en el comedor de los obreros de la fábrica química, pese a que por su condición de técnico podía estar con ingenieros. Él decía que el obrero te enseña, el obrero sabe cómo hay que trabajar, uno tiene la teoría".
Una de las últimas imágenes de "Pocho" Silveira cuando ya trabajaba en la planta petroquímica en Comodoro. Su hermana Mirta reveló que así se veía en los tiempos de su desaparición.
"Pocho" era militante de la Juventud Peronista en Comodoro y de aquel gurrumín que coqueteaba con ideas de igualdad/fraternidad surgió el hombre, el militante y el dirigente que "luchaba por una patria justa y soberana -rememoró Mirta-. Democracia es cuando el gobierno hace lo que el pueblo quiere".
Pero su solidaridad y acción no se quedaban solamente en ayudar a los vecinos del barrio Newbery, fueron más allá y prontamente como miembro de la JP pasó a formar parte de la Tendencia donde los que pensaban por izquierda encontraban un espacio para desarrollarse y crecer ideológicamente.
"Él siempre decía que las conversaciones había que llevarlas un paso más. Si veía a alguien que estaba mal no sólo le preguntaba qué le pasaba, también buscaba soluciones. No se quedaba en la conversación, había que ampliar un poco más", detalló la hermana que le siguió en la lista de doce.
En Comodoro la JP contenía a los jóvenes, pero eso duró solamente hasta los primeros años de los '70 y cuando la elección de 1973, en la que resultó ganador Héctor Cámpora, "Pocho" militó por la candidatura de David Patricio Romero para gobernador con el sello del Partido Revolucionario Cristiano (PRC) que apoyaba el Partido Auténtico.
Como contó Marcial Paz, compañero de militancia, juntos dieron una "histórica batalla política debutando en una elección provincial con candidatos propios", impulsando la candidatura del "Oso" Romero frente a la de Benito Fernández que fue postulado oficialmente con el sello del FREJULI y terminó ganando en Chubut.
El joven Silveira ya estaba marcado por su pertenencia política a la Izquierda Peronista (IP) y a Montoneros, estaba encolumnado con la Regional VII, una política organizativa y de extensión territorial que se dio Montoneros en el conjunto del país.
"Pocho" había ido más allá en su militancia, se había convertido en un importante cuadro político de Comodoro y la región, la "orga" lo había ascendido a oficial y la historiadora Jessica Murphy -en su última investigación en curso- detalló que tanto Silveira como Cárcamo fueron los delegados la JP Regional VII.
La detención
El secuestro de Guillermo se produjo en 2 de julio 1976 en la ciudad de La Plata donde vivía con su hermana Juana y se encontraba estudiando en la Facultad de Ciencias Exactas. Fue capturado en ese domicilio, aunque no existen muchas precisiones sobre cómo se desarrolló el operativo.
Fuentes vinculadas a los organismos de derechos humanos mencionan que, según testigos, "Pocho" intentó escapar de los captores y habría sido herido.
Datos oficiales incorporados en el Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado.
Los elementos reunidos por la investigación realizada por El Extremo Sur dan cuenta que el día anterior al secuestro de "Pocho" se produjo en Comodoro Rivadavia la detención de su hermana Mirta Dolly que fue capturada ese 1 de julio 1976 en su casa del Newbery.
"Fueron a la casa, eran las 2 de la tarde; entraron a mi casa y yo estaba en una habitación que era de mi hermano. Un tipo vestido de militar con una ametralladora me pone contra la pared, otro me palpa de armas y revisan toda mi casa. Ya habían hecho otro allanamiento anterior en el que detuvieron a mi otro hermano (Adolfo Edgardo Silveira) un mes antes. Me acuerdo que tenía unos libros, uno era Viven (que cuenta el accidente de los rugbiers uruguayos en la Cordillera de los Andes). Uno de los milicos me mira y me dice qué era eso, le dije que era un libro y porque decía Viven se lo llevó junto a El Aleph (de Jorge Luis Borges) y otro de Khalil Gibran; lástima que no tenía uno de (Mario) Benedetti (sonríe). Empiezan a preguntar dónde estaban las armas y yo le dije que no había armas. Mi padre le pregunta por qué me llevan y le dicen que era para anotar mi nombre. Me suben en la parte de atrás de un Falcon con las manos esposadas y cuando estábamos como a dos cuadras me ponen una capucha y me tiran para abajo de los asientos. Tenía uno ahí conmigo", relató a EES de manera exclusiva.
No fue la de Mirta la única detención en esos días de invierno comodorense. En la misma jornada que cayó Guillermo en La Plata, fueron detenidos Edita Rubilar; Guido Ñancupel; Abel López y otros. Adolfo Silveira, hermano mayor de Guillermo y Mirta, había caído en manos de la dictadura el 24 de mayo de 1976, siendo el primero de una segunda tanda de detenciones que se inició el 19 de enero de ese mismo año con las capturas ilegales en Comodoro de Jorge Demitrio, Alberto Ledesma y su esposa Olga Zulema Pérez de Finkel.
Spíndola retrató ese momento de las detenciones: "Yo no era un sujeto muy consciente hasta el 24 de marzo de 1976 cuando el silencio y el miedo lo invadió todo. Tuvimos miedo cuando desparecieron al Pocho y Mirta Silveira, junto a otro puñado de tipos y tipas que eran nuestros referentes. Una noche muy próxima a la del 24 de marzo enterramos en bolsas de nylon de Casa Villeco los discos de Violeta Parra, Quilapayún, La Cantata de Santa María de Iquique, Joan Baez y tantos otros discos que eran parte de nuestra enciclopedia popular. Entonces la densidad del vivir se convirtió en silencio; y luego en un creciente instinto de supervivencia para camuflarnos, para hacernos los idiotas delante de los trajes verde-oliva que allanaban cada rincón de nuestras vidas".
"Pocho" en el centro de tortura de Comodoro
En desarrollo de a Causa 8008 el testimonio de Guido Ñancupel tomó relevancia sobre el caso de "Pocho" ya que fue él quien aseguró haberlo escuchado mientras estaba en cautiverio y era torturado en el Centro Clandestino de Detención "Las Casitas" localizado en el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia.
No es el único que hizo referencia a que "Pocho" estuvo detenido en el RI 8, ya que Edita Rubilar también lo dijo en su declaración judicial.
En su testimonial Edita relató: "Otra noche, le sacaron las esposas y la ataron con sogas porque ‘sos menos peligrosa que el que vamos a traer'. Cuando esta otra persona llegó, Edita lo sentía cerca. Sus captores le preguntaron ‘¿de dónde te traen?'. La persona respondió ‘de La Plata'. Ante esto le preguntaron ‘¿sos de La Plata?', a lo que la respuesta fue ‘no, soy de Comodoro; me trajeron de La Plata. Yo venía al departamento de mi hermana en La Plata'".
Rubilar escuchó cómo torturaban al muchacho durante todo el día. Primero lo escuchaba gritar fuerte, pero después de un tiempo sólo quejidos. A continuación, oyó que lo llevaban a la rastra hacia donde ella estaba. Repentinamente, había mucho movimiento y gritos con la afirmación "se escapa, se escapa". Luego un grito fuerte y silencio. Al rato se acercaron a ella y le dijeron "te vamos a poner de vuelta las esposas, porque el que las tenía ya no las necesita más". Desde esa oportunidad, nunca volvió a escuchar sobre el muchacho de La Plata.
En declaraciones a EES Edita aseguró que Guillermo "estuvo en Comodoro. Yo lo puedo asegurar por los datos que él dio, porque justo estábamos en camas una al lado de la otra y nosotros escuchábamos lo que hablaban los compañeros que estaban ahí. Ese día que llegó uno nuevo le empezaron a preguntar ‘dónde venís', ‘de dónde sos' y él dijo que era de Comodoro y que lo detuvieron en La Plata cuando ‘estaba en la casa de mi hermana'. Hasta ese momento yo no sabía que era ‘Pocho', pero después llegamos a Devoto con Mirta y nos dimos cuenta que había sido ‘Pocho'".
Existen versiones que dan cuenta que Guillermo habría sido trasladado desde el centro de torturas en Km 11 hasta el Hospital Regional de Comodoro producto de la herida que traía desde La Plata y las infringidas en su cautiverio, pero por ahora ninguna pudo ser confirmada.
Inclusive en la familia tienen sospechas de que podría haber sido tirado al mar en una especie de vuelo de la muerte patagónico, tal como se hacía con los detenidos desaparecidos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); pero esos son acontecimientos que quedan por ser investigados y dilucidados por la Justicia que tiene una deuda pendiente.
En los fundamentos del fallo por la Causa 8008 el Tribunal sostuvo: "Tengo por acreditado que Guillermo David Silveira, estuvo alojado en el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia. Durante los primeros días de julio de 1976. Ello porque el testigo víctima Guido Ñancupel Uribe, afirmó al declarar que compartió cautiverio con él en el Regimiento 8. Fue conciso y detallista en las expresiones de su declaración incorporada por lectura de fs. 2559".
Extractos del fallo del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia en la Causa 8008 donde se da por acreditado que "Pocho" estuvo detenido el RI 8 en el mes de julio 1976.
Más adelante, agregó que "regía su orden de detención desde el 14/6/76, conforme glosa en el expte. 35/76 ‘Diligencia vinculado despacho teletipo geográfico 14 de junio la instrucción hace constar que en este acto se agrega en una foja de despacho telegráfico número 847 con destino a la delegación Bahía Blanca de esta policía solicitando la individualización y detención de Guillermo David Silveira NG ‘Pepe' oficial de la OPM montoneros' (fs. 130vta.) Y el Telegrama de la Policía Federal de Comodoro Rivadavia remitido a Delegación Bahía Blanca ese día comunicando solicita urgente detención de Guillermo David Silveira Pepe oficial de la o p m posible domicilio.... Ha habido disposición carácter incomunicado...'. (fs. 131)".
Buscaban a "Pepe" primero en Bahía Blanca, lugar por donde "Pocho" habría estado ocultándose clandestinamente, aunque luego lo comenzaron a buscar en otro lugar; específicamente en la ciudad de La Plata. "Pepe" era el alias o el nombre de guerra que utilizaba Guillermo dentro de Montoneros.
De estas diligencias judiciales ya estaba al tanto el juez federal de Rawson por aquellos años, Omar Delfor Garzonio. El mismo que al escuchar los testimonios de Mirta Silveira y Edita Rubilar sobre las torturas sufridas y las violaciones hizo caso omiso y hasta tuvo el atrevimiento de pedirles pruebas a las dos secuestradas.
Asimismo, Garzonio tuvo en sus manos y fue el artífice del Expediente 35/76, iniciado de oficio el 5 de febrero de 1976 -porque no hubo denunciante-, donde se acusaba a los detenidos de infracción a la Ley 20.840 que penalizaba las "actividades subversivas en todas sus manifestaciones".
El juez de Rawson supo de la existencia de una nueva circular fechada el 26/6/76 donde se ordenaba las detenciones de Edita Rubilar, Mirta y Guillermo Silveira, a este último ya buscaban en La Plata donde finalmente fue detenido.
Telegrama de la delegación de la Policía Federal en Comodoro Rivadavia donde se ordena la detención de Guillermo Silveira.
Memoria, verdad y justicia
A 50 años de la desaparición de "Pocho" Silveira los militares que lo secuestraron y torturaron no abrieron la boca, se llevaron a la tumba las atrocidades que cometieron y si aún alguno queda vivo guarda el secreto en sus tormentosos recuerdos.
El fallecido juez Garzonio, perteneciente al establishment de Trelew, se guardó para sí mismo el rol que jugó en estas y otras detenciones ilegales durante los meses previos a la última dictadura y en el transcurso del gobierno militar de las Fuerzas Armadas; también omitió los padecimientos que soportaron los detenidos en la U6 de Rawson durante largos años de encarcelamiento a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).
La mayoría de la sociedad trelewense y del norte chubutense lo cobijó como una encumbrada personalidad, e inclusive tiene una placa recordatoria por su paso como integrante de la Comisión Directiva de la Cooperativa Eléctrica de Trelew.
La Justicia Federal avanzó a fines del año pasado con la Causa 8008 declarando los delitos en cuestión como de lesa humanidad, ordenó la preservación del sitio histórico del centro de torturas en el RI 8 y condenó a varios militares, prefectos y policías por las violaciones a los derechos humanos cometidos entre 1975 y 1976.
Aún queda pendiente la condena judicial por el resto de los desaparecidos, los detenidos ilegalmente, los torturados chubutenses y por el accionar del juez colaboracionista; se hace imprescindible descubrir la verdad histórica de lo que sucedió con Guillermo David "Pocho" Silveira; quien, junto al pueblo comodorense y patagónico, mira inquisidoramente como reclamando Justicia.
Guillermo "Pocho" Silveira en los tiempos en que terminaba sus estudios secundarios en la ENET 1.
Así como sucedió recientemente con el juicio por la Masacre de José León Suárez, investigada por Rodolfo Walsh, amerita preguntarse si estos crímenes de lesa humidad cometidos en Comodoro y Chubut podrán tener el mismo camino judicial, más allá que sus perpetradores se encuentren fallecidos en su gran mayoría.
Concretarlo sería un acto de resarcimiento histórico que entregaría un poco de justicia a las víctimas y sus familias, pero también escribiría una nueva página de la memoria y la verdad colectiva de la región.
"Yo quiero justicia por mi hermano desaparecido, quiero saber qué pasó, quiero saber qué hicieron con él. Mi familia quiere que se haga justicia. Yo no me olvido, ni tampoco perdono", sentenció entre firmeza y sollozos Mirta Silveira.
Fuentes fotográficas: Las nuevas imágenes sobre Guillermo "Pocho" Silveira fueron aportadas de manera exclusiva por Mirta Silveira. La foto de portada fue recreada con Inteligencia Artificial.