Patagonia

Sebastián Nuñez, psicólogo: "Es una época muy oscura y lo público es lo que sostiene desde hace años la salud mental en la región"

Este año el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes, lo que pone en el centro del debate el acceso de la población a los servicios de salud mental y la incidencia de factores sociales en la proliferación de ciertos padecimientos. Sebastián Nuñez -Psicólogo clínico y docente en la Cátedra de Salud Comunitaria en la UNPSJB- dialogó con El Extremo Sur sobre el panorama que se vive en Comodoro Rivadavia, en un escenario marcado por la crisis de la industria petrolera y en medio de un contexto nacional que plantea múltiples desafíos.

Comodoro, con agravantes

"La situación en Comodoro tiene los mismos índices, las mismas estadísticas que se ven a nivel nacional pero con ciertos agravantes donde la situación de la población está viviendo una crisis económica, laboral, sobre todo, que no contaba en la memoria de muchas personas", afirmó. Si bien señaló que el factor económico no es el único, "es un factor determinante, muchas veces desde lo impensado".

El escenario se agrava también por las crisis propias del sistema y la creciente ausencia de cobertura médica. Sin embargo, Nuñez destaca que hoy es el sistema público el que contiene en gran medida la demanda regional en salud mental.

Argentina viene registrando índices preocupantes en tasas de suicidio y diversas problemáticas de salud mental entre la población. ¿Cuál es el panorama de Comodoro?

Al menos desde mi Cátedra estamos haciendo algunos estudios en la región como para ver cómo está impactando esto. En general uno puede establecer, con cierto marco de confiabilidad, que la situación en Comodoro Rivadavia tiene los mismos índices, las mismas estadísticas que se ven a nivel nacional pero con ciertos agravantes donde la situación de la población está viviendo crisis, y una crisis económica, laboral, sobre todo, que no contaba en la memoria de muchas personas. La región siempre había sido como una burbuja, las crisis nacionales impactaban en menor medida, había ciertas situaciones en cuanto al pleno empleo y a las posibilidades que ese empleo generaba que mitigaban la situación y generalmente lo que uno veía en salud mental en Comodoro era por efectos del sobretrabajo, de estar cumpliendo muchas horas, estar cumpliendo trabajos que implicaban todo un esfuerzo físico, de lejanía en la distancia, incidencias climatológicas, riesgo a la integridad por el trabajo con riesgo en sí y muchas veces hasta algunos efectos sobre la salud mental vinculado a la cantidad de ingresos que se tenía, entonces eso generalmente, depende del proyecto de vida, lo que daba era que esos gastos se destinaban a algunas cuestiones que tenían impacto sobre los consumos, principalmente, de sustancias.

¿De qué manera impacta hoy el factor económico?

Lo que uno empieza a ver acá en general es que el factor económico no es el único, pero es un factor determinante, muchas veces desde lo impensado. En salud mental uno considera lo traumático como aquello que ocurre a veces imprevistamente y pone en riesgo el modo de vida que uno tenía. Este impacto desde lo laboral se está sintiendo mucho, muchas personas que no habían pensado en su vida que no iban a tener trabajo, hoy lo están viviendo y eso empieza a ser a una escala a nivel general. El empleo que se ha perdido en la industria después termina impactando al mediano plazo en el resto de la ciudad y creo que es uno lo puede ver desde la economía, desde lo casero, desde lo que habla con la gente; está teniendo una crisis profunda y en la salud mental lo grave es esto, es decir, muchas personas han perdido la cobertura social, para muchos la crisis económica no se cierra solamente a que me tengo que ajustar, sino que impacta, tiene efecto sobre la convivencia familiar, sobre los proyectos de vida, sobre el armado de posibilidades. La gente al principio trata de resolverlo de alguna manera, el impacto está teniendo es muy grande, es masivo. Uno sabía que algo de esto iba a pasar desde los efectos de la pandemia, pero al menos en mi opinión, se está saliendo de toda escala imaginable, porque a la post pandemia que tiene un efecto sobre toda la población joven y el adolescente está teniendo todavía efectos sobre la salud mental, te diría que la crisis económica está teniendo un impacto muy grande en los adultos mayores, que no están teniendo cobertura de PAMI, por ejemplo, y en la población adulta, a los que se han quedado sin trabajo, la crisis económica les está recortando los proyectos de vida y eso influye en la salud mental.

Desencanto y angustia

¿Cuáles son algunas de las situaciones que aparecen con más frecuencia y que se vinculan, de alguna forma, al contexto de crisis?

Lo que más aparece en el consultorio particular son las crisis de ansiedad o de angustia, su aspecto más agudo, que es lo que se conoce como ataque de pánico. En mucha gente lo que empieza a aparecer es esta idea de quitarse la vida como la única vía posible a lo que está pasando, esto se ha se ha hecho exponencial. Uno generalmente cuando veía a la población era como el cuadro más grave en salud mental. Yo diría que eso se ha hecho exponencial: no hay una estadística, un número, pero por lo menos, algo que uno veía en una de cada diez personas, diría que hoy está en tres, cuatro de cada diez consultas donde la ideación, el intento o la planificación está presente. Lo grave de esto es que no hay una salida, creo que el mayor impacto es que tampoco hay una esperanza de que haya una salida. Es decir, que algo de eso sea cuestión de esperar o de que algo mejore donde, eso no se percibe. Entonces se vuelve muy desconcertante, hay algo traumático de lo que no estaba pensado, de creer que se iba a solucionar de alguna manera y de ver que esa solución no va a existir, quizás no vaya a volver en el empleo o las condiciones laborales que había hasta hace 5 años atrás en Comodoro. Hay mucha población que está migrando, así como antes Comodoro recibía mucha migración interna de Argentina, hoy las familias que pueden se están yendo a buscar trabajo en otros lugares. La población que no puede hacer eso está muy cautiva, no se ve una solución. Y si hay algo que impacta mucho en la salud mental de la persona, por ahí no es pasar condiciones difíciles, sino saber que esas condiciones difíciles tienen un sentido y que tienen un fin. La pandemia, por ejemplo: Había una porción de la población que estaba muy en contra, y había otra que entendía que ese era el mal menor, que eso no iba a durar para siempre, que iba a ser un periodo y que después de ese período las cosas iban a mejorar. Hoy lo que uno ve ese desencanto de que no hay una luz al final del túnel. Lo que queda es lo más oscuro y muchas veces al mito del suicidio se lo romantiza o se lo juzga como algo cobarde. Lo cierto es que la gran mayoría de los suicidas son personas cuya vida, cuyas condiciones y cuya esperanza se volvió insoportable. Eso es algo que sí está muy estudiado, que además tiene un efecto contagio.

¿Cómo ves el tratamiento de esta problemática en Comodoro?

Desde salud mental se han hecho algunas recomendaciones a los medios sobre cómo comunicar y a veces lo que uno ve es que esto no se está comunicando casi nada, en vez de comunicarlo con las formas adecuadas. Entonces lo que no circula por los medios, que es la información oficial, sabemos que circula por otro lugar, por las redes sociales, por WhatsApp, y eso genera un efecto contrario, es decir, no hablar del tema cuando una persona se suicidó o no nombrar el suicidio, aunque sabemos que se suicidó, es peor, en vez de encarar el problema de la prevención. Y a la vez lo que hay es la dificultad del acceso a la atención en salud mental. El cuatrimestre pasado nuestra Cátedra de Salud Comunitaria hizo un muestreo en 700 personas; nos encontramos con que la mitad de la población joven, es decir, entre los 16 y los 30 años, había hecho alguna consulta referida a salud mental en alguna inteligencia artificial, lo que supone un gran riesgo, pero implica que la demanda está, la necesidad está. Las dificultades económicas y la falta de cobertura hacen que pase esto.

¿El sistema de salud público puede hoy contener la frecuencia y la complejidad de esos casos, en términos de infraestructura y personal?

Los recursos en salud siempre son escasos. Eso es una ley general y justamente la planificación de salud tiene que ver con que se hace con lo escaso. Hoy te diría que lo único que sostiene y que sostiene desde hace años la salud mental en la región es lo público. Habría que poner sobre todo el ojo en la cuestión privada donde es más bien escaso, donde pareciera que es algo que se puede obviar, se descansa en lo público, donde yo diría que la cobertura es mucho mejor que en el privado. No hay ninguna sola clínica que tenga una guardia o una consulta específica, en la gran mayoría de las obras sociales y de las medicinas prepaga escasea la atención en psicología o en psiquiatría, depende un poco de cada una, pero bueno, cualquier persona que ha querido acceder a eso sabe que se dificulta, no es tan sencillo y a veces ese tiempo y esa primera respuesta, en mi experiencia, marca un destino diferente en lo que se puede hacer. Pasa esto, lo público nunca va a poder dar una cobertura a un sistema mixto de salud donde los privados no se han puesto en la importancia en el requerimiento que esto tiene. Cuando fue la pandemia, por ejemplo, las camas, los respiradores se pudieron coordinar entre lo público y lo privado sabiendo los efectos de la pandemia y ahí se minimizó el impacto que iba a venir. Sobre la consulta de salud mental, esa coordinación y esa puesta en valor de lo privado no está, entonces muchas veces se cae en lo público, pero porque lo público está. Hay otros cuestionamientos, ¿por qué las clínicas privadas no tienen una guardia en salud mental? ¿Por qué no hay consultorios de demanda espontánea? ¿Por qué la mayoría de las obras sociales no tienen un psiquiatra? Nuestro sistema de salud tiene dos patas, y caerle a una sola, que es la que se queda, es poner el ojo sobre lo que debería estar y no está.

Por otro lado, están las propias crisis del sistema público de salud, ¿qué desafíos aparecen en ese sentido?

En la historia de la salud en Argentina lo público siempre ha sido la columna vertebral que ha sostenido la salud de la población. Hay profesionales comprometidos con determinados ideales que sostienen, muchas veces cuesta arriba. No se mide al sistema de salud público con la misma vara, porque es muy sencillo caer en lo que está. De la misma forma que hay muchas cosas que están pasando por las cuales se quiere responsabilizar, muchas veces, a las escuelas. La escuela hoy por hoy es de las pocas cosas del Estado que siguen existiendo, que tiene que recibir un montón de problemáticas sociales, subjetivas, económicas; tiene que lidiar con todo eso porque la escuela no se puede retirar de la esfera social, entonces es muy fácil que las escuelas aparezcan como responsables, cuando en realidad son las que muestran el síntoma, muestran lo que está pasando en lo social y la escuela tiene los recursos y muchas veces tiene el objetivo de resolver, por ejemplo, los chicos que están sin comer. Los tratan de resolver dónde está, pero el problema está en otro lugar. Bueno, es un poco esa radiografía que yo hago.

"Es una época muy oscura"

Tanto a nivel nacional como regional ¿hay una discusión seria en la esfera pública y en las agendas políticas en torno a la salud mental?

A nivel nacional no hay ninguna discusión seria. Hay un retraimiento y hay una negación. A nivel provincial, la verdad que no sabría cómo están las cosas específicamente, diría que no ha cambiado mucho en los últimos 10 años. Lo que sí veo es que hay un movimiento social donde la salud mental empieza a ser un tema importante, deja de ser algo vergonzante que muchas veces esta dificultad del acceso tenía que ver con que consultar a un psicólogo, un psiquiatra, consultar sobre salud mental era algo totalmente vergonzante. Últimamente muchas personas de la esfera pública, deportistas, referente de las de la selección nacional, por dar un ejemplo, cuentan que han ido terapia, que eso los cambió, que estaban pasando por determinado cuadro, entonces eso facilita un poco nuestro trabajo de que esto no es algo malo, ni es de débil ni de cobarde, sino que tiene que ver con algo de una coyuntura que es necesario. Según un artículo publicado en The Lancet en 2025 en Argentina una de cada tres personas va a requerir una consulta en salud mental. Como dato a nivel nacional, es un número enorme. Pero los presupuestos siguen sin aplicarse y eso lamentablemente hace que en esos términos se viva en la ley de la selva, es decir, cada quien puede sobrevivir como puede sobrevivir, el que tiene los recursos sobrevivirá con eso, aunque tampoco te garantiza nada. Y después los más vulnerables, bueno, es una cuestión de supervivencia. Es una época muy oscura, lamentablemente y esto va a seguir teniendo efectos durante mucho tiempo. Ha cambiado el antes y el después de cómo estaban las cosas, Argentina era modelo a nivel mundial un montón de cosas y eso está siendo arrasado y va a tener efectos, yo diría que quizás por generaciones.