Carrillanca: "El principal enemigo de la causa mapuche son las inversiones capitalistas en Wallmapu"El referente de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul Carrillanca, aseguró que las políticas aplicadas por el gobierno de José Antonio Kast en el Wallmapu forman parte de una estrategia estatal que, según su visión, mantiene una línea de continuidad con administraciones anteriores. En una entrevista concedida a Reuters, el dirigente sostuvo que las condiciones políticas y sociales que enfrenta el movimiento mapuche fueron construidas durante décadas y que el Estado ha ido perfeccionando sus mecanismos de control y represión.
En ese marco, describió una modalidad de intervención basada en allanamientos con mayor capacidad de sorpresa y ocupación territorial, a la que sumó medidas orientadas -según afirmó- a restringir el acceso de las comunidades a suministros básicos. Para Llaitul, estas acciones constituyen una política de asedio que se inserta dentro de un proceso de modernización del aparato represivo y que, a su criterio, también se profundizó durante la administración de Gabriel Boric.
Frente a ese escenario, ratificó la estrategia de recuperación territorial impulsada por la CAM. Explicó que el concepto de avanzar "metro a metro" apunta a consolidar espacios bajo control territorial con el objetivo de construir una autonomía de facto. Esa propuesta, señaló, busca desarrollar proyectos propios y avanzar en la recomposición del pueblo mapuche mediante un proceso que definió como de resistencia y reconstrucción nacional.
Persecución política y legislación
Consultado sobre las denuncias de organizaciones de derechos humanos respecto del hostigamiento a comunidades, autoridades tradicionales y presos políticos mapuche, Llaitul sostuvo que el fortalecimiento de la respuesta estatal responde al conflicto entre el movimiento autonomista y el Estado chileno.
Según expresó, la criminalización del movimiento constituye una herramienta de persecución política que excede el plano judicial e involucra también a los ámbitos policial y penitenciario. En ese sentido, afirmó que el encarcelamiento de dirigentes y militantes forma parte de una política destinada a debilitar la organización y cuestionó las condiciones en las que, a su entender, se desarrollan esos procesos.
Dentro de ese análisis incluyó críticas a la Ley Naín-Retamal y a otras normas sancionadas en los últimos años. Afirmó que esas herramientas fortalecieron las facultades de Carabineros, de las Fuerzas Armadas y de Gendarmería para intervenir frente a las movilizaciones de las comunidades mapuche.
Llaitul también cuestionó las leyes sobre usurpaciones, al considerar que modifican el enfoque histórico sobre la tenencia de la tierra y presentan las recuperaciones territoriales como ocupaciones ilegales de propiedades que, desde la perspectiva del movimiento, forman parte del territorio ancestral mapuche.
Sostuvo que la normativa vigente amplía las posibilidades de intervención del Estado sobre las comunidades que impulsan recuperaciones territoriales y advirtió que ese escenario habilita nuevas acciones represivas y judiciales contra integrantes del movimiento autonomista.
Defensa judicial y recuperación territorial
El dirigente afirmó que la CAM mantendrá la utilización de distintos frentes de acción para sostener las recuperaciones territoriales. Si bien señaló que el eje principal continúa siendo el trabajo en el territorio, indicó que la organización también desarrolla estrategias de defensa político-judicial frente a las causas iniciadas contra sus militantes.
En ese aspecto, explicó que la CAM impulsa acciones destinadas a denunciar el funcionamiento del sistema penal y reclama el respeto de las garantías procesales en los juicios contra integrantes del movimiento. Entre otros puntos, mencionó el rechazo al uso de testigos protegidos y aludió a procesos judiciales que involucran a militantes mapuche, entre ellos el que alcanza a su hijo Pelentaro.
Rechazo a la modificación de la Ley Indígena
Otro de los ejes abordados durante la entrevista fue la propuesta de permitir que propietarios mapuche puedan vender o hipotecar sus tierras.
Llaitul sostuvo que la iniciativa se inscribe dentro de una ofensiva política de sectores de derecha sobre la causa mapuche y remarcó que la CAM nunca basó sus reivindicaciones en la legislación indígena vigente, ya que considera que esa normativa se sustenta en el reconocimiento del despojo histórico sufrido por el pueblo mapuche.
Desde esa perspectiva, interpretó la posibilidad de habilitar operaciones de venta o hipoteca como una intervención orientada a introducir criterios de mercado dentro de las comunidades y favorecer procesos de privatización del territorio.
Añadió que, para la organización, el territorio constituye un elemento central de la cosmovisión mapuche y representa la base de cualquier proyecto de reconstrucción nacional. También sostuvo que una modificación de esas características favorecería divisiones internas y fortalecería intereses económicos vinculados al capital privado.
Llaitul afirmó que la CAM continuará sosteniendo una propuesta basada en la resistencia y en la reivindicación del territorio histórico, al tiempo que cuestionó a los sectores que concentran el debate en la reforma de la Ley Indígena mientras, según expresó, permanece la militarización del Wallmapu.
Forestales, inversiones y proyectos extractivos
En relación con el conflicto territorial, el dirigente señaló que las empresas forestales continúan siendo el principal objetivo de la organización debido a la extensión de las tierras que ocupan y al impacto que, según afirmó, generan sobre el territorio y el ecosistema.
No obstante, amplió ese planteo hacia otros emprendimientos vinculados a inversiones privadas. En ese grupo incluyó proyectos hidroeléctricos, eólicos, mineros, inmobiliarios y de infraestructura, a los que definió como parte de un mismo proceso de expansión del capital sobre territorios reclamados por comunidades mapuche.
También cuestionó los proyectos presentados como energías limpias, al considerar que se desarrollan sobre espacios cuya ocupación es objetada por el movimiento autonomista. Desde esa mirada, sostuvo que esas iniciativas mantienen una lógica extractivista y producen transformaciones territoriales, sociales y culturales incompatibles con la propuesta política de la CAM.
En ese contexto, reiteró que la organización sostiene una posición anticapitalista y antiimperialista, orientada -según expresó- a confrontar tanto con las inversiones de gran escala como con las expresiones locales del modelo económico vigente.
El papel de las nuevas generaciones
Sobre la participación de los jóvenes mapuche, Llaitul relativizó la idea de un alejamiento de las nuevas generaciones respecto de su identidad y de la lucha territorial.
Por el contrario, afirmó que los jóvenes ocuparon un lugar relevante en el fortalecimiento del movimiento autonomista y en la recuperación de elementos culturales e identitarios. Destacó que muchos asumieron un compromiso político dentro del proceso de reivindicación territorial y reconoció que existen distintas formas de interpretar la lucha y la recuperación de la identidad.
Finalmente, sostuvo que la recuperación de la cultura constituye un componente esencial de la propuesta impulsada por la CAM y afirmó que el fortalecimiento de las prácticas, la cosmovisión y el legado de los antepasados forman parte del proceso de reconstrucción nacional que la organización plantea para el pueblo mapuche.
Con información de Reuters
El referente de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul Carrillanca, aseguró que las políticas aplicadas por el gobierno de José Antonio Kast en el Wallmapu forman parte de una estrategia estatal que, según su visión, mantiene una línea de continuidad con administraciones anteriores. En una entrevista concedida a Reuters, el dirigente sostuvo que las condiciones políticas y sociales que enfrenta el movimiento mapuche fueron construidas durante décadas y que el Estado ha ido perfeccionando sus mecanismos de control y represión.
En ese marco, describió una modalidad de intervención basada en allanamientos con mayor capacidad de sorpresa y ocupación territorial, a la que sumó medidas orientadas -según afirmó- a restringir el acceso de las comunidades a suministros básicos. Para Llaitul, estas acciones constituyen una política de asedio que se inserta dentro de un proceso de modernización del aparato represivo y que, a su criterio, también se profundizó durante la administración de Gabriel Boric.
Frente a ese escenario, ratificó la estrategia de recuperación territorial impulsada por la CAM. Explicó que el concepto de avanzar "metro a metro" apunta a consolidar espacios bajo control territorial con el objetivo de construir una autonomía de facto. Esa propuesta, señaló, busca desarrollar proyectos propios y avanzar en la recomposición del pueblo mapuche mediante un proceso que definió como de resistencia y reconstrucción nacional.
Persecución política y legislación
Consultado sobre las denuncias de organizaciones de derechos humanos respecto del hostigamiento a comunidades, autoridades tradicionales y presos políticos mapuche, Llaitul sostuvo que el fortalecimiento de la respuesta estatal responde al conflicto entre el movimiento autonomista y el Estado chileno.
Según expresó, la criminalización del movimiento constituye una herramienta de persecución política que excede el plano judicial e involucra también a los ámbitos policial y penitenciario. En ese sentido, afirmó que el encarcelamiento de dirigentes y militantes forma parte de una política destinada a debilitar la organización y cuestionó las condiciones en las que, a su entender, se desarrollan esos procesos.
Dentro de ese análisis incluyó críticas a la Ley Naín-Retamal y a otras normas sancionadas en los últimos años. Afirmó que esas herramientas fortalecieron las facultades de Carabineros, de las Fuerzas Armadas y de Gendarmería para intervenir frente a las movilizaciones de las comunidades mapuche.
Llaitul también cuestionó las leyes sobre usurpaciones, al considerar que modifican el enfoque histórico sobre la tenencia de la tierra y presentan las recuperaciones territoriales como ocupaciones ilegales de propiedades que, desde la perspectiva del movimiento, forman parte del territorio ancestral mapuche.
Sostuvo que la normativa vigente amplía las posibilidades de intervención del Estado sobre las comunidades que impulsan recuperaciones territoriales y advirtió que ese escenario habilita nuevas acciones represivas y judiciales contra integrantes del movimiento autonomista.
Defensa judicial y recuperación territorial
El dirigente afirmó que la CAM mantendrá la utilización de distintos frentes de acción para sostener las recuperaciones territoriales. Si bien señaló que el eje principal continúa siendo el trabajo en el territorio, indicó que la organización también desarrolla estrategias de defensa político-judicial frente a las causas iniciadas contra sus militantes.
En ese aspecto, explicó que la CAM impulsa acciones destinadas a denunciar el funcionamiento del sistema penal y reclama el respeto de las garantías procesales en los juicios contra integrantes del movimiento. Entre otros puntos, mencionó el rechazo al uso de testigos protegidos y aludió a procesos judiciales que involucran a militantes mapuche, entre ellos el que alcanza a su hijo Pelentaro.
Rechazo a la modificación de la Ley Indígena
Otro de los ejes abordados durante la entrevista fue la propuesta de permitir que propietarios mapuche puedan vender o hipotecar sus tierras.
Llaitul sostuvo que la iniciativa se inscribe dentro de una ofensiva política de sectores de derecha sobre la causa mapuche y remarcó que la CAM nunca basó sus reivindicaciones en la legislación indígena vigente, ya que considera que esa normativa se sustenta en el reconocimiento del despojo histórico sufrido por el pueblo mapuche.
Desde esa perspectiva, interpretó la posibilidad de habilitar operaciones de venta o hipoteca como una intervención orientada a introducir criterios de mercado dentro de las comunidades y favorecer procesos de privatización del territorio.
Añadió que, para la organización, el territorio constituye un elemento central de la cosmovisión mapuche y representa la base de cualquier proyecto de reconstrucción nacional. También sostuvo que una modificación de esas características favorecería divisiones internas y fortalecería intereses económicos vinculados al capital privado.
Llaitul afirmó que la CAM continuará sosteniendo una propuesta basada en la resistencia y en la reivindicación del territorio histórico, al tiempo que cuestionó a los sectores que concentran el debate en la reforma de la Ley Indígena mientras, según expresó, permanece la militarización del Wallmapu.
Forestales, inversiones y proyectos extractivos
En relación con el conflicto territorial, el dirigente señaló que las empresas forestales continúan siendo el principal objetivo de la organización debido a la extensión de las tierras que ocupan y al impacto que, según afirmó, generan sobre el territorio y el ecosistema.
No obstante, amplió ese planteo hacia otros emprendimientos vinculados a inversiones privadas. En ese grupo incluyó proyectos hidroeléctricos, eólicos, mineros, inmobiliarios y de infraestructura, a los que definió como parte de un mismo proceso de expansión del capital sobre territorios reclamados por comunidades mapuche.
También cuestionó los proyectos presentados como energías limpias, al considerar que se desarrollan sobre espacios cuya ocupación es objetada por el movimiento autonomista. Desde esa mirada, sostuvo que esas iniciativas mantienen una lógica extractivista y producen transformaciones territoriales, sociales y culturales incompatibles con la propuesta política de la CAM.
En ese contexto, reiteró que la organización sostiene una posición anticapitalista y antiimperialista, orientada -según expresó- a confrontar tanto con las inversiones de gran escala como con las expresiones locales del modelo económico vigente.
El papel de las nuevas generaciones
Sobre la participación de los jóvenes mapuche, Llaitul relativizó la idea de un alejamiento de las nuevas generaciones respecto de su identidad y de la lucha territorial.
Por el contrario, afirmó que los jóvenes ocuparon un lugar relevante en el fortalecimiento del movimiento autonomista y en la recuperación de elementos culturales e identitarios. Destacó que muchos asumieron un compromiso político dentro del proceso de reivindicación territorial y reconoció que existen distintas formas de interpretar la lucha y la recuperación de la identidad.
Finalmente, sostuvo que la recuperación de la cultura constituye un componente esencial de la propuesta impulsada por la CAM y afirmó que el fortalecimiento de las prácticas, la cosmovisión y el legado de los antepasados forman parte del proceso de reconstrucción nacional que la organización plantea para el pueblo mapuche.
Con información de Reuters

