Trump "se ofrece" como mediador por Malvinas y Milei se entusiasmaPor Tatiana Scorciapino
"Desastre potencial". En su visita a Irlanda, este sábado Donald Trump volvió a sacudir el tablero internacional al referirse a la reactivación de la puja diplomática por el control político de las Islas Malvinas entre Argentina y Reino Unido. El presidente estadounidense advirtió, además, que podría oficiar como interlocutor entre los Estados para una eventual resolución del conflicto, aunque descartó dar precisiones de qué implicaría esta triangulación con Estados Unidos. Las declaraciones del republicano volvieron a poner luz sobre la importancia geopolítica del archipiélago usurpado y, por sobre todo, de la demora del oficialismo libertario para comprender la magnitud de este conflicto.
Dentro del gobierno hacen saber que cualquier declaración en favor del reclamo por la soberanía argentina siempre es importante, aunque el posicionamiento del magnate tiene un impacto aún mayor. Si bien están exultantes por los dichos del presidente estadounidense, fuentes del oficialismo evitan darle demasiada entidad al tema dada la sensibilidad del caso y se limitan a advertir que, por ahora, no habrá una definición sobre el posible pedido de ayuda a EE UU. En el mientras tanto, aseguran, continuarán con las medidas y políticas diplomáticas para mantener vigente el reclamo y avanzar en el ejercicio de la soberanía sobre el territorio nacional.
El viernes, Pablo Quirno y Carlos Presti recorrieron el predio donde funcionará la nueva Base Naval Integrada que el gobierno de Javier Milei construirá luego de que el gobierno de Javier Milei decidiera paralizar la obra que tenía fecha prevista para su primera inauguración en 2027. La obra había sido inaugurada en 2022 por el entonces canciller Jorge Taiana y su puesta en marcha fue interrumpida en 2024 por los recortes discrecionales que la gestión libertaria puso en marcha en su ambicioso Plan Motosierra. Ahora, en el oficialismo hablan de que la hazaña estará lista en 2029, aunque los expertos advierten que podría tomar un poco más de tiempo.
Durante la visita, los ministros libertarios se fotografiaron sonrientes con el gobernador anfitrión, Gustavo Melella, y su vice Mónica Urquiza, quien en junio formó parte de la delegación argentina del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, otra instancia diplomática donde el Estado nacional reclama por la soberanía de las islas. El encuentro tiene dos lecturas fundamentales. La más obvia, el trabajo en concordancia entre dirigentes de dos espacios opuestos en pos de la prosperidad de la nación, un acto de nobleza política que no se experimenta desde hace décadas. La segunda, y trascendental, la promesa de concordancia legislativa entre un oficialismo nacional desesperado por apoyos y una gestión provincial azotada por sus propias internas.
Después de varios intentos fallidos, incluido un freno judicial, Melella desistió de la idea de renovar la Constitución provincial para asegurarse un tercer mandato. El mandatario aún no eligió su sucesor, pero la disputa en el peronismo fueguino hace rato que forma parte del paisaje. La principal disputa se mueve entre el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, y el jefe comunal de Río Grande, Martín Pérez, quienes compartieron fuerza política en 2023, pero que desde hace meses batallan por ser los bendecidos para disputar la gobernación con La Libertad Avanza, que tiene al diputado Santiago Pauli, y al senador Agustín Coto como posibles candidatos.
En este marco, el mandatario sureño entiende que la mejor manera para controlar su rebaño y mantener el control del poder es limitando lo más posible la competencia, siendo la suspensión de las PASO el camino ideal. Aunque sólo cuenta con un diputado y una senadora, Melella le hizo saber a Diego Santilli que está dispuesto a colaborar con la Reforma Política que el oficialismo buscará aprobar en las próximas semanas y cuyo debate comenzará este martes en la comisión de Asuntos Constitucionales en el Senado. El jefe de Gabinete, junto al resto de las espadas políticas que completan la mesa del karinismo, desde hace semanas dedica sus horas a prometer todo lo que tienen a su alcance para garantizar el apoyo de las provincias aliadas. Pero los votos todavía no aparecen.
Es en este punto donde el oficialismo vuelve a traer a la mesa una encrucijada poco novedosa. Tal como manifestó el año pasado, Karina Milei entiende que para cumplir con el sueño de pintar de violeta el país debe someter a su lapicera a todos aquellos que estén dispuestos a acompañar el modelo libertario, incluso si esos dirigentes también tienen sueños electorales. Para la hermana presidencial los gobernadores primero tienen que dar los votos y después sentarse a dialogar. Una reedición poco sofisticada de la línea vandorista de golpear y negociar que fastidia a más de un cacique que ya hicieron sentir el rigor en Casa Rosada. Al menos diez de las 21 provincias que eligen gobernador ya anunciaron que van a desdoblar los comicios, una complicación en materia de arrastre de votos que el propio Sergio Massa padeció en la primera vuelta del 2023 cuando por tres puntos tuvo que competir en el balotaje contra el ahora presidente. Dentro del gobierno reconocen que en un escenario de primera vuelta el panorama se complicaría, por eso no hay plan b.
Sin embargo, el capricho de la secretaria general de insistir en imponerse por sobre la voluntad de negociación de los mandatarios -esos mismos a los que necesita rogarle los votos para que acompañen su reforma electoral- implica una complicación no solo para el devenir electoral del próximo año. También para la estabilidad del presente. Cada vez que puede, Luis Caputo le hace saber a la mesa política que el plan económico no tiene más para dar y que desde ahora la estabilidad debe darla el rumbo político de la gestión. Para eso, exige que se cierren tratos urgentes con los gobernadores que le permitan mostrar un escenario de previsibilidad a sus amigos empresarios que todavía dudan en abrir las billeteras que tienen en el exterior.
La postura es compartida por Patricia Bullrich, Santiago Caputo y, con cautela, Diego Santilli. Todos saben que la gestión libertaria es propensa al autoflagelo, por eso entienden que entre más rápido se sellen los acuerdos, menos daños podrán causarse en el terreno legislativo y electoral. Karina, Martín y Eduardo "Lule" Menem, por su parte, se mantienen abrazados a su idea de obligar a las provincias a acompañar y, sólo después de conseguir los apoyos, sentarse a negociar. Una postura más que osada para un oficialismo que cada vez tiene menos margen para mostrar los dientes.
Con variables mínimas, las encuestas que llegan a importantes despachos muestran que si bien Milei no perdió demasiados adeptos, tampoco logró sumar nuevos. Una instancia peligrosa si se tiene en cuenta que tanto él como Axel Kicillof acumulan el 60% de la intención de voto. Si el gobierno no logra eliminar las PASO, el peronismo podría utilizar este mecanismo para elegir a su candidato y, para mal de males libertario, consolidar una coalición multipartidaria que le permita reunir votantes de varios sectores y lograr imponerse por sobre la propuesta mileísta. El lado racional de la mesa política cree factible este escenario. El tridente emocional, mientras tanto, sigue creyendo que podrá tener a todos comiendo de la palma de su mano. Toca esperar para ver quién tiene razón.
Como sea, en el mientras tanto en Casa Rosada prenden velas para que el envión nacionalista les permita reoxigenar una gestión que desde inicios de año no tiene semana sin traspiés. Los anuncios referidos a la disputa por la soberanía de las Islas seguirán dentro de la agenda oficial en los próximos días y en el oficialismo adelantan que se vendrán más medidas sancionatorias que se sumarán a la denuncia penal que la Procuración del Tesoro impulsó contra la empresa Navitas, principal inversora del proyecto Sea Lion. Pese al riesgo económico y geopolítico que supone, en el oficialismo adelantan que irán hasta las últimas consecuencias. ¿Alcanzará el falso nacionalismo para ganar una elección? Que le pregunten a Leopoldo Fortunato.
Fuente: Tiempo Argentino
Por Tatiana Scorciapino
"Desastre potencial". En su visita a Irlanda, este sábado Donald Trump volvió a sacudir el tablero internacional al referirse a la reactivación de la puja diplomática por el control político de las Islas Malvinas entre Argentina y Reino Unido. El presidente estadounidense advirtió, además, que podría oficiar como interlocutor entre los Estados para una eventual resolución del conflicto, aunque descartó dar precisiones de qué implicaría esta triangulación con Estados Unidos. Las declaraciones del republicano volvieron a poner luz sobre la importancia geopolítica del archipiélago usurpado y, por sobre todo, de la demora del oficialismo libertario para comprender la magnitud de este conflicto.
Dentro del gobierno hacen saber que cualquier declaración en favor del reclamo por la soberanía argentina siempre es importante, aunque el posicionamiento del magnate tiene un impacto aún mayor. Si bien están exultantes por los dichos del presidente estadounidense, fuentes del oficialismo evitan darle demasiada entidad al tema dada la sensibilidad del caso y se limitan a advertir que, por ahora, no habrá una definición sobre el posible pedido de ayuda a EE UU. En el mientras tanto, aseguran, continuarán con las medidas y políticas diplomáticas para mantener vigente el reclamo y avanzar en el ejercicio de la soberanía sobre el territorio nacional.
El viernes, Pablo Quirno y Carlos Presti recorrieron el predio donde funcionará la nueva Base Naval Integrada que el gobierno de Javier Milei construirá luego de que el gobierno de Javier Milei decidiera paralizar la obra que tenía fecha prevista para su primera inauguración en 2027. La obra había sido inaugurada en 2022 por el entonces canciller Jorge Taiana y su puesta en marcha fue interrumpida en 2024 por los recortes discrecionales que la gestión libertaria puso en marcha en su ambicioso Plan Motosierra. Ahora, en el oficialismo hablan de que la hazaña estará lista en 2029, aunque los expertos advierten que podría tomar un poco más de tiempo.
Durante la visita, los ministros libertarios se fotografiaron sonrientes con el gobernador anfitrión, Gustavo Melella, y su vice Mónica Urquiza, quien en junio formó parte de la delegación argentina del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, otra instancia diplomática donde el Estado nacional reclama por la soberanía de las islas. El encuentro tiene dos lecturas fundamentales. La más obvia, el trabajo en concordancia entre dirigentes de dos espacios opuestos en pos de la prosperidad de la nación, un acto de nobleza política que no se experimenta desde hace décadas. La segunda, y trascendental, la promesa de concordancia legislativa entre un oficialismo nacional desesperado por apoyos y una gestión provincial azotada por sus propias internas.
Después de varios intentos fallidos, incluido un freno judicial, Melella desistió de la idea de renovar la Constitución provincial para asegurarse un tercer mandato. El mandatario aún no eligió su sucesor, pero la disputa en el peronismo fueguino hace rato que forma parte del paisaje. La principal disputa se mueve entre el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, y el jefe comunal de Río Grande, Martín Pérez, quienes compartieron fuerza política en 2023, pero que desde hace meses batallan por ser los bendecidos para disputar la gobernación con La Libertad Avanza, que tiene al diputado Santiago Pauli, y al senador Agustín Coto como posibles candidatos.
En este marco, el mandatario sureño entiende que la mejor manera para controlar su rebaño y mantener el control del poder es limitando lo más posible la competencia, siendo la suspensión de las PASO el camino ideal. Aunque sólo cuenta con un diputado y una senadora, Melella le hizo saber a Diego Santilli que está dispuesto a colaborar con la Reforma Política que el oficialismo buscará aprobar en las próximas semanas y cuyo debate comenzará este martes en la comisión de Asuntos Constitucionales en el Senado. El jefe de Gabinete, junto al resto de las espadas políticas que completan la mesa del karinismo, desde hace semanas dedica sus horas a prometer todo lo que tienen a su alcance para garantizar el apoyo de las provincias aliadas. Pero los votos todavía no aparecen.
Es en este punto donde el oficialismo vuelve a traer a la mesa una encrucijada poco novedosa. Tal como manifestó el año pasado, Karina Milei entiende que para cumplir con el sueño de pintar de violeta el país debe someter a su lapicera a todos aquellos que estén dispuestos a acompañar el modelo libertario, incluso si esos dirigentes también tienen sueños electorales. Para la hermana presidencial los gobernadores primero tienen que dar los votos y después sentarse a dialogar. Una reedición poco sofisticada de la línea vandorista de golpear y negociar que fastidia a más de un cacique que ya hicieron sentir el rigor en Casa Rosada. Al menos diez de las 21 provincias que eligen gobernador ya anunciaron que van a desdoblar los comicios, una complicación en materia de arrastre de votos que el propio Sergio Massa padeció en la primera vuelta del 2023 cuando por tres puntos tuvo que competir en el balotaje contra el ahora presidente. Dentro del gobierno reconocen que en un escenario de primera vuelta el panorama se complicaría, por eso no hay plan b.
Sin embargo, el capricho de la secretaria general de insistir en imponerse por sobre la voluntad de negociación de los mandatarios -esos mismos a los que necesita rogarle los votos para que acompañen su reforma electoral- implica una complicación no solo para el devenir electoral del próximo año. También para la estabilidad del presente. Cada vez que puede, Luis Caputo le hace saber a la mesa política que el plan económico no tiene más para dar y que desde ahora la estabilidad debe darla el rumbo político de la gestión. Para eso, exige que se cierren tratos urgentes con los gobernadores que le permitan mostrar un escenario de previsibilidad a sus amigos empresarios que todavía dudan en abrir las billeteras que tienen en el exterior.
La postura es compartida por Patricia Bullrich, Santiago Caputo y, con cautela, Diego Santilli. Todos saben que la gestión libertaria es propensa al autoflagelo, por eso entienden que entre más rápido se sellen los acuerdos, menos daños podrán causarse en el terreno legislativo y electoral. Karina, Martín y Eduardo "Lule" Menem, por su parte, se mantienen abrazados a su idea de obligar a las provincias a acompañar y, sólo después de conseguir los apoyos, sentarse a negociar. Una postura más que osada para un oficialismo que cada vez tiene menos margen para mostrar los dientes.
Con variables mínimas, las encuestas que llegan a importantes despachos muestran que si bien Milei no perdió demasiados adeptos, tampoco logró sumar nuevos. Una instancia peligrosa si se tiene en cuenta que tanto él como Axel Kicillof acumulan el 60% de la intención de voto. Si el gobierno no logra eliminar las PASO, el peronismo podría utilizar este mecanismo para elegir a su candidato y, para mal de males libertario, consolidar una coalición multipartidaria que le permita reunir votantes de varios sectores y lograr imponerse por sobre la propuesta mileísta. El lado racional de la mesa política cree factible este escenario. El tridente emocional, mientras tanto, sigue creyendo que podrá tener a todos comiendo de la palma de su mano. Toca esperar para ver quién tiene razón.
Como sea, en el mientras tanto en Casa Rosada prenden velas para que el envión nacionalista les permita reoxigenar una gestión que desde inicios de año no tiene semana sin traspiés. Los anuncios referidos a la disputa por la soberanía de las Islas seguirán dentro de la agenda oficial en los próximos días y en el oficialismo adelantan que se vendrán más medidas sancionatorias que se sumarán a la denuncia penal que la Procuración del Tesoro impulsó contra la empresa Navitas, principal inversora del proyecto Sea Lion. Pese al riesgo económico y geopolítico que supone, en el oficialismo adelantan que irán hasta las últimas consecuencias. ¿Alcanzará el falso nacionalismo para ganar una elección? Que le pregunten a Leopoldo Fortunato.
Fuente: Tiempo Argentino

