En la próxima sesión, prevista para este jueves 16 de julio, el Senado de la Nación aprobaría el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada que impulsa el Gobierno nacional. Todavía no se conoce el texto acordado bajo las negociaciones de Patricia Bullrich con los aliados al oficialismo, que llevaba al menos doce versiones al cierre de esta nota. Es posible suponer que los impulsores reales sean los capitales globales anarco-capitalista que promueven "islas territoriales", totalmente libres de toda regulación estatal, como informa (https://www.pronomos.vc/portfolio) Pronomos Capital, capital de riesgo radicado en Estados Unidos que lleva la delantera. Esos espacios desregulados exceden con creces las experiencias conocidas como zonas francas y las más nuevas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs), libres de impuestos y con mayor autonomía.
Mayor concentración
La reforma en trámite alcanza a varias normas: artículos del Código Civil por los desalojos, la Ley de expropiaciones y la Ley de protección a las tierras rurales N°26.737 que limita la titularidad y posesión de tierras rurales por parte de personas, empresas y Estados extranjeros, entre otras.
El proyecto elimina límites a la superficie que puede ser comprada por capitales y/o personas físicas extranjeras; transfiere a los estados provinciales la facultad de imponer algún tipo de restricción al interior de su jurisdicción; y libera la venta de tierras ubicadas junto a espejos de agua, cursos y nacientes de aguas continentales, entre otros aspectos sobresalientes.
Los procesos de extranjerización y concentración de la tierra tiene un siglo al menos en la Patagonia, producto directo del reparto realizado con los ganadores de la formación del Estado nación Argentina, impuesto por las armas en 1884. El acaparamiento tiene un nuevo ciclo a partir de los '90, con reformas estructurales que se revitalizaron con movimientos globales por el control de fuentes del agua dulce, el corrimiento de las fronteras del extractivismo (soja transgénica, forestales, minería) y expulsión y/o acorralamiento de la población rural más vulnerable.
Quién necesita esta ley
El texto actual de la Ley 26.737, vigente desde 2012, permitiría vender hasta 30 millones de hectáreas en todo el país. Hoy están en manos extranjeras 13 millones. De allí la pregunta de ¿qué capital y/o potencial compradora necesita eliminar las restricciones actuales cuando podría comprar millones de hectáreas con la ley vigente?
Pronomos Capital es un fondo de inversión de Silicon Valley (la meca tecnológica de Estados Unidos) fundado por Patri Friedman en 2019, respaldado por el billonario Peter Thiel y el presidente norteamericano Donald Trump. Patri es nieto del premio Nobel de economía Milton Friedman.
El objetivo del fondo es financiar el desarrollo de ciudades chárter y nuevas jurisdicciones, en la definición del propio fundador. A fines del año pasado, un artículo en el diario español La Vanguardia (https://archive.is/bITbM) detalló el caso de la ciudad startup Próspera, en la isla de Roatán en el Caribe hondureño, que se vincula con un golpe de Estado y el indulto de Trump a un ex presidente afín. En 2024, una crónica desde el lugar publicada en la prensa norteamericana (https://www.nytimes.com/es/2024/08/30/magazine/honduras-prospera-ciudad.html) precisó que "Próspera es una ciudad privada con fines de lucro, con un gobierno propio que atrae a los inversores extranjeros mediante impuestos bajos y una regulación ligera. Las empresas pueden elegir un marco regulador de un menú de 36 países, o personalizar el suyo".
En el mundo hay más de 5400 de estas zonas económicas especiales, que van desde los puertos francos para el comercio libre de impuestos hasta la región administrativa especial de Hong Kong. Tan solo en la última década han surgido unas mil zonas, entre ellas decenas de ciudades startup -a veces llamadas ciudades chárter-, la mayoría en países del Sur global como Zambia y Filipinas.
Experiencias como éstas son las que tendríamos que desmenuzar, años luz de los cotilleos de Indio Cuá y los vestidores de Jesica Cirio.