Las consecuencias del fuego en Epuyén no desaparecen y los pobladores alertan sobre lo que puede ocurrir este verano A un año y cinco meses del incendio registrado en Epuyén, las familias siguen lejos de la reconstrucción. Desde la Asamblea Reconstruyendo Epuyén denuncian ayudas discrecionales y falta de transparencia respecto a los fondos. En este escenario, se profundiza la delicada situación habitacional de los vecinos. Como todos los años, se evidencia una clara ausencia de planes de prevención para la temporada y un profundo debate de fondo sobre la especulación inmobiliaria sobre los terrenos afectados por el fuego.
Lo que el incendio se llevó
Con partidas nacionales desfinanciadas para la prevención y un contexto climático que ya se avizoraba complejo, el último verano patagónico estuvo marcado por incendios en toda la región. Desde diciembre comenzaron a registrarse grandes focos en localidades de Chubut y Río Negro que pronto agotaron la capacidad de respuesta del sistema, tal y como venían advirtiendo vecinos y personal de manejo del fuego.
El 15 de enero se produjo un importante foco en una zona de interfase en Epuyén, afectando a Villa del Lago Epuyén y el paraje rural La Rinconada. El incendio se originó sobre el mediodía en una forestación implantada de pinos, abandonada hace años, y se extendió rápidamente a sectores urbanizados y semi-rurales.
El 7 de febrero el incendio fue contenido. Para ese momento, se contabilizaron unas 3.530 hectáreas afectadas, entre bosque implantado, bosque nativo, matorrales y pastizales. Además, fueron consumidos comercios y viviendas completas. Después de la catástrofe del 2021, fue uno de los incendios forestales más grandes de la región hasta ese momento.
Desde la Asamblea Reconstruyendo Epuyén reclaman soluciones de fondo, a casi un año y medio de la tragedia. Actualmente, unas 80 familias afectadas no han completado la reconstrucción de sus hogares ni han podido recuperar sus fuentes de trabajo.
En enero del 2025, funcionarios provinciales anunciaron una serie de medidas para dar respuesta a la emergencia. La asistencia comprendía un voucher de 20 millones de pesos para materiales de construcción y una ayuda de 350 mil pesos mensuales para quienes estaban alquilando, con extensión de 4 meses y opción de prórroga, junto a una ayuda de asistencia alimentaria, del mismo monto y también prorrogable.
Durante ese período, también se anunció el envío de una partida de $7 mil millones por parte del Gobierno nacional, correspondiente a un adelanto del Tesoro Nacional, para colaborar con la reconstrucción. A la fecha, sólo se conoce el destino de un 25% de esas partidas.
En diciembre, con un panorama todavía crítico, los damnificados lograron conseguir una prórroga de los subsidios hasta enero del 2026. Para ese momento, a un año del incendio, la mayoría de los damnificados todavía no había vuelto a su casa. Escenario que, cinco meses más tarde, no ha cambiado.
Alejandra Romero, vecina afectada que forma parte de Reconstruyendo Epuyén, enfatiza la ausencia de canales de diálogo con el Gobierno: "En diciembre del 2025, que ya habían pasado unos 10 meses del primer incendio, tuvimos la última conversación con la gente de la provincia donde estuvieron todas las promesas en la mesa. Prácticamente prometían todo lo que nosotros les proponíamos. Luego vino el incendio del 2026 y ahí se cortó todo tipo de diálogo y respuesta".
La situación se replica con la Municipalidad de Epuyén, que todavía no da respuestas a las familias que siguen sin poder volver a sus hogares: "No sólo no hay un canal de diálogo, sino que la última vez a mí me echaron del Municipio porque me había atrevido a ir con un diputado de la provincia". Romero relata que se contactó con todos los representantes legislativos, pero sólo fue atendida por Juan Aquino (FIT-U), quien recorrió la zona y presentó desde su banca un pedido de informe.
Ayudas que no llegan
Romero señala que no todos recibieron la ayuda de 20 millones, y quienes lo hicieron, no pudieron gestionar la mano de obra para sus viviendas. "No son idóneos para hacerlo y tampoco tienen en su grupo familiar una persona que tenga el conocimiento ni las herramientas, ese es uno de los primeros inconvenientes que observamos".
Por otro lado afirma que "hubo un abanico de gente que no recibió ningún tipo de asistencia, y otro abanico de gente que recibió asistencia sin haber sido damnificado, son cosas que empezamos a observar con el paso del tiempo".
Los vecinos también denuncian la falta de continuidad de los subsidios, sobre todo considerando que muchos aún no reconstruyen sus hogares y otros perdieron por completo su fuente de trabajo tras el incendio.
"Son montos bajos, yo entiendo que 350.000 pesos para mucha gente es muchísima plata, y para otros es muy poco. De hecho, a nosotros nos ayudó en gran parte del trayecto, porque de un día para otro te quedás sin tu fuente de trabajo. Es lo que nos pasó a nosotros, no pudimos reinventarnos, no pudimos remontar el nuevo trabajo". Sin embargo, también advierte que el subsidio "es un arma de doble filo, de decir ‘como te doy los $350.000, no te voy a dar la ayuda que necesitás para tu casa', más o menos ese pareciera ser el mensaje".
A un año del incendio 2025 la localidad sufrió otra emergencia ígnea que afectó las viviendas de unas 40 familias y consumió 35 mil hectáreas de bosque nativo, buena parte de bosque virgen.
Uno de los puntos que reclama la asamblea en un comunicado publicado a principios de julio es la desigualdad en la asistencia económica otorgada a las familia afectadas por los incendios de 2025 y 2026, "generando situaciones de profunda inequidad entre personas que sufrieron pérdidas similares".
Romero señala que ya se registran avances significativos en la construcción de viviendas de quienes fueron afectados por el incendio del último verano, mientras a los damnificados 2025 se les adeuda gran parte de la ayuda prometida.
"Me parece correcto que se construyan las casas de los damnificados del 2026, pero nosotros nos quedamos mirando como diciendo ‘¿cuánto tiempo más vamos a esperar?' También hay un miedo instalado que lleva al no reclamo", cuestiona.
"Lo más fuerte es que uno naturaliza las cosas", opina la vecina, quien describe múltiples situaciones de vulnerabilidad que aún no han sido subsanadas. "Yo vivo al lado de una señora que es originaria de Epuyén, nació y se crió en el campo, pasó ahí todos los días, y hoy está abandonado. Ella vivía ahí, cortaba su leña, tenía sus gallinas. En el campo siguiente hay una persona a la que le dio un ACV después del incendio, y ya no vive ahí. Atrás del cerro, en La Rinconada, hay cuatro familias que están exactamente en la misma situación, un señor discapacitado que no volvió a su casa, por ejemplo, era la prioridad número uno del Municipio y hoy no tiene casa", relata.
También preocupa, entre los vecinos, la imposibilidad de recuperar las fuentes de trabajo, en muchos casos afectadas por el incendio. "No hay opciones, no hubo plan B, es crítica la situación laboral en Epuyén. Se perdieron animales, alambrados que no podés volver a hacer, pedimos que abran caminos para que no volvamos a quedar encerrados, y nunca los abrieron".
"Después de toda esa tragedia no vimos nada para subsanar, para acompañar, para mitigar todo eso que pasó, al contrario, parece como que si reclamás, te castigan", expresa. "Cuando empezamos a pedir acompañamiento para mano de obra, asistencia técnica, no era una cosa tomada de los pelos, el mismo intendente (José Contreras) me reconoció que había sido un error de ellos, pero es un error que no van a subsanar jamás", sintetiza.
Más allá de la recuperación en términos económicos y productivos, la asamblea exige desde el día uno el fortalecimiento del abordaje territorial de la salud mental, que ha estado ausente ante otras medidas de carácter más urgente.
Vecinos organizados
La reconstrucción de las viviendas descansa de manera casi exclusiva en manos de los vecinos. De acuerdo a un comunicado difundido por la asamblea, hasta la fecha se realizaron más de 250 mingas. Desde 2025 funciona una cocina solidaria: sólo este año se cocinaron 16.271 viandas para vecinos damnificados. En paralelo, se acompaña periódicamente con módulos de alimentos a más de 20 familias en situación vulnerable. Además, se trabaja en campañas de donaciones a partir de las cuales se organizan pañoles comunitarios de herramientas para el trabajo colectivo.
"Hacemos lo que podemos y más para que la reconstrucción de casas pueda seguir y el sostenimiento alimentario, siendo aun nosotrxs mismxs quienes estamos sufriendo el abandono. Aún así el problema nos excede, aún así hay familias con hambre y sin su lugar para pasar el invierno", advierten en el comunicado.
Romero señala que "hay gente que aceptó la ayuda de Reconstruyendo Epuyén, y otros prefieren hacerlo por su cuenta, no aceptan la ayuda porque saben que puede ir para familias que están muy necesitadas".
"Entonces, hay gente que está muy necesitada y otra que está en un gris que no recibe la ayuda porque se siente mal si la recibe, pero que quiere que el gobierno le dé lo que le corresponde", sintetiza. En este sentido, enfatiza que la asamblea "hace un acompañamiento, pero es el Gobierno el que tiene que cumplir su función".
Debates de fondo después del fuego
Sumado a la falta de asistencia frente a las emergencias, la vecina señala que no vislumbran acciones de prevención ni planes a largo plazo: "Como damnificados nos preocupa lo que están haciendo después de los incendios de Epuyén, ¿cómo están gestionando y preparándose para el próximo verano? ¿Cuál es el marco de seguridad para que vos puedas trabajar, vivir y construir tu casa? ¿O qué reconstruir? Porque ya estamos viendo lo que está pasando en otros países".
En este sentido, se refiere a escenarios que se repiten año a año, con una arista profundamente política vinculada a la ocupación de terrenos por parte de empresas privadas, un debate que cobra especial relevancia en la actual coyuntura, sobre todo tras la polémica discusión por el apartado vinculado a la Ley de Tierras en el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
En diciembre del 2025, a casi un año del incendio, desde la asamblea reclamaban el bloqueo de paso a áreas naturales y el cuestionado papel de la empresa Bosques de Epuyén SA -dueña de las forestaciones de pino abandonadas por donde avanzó el fuego- durante la tragedia.
"Hay otro tema con el bosque de Epuyén, que al día siguiente del incendio ya tenía puesto una tranquera impidiendo el acceso a toda la cuenca de uno de los arroyos más importantes para el área de interfase, que es el Arroyo Blanco, eso ha sido algo muy turbio, un operativo que comenzó con un préstamo para poner pinos y el préstamo no fue devuelto", señaló a este medio Lino Pizzolon, otro de los damnificados.
"A pocos días del incendio, el señor de la forestación ya quería lotear, esta forestación que, por estar abandonada, permitió que ese fuego llegara a La Rinconada", recuerda Romero. En este sentido, los damnificados reivindican un reclamo de la comunidad que cada vez toma más fuerza y exige que se trabaje sobre las plantaciones de pino, una especie conocida por ser propagadora del fuego: "Si esa forestación hubiera estado en condiciones, el incendio se detenía".
El comunicado de Reconstruyendo Epuyén denuncia, en este sentido, "el uso de la catástrofe incendiaria para profundizar el acaparamiento y la privatización de tierras, perjudicando a pobladores, a quienes no solo se les impidió regresar a sus lugares de vida sino que también quedaron excluidos de la asistencia económica, pese a haber perdido sus viviendas, sus espacios de trabajo y sus medios de subsistencia".
En términos de prevención, Romero señala que "no se está haciendo nada": "No ves que estén haciendo cortafuegos, que estén manteniendo una forestación. Uno va a Epuyén y es tremenda la cantidad de pinos pegados al pueblo, que son futuras bombas que van a explotar".
"Después uno ve las leyes que quieren sacar. Entonces, yo veo que todo lo que es Rinconada es carne de cañón, el Pirque está todo quemado. ¿Qué pasa si nosotros no accionamos y hacemos las denuncias? Caemos del mapa, desaparecemos", enfatiza la vecina. "Nos preocupa el futuro, no hay prevención. No vemos que haya brigadas con equipamientos, que se estén haciendo cortafuegos, limpiezas. No hay nada. Es como tierra de nadie", concluye.
A un año y cinco meses del incendio registrado en Epuyén, las familias siguen lejos de la reconstrucción. Desde la Asamblea Reconstruyendo Epuyén denuncian ayudas discrecionales y falta de transparencia respecto a los fondos. En este escenario, se profundiza la delicada situación habitacional de los vecinos. Como todos los años, se evidencia una clara ausencia de planes de prevención para la temporada y un profundo debate de fondo sobre la especulación inmobiliaria sobre los terrenos afectados por el fuego.
Lo que el incendio se llevó
Con partidas nacionales desfinanciadas para la prevención y un contexto climático que ya se avizoraba complejo, el último verano patagónico estuvo marcado por incendios en toda la región. Desde diciembre comenzaron a registrarse grandes focos en localidades de Chubut y Río Negro que pronto agotaron la capacidad de respuesta del sistema, tal y como venían advirtiendo vecinos y personal de manejo del fuego.
El 15 de enero se produjo un importante foco en una zona de interfase en Epuyén, afectando a Villa del Lago Epuyén y el paraje rural La Rinconada. El incendio se originó sobre el mediodía en una forestación implantada de pinos, abandonada hace años, y se extendió rápidamente a sectores urbanizados y semi-rurales.
El 7 de febrero el incendio fue contenido. Para ese momento, se contabilizaron unas 3.530 hectáreas afectadas, entre bosque implantado, bosque nativo, matorrales y pastizales. Además, fueron consumidos comercios y viviendas completas. Después de la catástrofe del 2021, fue uno de los incendios forestales más grandes de la región hasta ese momento.
Desde la Asamblea Reconstruyendo Epuyén reclaman soluciones de fondo, a casi un año y medio de la tragedia. Actualmente, unas 80 familias afectadas no han completado la reconstrucción de sus hogares ni han podido recuperar sus fuentes de trabajo.
En enero del 2025, funcionarios provinciales anunciaron una serie de medidas para dar respuesta a la emergencia. La asistencia comprendía un voucher de 20 millones de pesos para materiales de construcción y una ayuda de 350 mil pesos mensuales para quienes estaban alquilando, con extensión de 4 meses y opción de prórroga, junto a una ayuda de asistencia alimentaria, del mismo monto y también prorrogable.
Durante ese período, también se anunció el envío de una partida de $7 mil millones por parte del Gobierno nacional, correspondiente a un adelanto del Tesoro Nacional, para colaborar con la reconstrucción. A la fecha, sólo se conoce el destino de un 25% de esas partidas.
En diciembre, con un panorama todavía crítico, los damnificados lograron conseguir una prórroga de los subsidios hasta enero del 2026. Para ese momento, a un año del incendio, la mayoría de los damnificados todavía no había vuelto a su casa. Escenario que, cinco meses más tarde, no ha cambiado.
Alejandra Romero, vecina afectada que forma parte de Reconstruyendo Epuyén, enfatiza la ausencia de canales de diálogo con el Gobierno: "En diciembre del 2025, que ya habían pasado unos 10 meses del primer incendio, tuvimos la última conversación con la gente de la provincia donde estuvieron todas las promesas en la mesa. Prácticamente prometían todo lo que nosotros les proponíamos. Luego vino el incendio del 2026 y ahí se cortó todo tipo de diálogo y respuesta".
La situación se replica con la Municipalidad de Epuyén, que todavía no da respuestas a las familias que siguen sin poder volver a sus hogares: "No sólo no hay un canal de diálogo, sino que la última vez a mí me echaron del Municipio porque me había atrevido a ir con un diputado de la provincia". Romero relata que se contactó con todos los representantes legislativos, pero sólo fue atendida por Juan Aquino (FIT-U), quien recorrió la zona y presentó desde su banca un pedido de informe.
Ayudas que no llegan
Romero señala que no todos recibieron la ayuda de 20 millones, y quienes lo hicieron, no pudieron gestionar la mano de obra para sus viviendas. "No son idóneos para hacerlo y tampoco tienen en su grupo familiar una persona que tenga el conocimiento ni las herramientas, ese es uno de los primeros inconvenientes que observamos".
Por otro lado afirma que "hubo un abanico de gente que no recibió ningún tipo de asistencia, y otro abanico de gente que recibió asistencia sin haber sido damnificado, son cosas que empezamos a observar con el paso del tiempo".
Los vecinos también denuncian la falta de continuidad de los subsidios, sobre todo considerando que muchos aún no reconstruyen sus hogares y otros perdieron por completo su fuente de trabajo tras el incendio.
"Son montos bajos, yo entiendo que 350.000 pesos para mucha gente es muchísima plata, y para otros es muy poco. De hecho, a nosotros nos ayudó en gran parte del trayecto, porque de un día para otro te quedás sin tu fuente de trabajo. Es lo que nos pasó a nosotros, no pudimos reinventarnos, no pudimos remontar el nuevo trabajo". Sin embargo, también advierte que el subsidio "es un arma de doble filo, de decir ‘como te doy los $350.000, no te voy a dar la ayuda que necesitás para tu casa', más o menos ese pareciera ser el mensaje".
A un año del incendio 2025 la localidad sufrió otra emergencia ígnea que afectó las viviendas de unas 40 familias y consumió 35 mil hectáreas de bosque nativo, buena parte de bosque virgen.
Uno de los puntos que reclama la asamblea en un comunicado publicado a principios de julio es la desigualdad en la asistencia económica otorgada a las familia afectadas por los incendios de 2025 y 2026, "generando situaciones de profunda inequidad entre personas que sufrieron pérdidas similares".
Romero señala que ya se registran avances significativos en la construcción de viviendas de quienes fueron afectados por el incendio del último verano, mientras a los damnificados 2025 se les adeuda gran parte de la ayuda prometida.
"Me parece correcto que se construyan las casas de los damnificados del 2026, pero nosotros nos quedamos mirando como diciendo ‘¿cuánto tiempo más vamos a esperar?' También hay un miedo instalado que lleva al no reclamo", cuestiona.
"Lo más fuerte es que uno naturaliza las cosas", opina la vecina, quien describe múltiples situaciones de vulnerabilidad que aún no han sido subsanadas. "Yo vivo al lado de una señora que es originaria de Epuyén, nació y se crió en el campo, pasó ahí todos los días, y hoy está abandonado. Ella vivía ahí, cortaba su leña, tenía sus gallinas. En el campo siguiente hay una persona a la que le dio un ACV después del incendio, y ya no vive ahí. Atrás del cerro, en La Rinconada, hay cuatro familias que están exactamente en la misma situación, un señor discapacitado que no volvió a su casa, por ejemplo, era la prioridad número uno del Municipio y hoy no tiene casa", relata.
También preocupa, entre los vecinos, la imposibilidad de recuperar las fuentes de trabajo, en muchos casos afectadas por el incendio. "No hay opciones, no hubo plan B, es crítica la situación laboral en Epuyén. Se perdieron animales, alambrados que no podés volver a hacer, pedimos que abran caminos para que no volvamos a quedar encerrados, y nunca los abrieron".
"Después de toda esa tragedia no vimos nada para subsanar, para acompañar, para mitigar todo eso que pasó, al contrario, parece como que si reclamás, te castigan", expresa. "Cuando empezamos a pedir acompañamiento para mano de obra, asistencia técnica, no era una cosa tomada de los pelos, el mismo intendente (José Contreras) me reconoció que había sido un error de ellos, pero es un error que no van a subsanar jamás", sintetiza.
Más allá de la recuperación en términos económicos y productivos, la asamblea exige desde el día uno el fortalecimiento del abordaje territorial de la salud mental, que ha estado ausente ante otras medidas de carácter más urgente.
Vecinos organizados
La reconstrucción de las viviendas descansa de manera casi exclusiva en manos de los vecinos. De acuerdo a un comunicado difundido por la asamblea, hasta la fecha se realizaron más de 250 mingas. Desde 2025 funciona una cocina solidaria: sólo este año se cocinaron 16.271 viandas para vecinos damnificados. En paralelo, se acompaña periódicamente con módulos de alimentos a más de 20 familias en situación vulnerable. Además, se trabaja en campañas de donaciones a partir de las cuales se organizan pañoles comunitarios de herramientas para el trabajo colectivo.
"Hacemos lo que podemos y más para que la reconstrucción de casas pueda seguir y el sostenimiento alimentario, siendo aun nosotrxs mismxs quienes estamos sufriendo el abandono. Aún así el problema nos excede, aún así hay familias con hambre y sin su lugar para pasar el invierno", advierten en el comunicado.
Romero señala que "hay gente que aceptó la ayuda de Reconstruyendo Epuyén, y otros prefieren hacerlo por su cuenta, no aceptan la ayuda porque saben que puede ir para familias que están muy necesitadas".
"Entonces, hay gente que está muy necesitada y otra que está en un gris que no recibe la ayuda porque se siente mal si la recibe, pero que quiere que el gobierno le dé lo que le corresponde", sintetiza. En este sentido, enfatiza que la asamblea "hace un acompañamiento, pero es el Gobierno el que tiene que cumplir su función".
Debates de fondo después del fuego
Sumado a la falta de asistencia frente a las emergencias, la vecina señala que no vislumbran acciones de prevención ni planes a largo plazo: "Como damnificados nos preocupa lo que están haciendo después de los incendios de Epuyén, ¿cómo están gestionando y preparándose para el próximo verano? ¿Cuál es el marco de seguridad para que vos puedas trabajar, vivir y construir tu casa? ¿O qué reconstruir? Porque ya estamos viendo lo que está pasando en otros países".
En este sentido, se refiere a escenarios que se repiten año a año, con una arista profundamente política vinculada a la ocupación de terrenos por parte de empresas privadas, un debate que cobra especial relevancia en la actual coyuntura, sobre todo tras la polémica discusión por el apartado vinculado a la Ley de Tierras en el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
En diciembre del 2025, a casi un año del incendio, desde la asamblea reclamaban el bloqueo de paso a áreas naturales y el cuestionado papel de la empresa Bosques de Epuyén SA -dueña de las forestaciones de pino abandonadas por donde avanzó el fuego- durante la tragedia.
"Hay otro tema con el bosque de Epuyén, que al día siguiente del incendio ya tenía puesto una tranquera impidiendo el acceso a toda la cuenca de uno de los arroyos más importantes para el área de interfase, que es el Arroyo Blanco, eso ha sido algo muy turbio, un operativo que comenzó con un préstamo para poner pinos y el préstamo no fue devuelto", señaló a este medio Lino Pizzolon, otro de los damnificados.
"A pocos días del incendio, el señor de la forestación ya quería lotear, esta forestación que, por estar abandonada, permitió que ese fuego llegara a La Rinconada", recuerda Romero. En este sentido, los damnificados reivindican un reclamo de la comunidad que cada vez toma más fuerza y exige que se trabaje sobre las plantaciones de pino, una especie conocida por ser propagadora del fuego: "Si esa forestación hubiera estado en condiciones, el incendio se detenía".
El comunicado de Reconstruyendo Epuyén denuncia, en este sentido, "el uso de la catástrofe incendiaria para profundizar el acaparamiento y la privatización de tierras, perjudicando a pobladores, a quienes no solo se les impidió regresar a sus lugares de vida sino que también quedaron excluidos de la asistencia económica, pese a haber perdido sus viviendas, sus espacios de trabajo y sus medios de subsistencia".
En términos de prevención, Romero señala que "no se está haciendo nada": "No ves que estén haciendo cortafuegos, que estén manteniendo una forestación. Uno va a Epuyén y es tremenda la cantidad de pinos pegados al pueblo, que son futuras bombas que van a explotar".
"Después uno ve las leyes que quieren sacar. Entonces, yo veo que todo lo que es Rinconada es carne de cañón, el Pirque está todo quemado. ¿Qué pasa si nosotros no accionamos y hacemos las denuncias? Caemos del mapa, desaparecemos", enfatiza la vecina. "Nos preocupa el futuro, no hay prevención. No vemos que haya brigadas con equipamientos, que se estén haciendo cortafuegos, limpiezas. No hay nada. Es como tierra de nadie", concluye.

