Con la consolidada salida de la YPF libertaria de los yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge no se observan elementos de repunte de la producción petrolera. El retroceso interanual se ubicó en el 8,3% a lo largo de los primeros cinco meses del año y la retracción significó 15.759 barriles diarios menos. El panorama más complicado sigue dándose en el norte de Santa Cruz con una caída del 9,1% y en la porción chubutense fue del 7,9%. El recambio de operadoras todavía no logra emparejar y mucho menos revertir el desastre productivo que dejó YPF con su abandono de la CGSJ. Ni siquiera la suba del precio del petróleo consiguió revertir el decrecimiento en la Cuenca. Las consecuencias se sienten en lo productivo, en la disminución de los puestos de trabajo del sector, en la contracción de la economía regional y en el achicamiento de la recaudación de regalías petroleras por ambas provincias.
El desplome de la CGSJ
De conjunto la Cuenca atraviesa una de sus mayores crisis en materia producción y si bien el abandono de YPF explica buena parte de lo sucedido en los últimos dos años, no menos cierto es que el problema viene de arrastre y hay que ubicarlo en la puesta en marcha de Vaca Muerta que significó una enorme migración de inversiones.
Hasta el 2015 la producción petrolera de la CGSJ se mantuvo relativamente estable, aunque un escalón más abajo que en el 2006, pero desde el 2016 comenzó a decrecer de manera constante la extracción y ese proceso se profundizó en los últimos tres años.
Es cierto que existe una declinación natural de los pozos maduros convencionales de la Cuenca, pero la merma productiva se explica esencialmente por la falta de inversión y su migración hacia los hidrocarburos no convencionales.
Las empresas que invirtieron en otras técnicas de explotación petrolera, como por ejemplo la terciaria y la utilización de polímeros, no solamente consiguieron sostener los ritmos productivos, sino que además los incrementaron.
Así queda reflejado en los desempeños de YPF en Manantiales Behr o de CAPSA en Diadema, que aumentaron o sostuvieron sin grandes variaciones los ritmos de extracción; lo que derrumba la explicación de las operadoras basada en la declinación de los pozos maduros.
El promedio productivo de los primeros cinco meses del 2026 arrojó un saldo negativo del 8,3% con 15.759 barriles diarios menos que totalizaron en el período una diferencia interanual de 2.363.858 frente al mismo período del 2025.
Si el nivel productivo actual se compara con lo sucedido en el 2012 cuando arrancó Vaca Muerta y comenzó a potenciarse la migración de inversiones petroleras hacia la Cuenca Neuquina, la retracción productiva se eleva al 32,9% y se dejaron de producir 85.436 barriles por día.
Santa Cruz sin rumbo
Los yacimientos del norte de la provincia de Santa Cruz son los más afectados por el abandono de YPF. La salida de la petrolera administrada por el Gobierno libertario comenzó en 2024 y se extendió hasta finales del año pasado revirtiendo todas las áreas que manejaba en el territorio.
En manos de quién quedaron las áreas que abandonó YPF
* Patagonia Resources: Los Perales-Las Mesetas-Los Monos- Barranca Yankowsky
* Clear Petroleum: Cañadón de la Escondida-Las Heras
* Roch: Cañadón Yatel-Cerro Piedra-Cerro Guadal Norte-El Guadal-Loma del Cuy
* Azruge: Cañadón Vasco
* Brest: Pico Truncado-El Cordón
* Quintana E&P Argentina/Quintana Energy Investments: Cañadón León-Meseta Espinosa
** CGC: Ya se había quedado con las 15 concesiones (Las Heras y Cañadón Seco entre otras) que tenía Sinopec
** Crown Point: Se quedó con Koluel Kaike y Piedra Clavada que estaban en manos de PAE.
En el 2025 la producción promedio fue de 59.712 barriles diarios y en estos primeros cinco meses del 2026 se mantuvo en lo que parece haber sido su piso de 56.024 barriles. En cinco meses la caída interanual fue del 9,1% con 5.642 barriles diarios que totalizaron una retracción de 846.354 en total.
La referencia debe tomarse respecto del 2023 antes que se iniciara el proceso de salida de YPF y allí se observa una caída del 13,1% y 8.461 barriles diarios menos.
La desinversión y la retracción productiva en el norte santacruceño es mucho más pronunciada que en el conjunto de la Cuenca y se potencia entre los años 2014 y 2021. Desde el 2022 parece haber encontrado una media que podría ser el piso productivo, aunque en el 2025 y 2026 retrocedió un escalón más abajo.
Frente al año 2012 el retroceso se amplía al 48% y asciende a los 52.473 barriles menos para darle la verdadera dimensión al proceso de crisis por la que atraviesa el norte santacruceño.
Si bien es cierto que las nuevas operadoras acaban de tomar posesión de los recursos abandonados por YPF, no menos cierto es que solamente se observa un estancamiento de la caída y no se registran elementos de recuperación productiva.
Chubut en caída
El proceso de retroceso productivo en Chubut se muestra más demorado y con oscilaciones menos significativas que en la otra porción de la Cuenca, por lo menos así lo muestran las estadísticas hasta el año 2019; pero sí son coincidentes en la caída generada desde el 2012.
Desde la pandemia del 2020 en adelante se profundiza la declinación y la tendencia decreciente por ahora parece no haber encontrado su piso.
La salida de YPF tuvo un impacto menor en Chubut que en el norte santacruceño, no solamente porque administraba menos yacimientos sino también porque en Manantiales Behr la compañía incrementó notoriamente sus ritmos de extracción a partir de la explotación terciaria.
YPF pasó en Manantiales Behr de los 19.996 barriles diarios del 2019 a los 25.473 barriles por día de este 2026, lo que muestra un incremento que no se reflejó en otras de sus áreas, ni tampoco lo hicieron de manera global en resto de las operadoras.
La salida de YPF dejó mayoritariamente en manos de PECOM sus concesiones en Chubut, especialmente la de su yacimiento estrella que fue controvertida por la disputa con la constructora Rovella Capital.
En manos de quién quedaron las áreas que abandonó YPF
* PECOM: Campamento Central-Cañadón Perdido
* PECOM: Escalante-El Trébol
* PECOM: Manantiales Behr
* Petrominera Chubut: Restinga Ali
* Crown Point: El Tordillo-La Tapera-Puesto Quiroga
En los primeros cinco meses de este año la producción petrolera decreció un 7,9% que se tradujo en 10.117 barriles diarios menos que en el mismo período del año pasado y que totalizaron 1.517.504 barriles en el período interanual.
Respecto del 2023 el retroceso fue del 13,3% dejándose de producir 18.233 barriles diarios; mientras que frente al 2012 la merma se eleva al 22,5% que se traduce en 34.256 barriles diarios menos desde que arrancó Vaca Muerta.
Frenar el desangre de la Cuenca y de los yacimientos chubutenses es una tarea imperiosa para que no se siga retrocediendo en la principal actividad productiva de la zona petrolera y de ambas provincias.
Los efectos de la salida de YPF son devastadores con más 6.200 puestos de trabajo perdidos en el sector, con el cierre de más de 600 empresas y comercios, una profunda crisis recesiva, fuertes achicamientos de la recaudación provincial por regalías y una perspectiva incierta con vistas al sostenimiento de una matriz productiva que posibilite vivir dignamente en ambas orillas de la Cuenca.