Vasconcelos y la "Marcha de la Bronca": "Existe mucho descontento y un ascenso de la simpatía a la izquierda" De cara a la "Marcha de la Bronca", que se realizará este sábado 19 de septiembre en todo el país, el ex diputado provincial por el Frente de Izquierda-Unidad Santiago Vasconcelos analizó el escenario político de Chubut, con una dura crítica al peronismo y ciertas facciones del sindicalismo. "Hay sectores que colaboran abiertamente con el gobierno de Javier Milei y eso dificulta la posibilidad de que el conjunto de los reclamos se canalicen bajo una dirección, pero a pesar de todos los intentos para evitarlo, la gente igual se organiza", señaló.
El dirigente se refirió a un panorama de crisis a nivel nacional, que se evidencia con fuerza en el sur de Chubut "con un crecimiento brutal del desempleo, despidos en la industria petrolera y de la construcción". Cuestionó el impacto de la crisis petrolera que pagan los trabajadores y planteó que deben ser las empresas quienes afronten el costo económico.
En este sentido, apuntó al rol de la izquierda en un momento de amplio desencanto político. "El gran desafío que tenemos es a pesar de toda la fragmentación que viene desde arriba, lograr unificarlas por abajo", subrayó.
"Organizar la bronca"
De cara a la Marcha de la Bronca, ¿cómo evalúas el escenario social y político en la provincia del Chubut?
La marcha responde justamente a lo que vemos como un crecimiento generalizado de la bronca por todos los problemas que están habiendo y que no se resolvieron de gobiernos anteriores. Es decir, un Gobierno que pretendía sacarnos de la situación de los gobiernos anteriores y que lo único que está haciendo es profundizar y llegar al extremo de una situación de pobreza y de miseria. Lo vemos en todo el país, pero en la provincia se ve sobre todo la región sur con un crecimiento brutal del desempleo con la cuestión de los despidos petroleros y de la construcción. Y además una situación de mucha pobreza respecto a los trabajadores que conservan aún su empleo, pero que crecen las deudas que tienen con las distintas entidades y plataformas. La intención es organizar la bronca, porque muchos sectores lo viven con frustración, el no encontrar una salida a todo esto, y desde la izquierda planteamos que no hay que quedarse esperando hasta las elecciones del año que viene, que implican un recambio recién a finales del 2027. Para nosotros, plantear eso en un escenario tan catastrófico es terrible. Nosotros queremos que Milei se vaya lo antes posible y queremos organizar toda esa bronca para que en vez de frustración se convierta en una acción organizada.
¿Cómo ves la participación de los distintos sectores en términos de unidad?
Nosotros partimos de la caracterización de que hay sectores que colaboran abiertamente con el gobierno de Milei y que eso dificulta la posibilidad de que el conjunto de los reclamos se canalicen bajo una dirección. Entonces, por un lado están los propios gobernadores que vienen siendo colaboradores del Gobierno nacional, están los diputados y senadores, y la última expresión bien explícita de esto fue la votación en el Senado del conjunto de los pliegos de los jueces. Ahí no hubo grieta, ni siquiera hubo interna peronista, que están ahora en medio de la interna, ahí todos los que responden al sector de Cristina y los que no, votaron todos a favor del pliego de los jueces. Y además está la colaboración desde el punto de vista del mundo de las direcciones sindicales, lo que nosotros denominamos la burocracia sindical, que es aquella que en vez de estar reclamando lo que corresponde para los trabajadores que deben representar, negocian con el Gobierno. Entonces, pasó una reforma laboral muy regresiva y la CGT si convocó un paro fue sin movilización y cuando convocó una movilización fue sin paro y se acabó. Es decir, están permitiendo que el Gobierno avance en todas sus políticas y por eso generan todas estas trabas, aíslan los conflictos que quedan trabados por la por la burocracia sindical y por las fuerzas políticas que se dicen opositoras, pero que colaboran con el gobierno de Milei. Teniendo en cuenta que hay un ascenso de la simpatía hacia la izquierda, apostamos a intentar organizar toda esa bronca a pesar de todas las trabas que tenemos los trabajadores para poder organizarnos.
¿Se podría hablar de un aumento de la movilización social por parte de sectores ciudadanos no necesariamente vinculados al ámbito político o sindical?
A pesar de todos los intentos para evitarlo, la gente igual se organiza. Por ejemplo, tuvimos la expresión del 6 de agosto de contra la ley de inviolabilidad que fue muy grande en todo el país y que logró frenar dos capítulos de esa ley. Ahora la apuesta es a derribarla por completo. Eso fue un revés para el Gobierno nacional y para todos los que querían avanzar en este sentido. Después tenemos la lucha, que para nosotros es muy importante y muy representativa de lo que debería hacerse en todos lados, de los trabajadores de Fate. Hace más de seis meses que están enfrentando un lockout patronal con la ocupación de la fábrica para evitar que se cierre la única fábrica que produce ese tipo de neumáticos en el país. Ahí hay una demostración, porque cierre de fábricas y empresas, hubo miles, y sin embargo podemos contar con una sola mano aquellas en las que los trabajadores dieron una batalla para evitar ese cierre. En este caso fueron acompañados por un sindicato recuperado, combativo, como es el SUTNA. Hay muchas expresiones de lucha, la de universitarios, la del Garrahan, la de discapacidad. El gran desafío que tenemos es a pesar de toda la fragmentación que viene desde arriba, lograr unificarlas por abajo.
¿Cuál podría ser el rol que asuma la izquierda en este escenario? ¿Puede ser capaz de contener el desencanto del electorado?
Seguimos en el terreno del desafío. Es decir, no es algo que esté ya hecho de forma concreta, si nos basamos en el crecimiento de la simpatía no solamente en términos de encuestas que hay a nivel nacional, sino también nuestra apreciaciones en las calles, en los lugares de trabajo y demás, uno puede percibir ese crecimiento de la simpatía. Ahora, el gran desafío es cómo y para nosotros es fundamental desde el Partido Obrero que la unidad de acción del Frente de Izquierda en una perspectiva común, eso es lo que allanaría más el camino para poder organizar esa simpatía en una salida propia de los trabajadores. Seguimos por ahora en el terreno del desafío y tendremos que actuar para estar a la altura de las circunstancias con un objetivo común desde todo el Frente de Izquierda sin rupturismo, sin faccionalismo, para lograr que este crecimiento de la izquierda tenga un impulso mucho mayor.
¿Cómo evalúas la evolución del discurso libertario en Chubut? ¿Persiste el apoyo a la figura de Milei en la provincia?
Según algunas encuestas, la imagen negativa de Milei en Chubut es muy alta, y acá fue una de las provincias donde mejor le fue en su momento. Hay un descontento que va creciendo, pero al mismo tiempo nosotros venimos de una provincia gobernada por el massismo de Mariano Arcioni, que llegó a una situación de una hecatombe social, que directamente no le pagaba a los trabajadores estatales en plena pandemia, que intentó un tiempo después meter la megaminería con represión, que tiene hoy en día detenidos a dos vecinos de de Rawson por manifestarse en ese momento, mientras él está en el Parlasur. Con todo esto me refiero a que siguen actuando de la misma forma en la que actuaron y que terminó haciendo que surja un Milei. El peronismo sigue jugando ese rol. El gobierno de Torres ni hablar. Torres asumió diciendo incluso en nombre de su propia madre, jubilada docente, que los docentes iban a estar allá arriba, y hace tres meses nada más tuvimos que levantarnos todos los docentes de forma autoconvocada en la provincia, porque tanto el Gobierno como las direcciones de los sindicatos docentes estaban llevándonos a una situación de absoluta miseria. Con esa lucha muy grande logramos un poco de aumento, pero seguimos estando en una situación muy crítica. Es decir, las razones que hicieron emerger a un tipo, una fuerza política como Milei, no se modificaron de raíz y Milei lo que está haciendo es esa tentativa de un outsider de ultraderecha que está mostrando que va al fracaso. La sumatoria de fracasos de las distintas fuerzas políticas en parte explican el ascenso de la simpatía hacia la izquierda, que ahora se expresa en la figura de Miriam Bregman, pero que también es un fenómeno más generalizado y al mismo tiempo también tiene que ver con que han visto que la izquierda estaba está presente y estuvo presente en cada una de las batallas y de las luchas que dio el pueblo trabajador en cada uno de los reclamos de todo tipo de movimiento. Eso obedece a que nosotros tenemos un programa, tenemos independencia política respecto a todas las patronales, las fuerzas políticas patronales que responden a los intereses empresariales. Nosotros respondemos al interés o intentamos responder lo más cercanamente posible al interés colectivo de los trabajadores. Eso hace que no tengamos ningún pacto con ningún sector patronal y por eso tenemos la coherencia para poder salir todos los días a luchar y apoyar los reclamos que hay.
"Una transformación completa"
Tras conseguir una banca en la Legislatura provincial, el FIT-U propuso un esquema de rotación de la banca, hoy ocupada por Juan Aquino. ¿Hace falta, en este sentido, modificar las reglas de juego de la política?
Completamente, pero no maquillándolo, sino una transformación total del régimen social en el que vivimos. Y teniendo coherencia. Cuando los diputados se aumentaron las dietas, fui el único que lo denunció, lo rechazó y lo hizo público. Presenté un proyecto para que un diputado cobre como una directora de escuela, y hasta se reían entre ellos cuando hice ese planteo porque está muy lejos de sus intereses, pero no alcanzaría ni de cerca con que los diputados cobren como un docente para modificar en profundidad la situación social. Sería un avance, pero sería muy mínimo en relación a todo lo necesario que hay que cambiar. Hay una transformación que tiene que ser completa. Respecto a los despidos en el petróleo, por ejemplo, mi planteo es que hay que prohibir los despidos y las suspensiones y hay que distribuir el trabajo disponible entre los trabajadores sin disminuir el salario. ¿Qué significa eso? Que se hagan cargo las patronales petroleras de la crisis en la que ellos mismos nos han metido. Me refiero a las grandes patronales petroleras que son un puñadito en la provincia y que tienen, por supuesto, espalda para hacerle frente. Ellos decidieron abandonar a los trabajadores con la complicidad del Gobierno provincial a hacer este acuerdo con YPF de dejar todo el pasivo ambiental por dos pesos e irse a Vaca Muerta. Eso significa la necesidad de un cambio profundísimo de régimen, para nosotros es necesaria la nacionalización de todos los recursos estratégicos para ponerlos al servicio de las necesidades sociales, del trabajo y del ambiente. Bueno, ellos hicieron todo lo contrario y por eso digo que no alcanzaría solamente con los modos en los cuales se hace política, sino también cuáles son los intereses que se defienden. Lo mismo pasa en la provincia respecto a la pesca. Hay un puñadito de grupos que se enriquecen a costa de la pesca y mientras tanto la gente tiene hambre y ni siquiera puede comer pescado en esta provincia. Planteamos una transformación completamente de fondo, por eso la lucha por el gobierno de los trabajadores y el socialismo para plantear una reorganización social sobre otras bases.
En la provincia persisten múltiples reclamos vinculados a la cuestión ambiental, desde la instalación de un mega datacenter hasta la extracción de uranio. ¿Podría producirse otra movilización social como el Chubutazo?
Con seguridad, si deciden efectivamente avanzar en este sentido de la minería, la respuesta va a ser en las calles y además porque crece el descontento para con toda la política del Gobierno provincial y nacional, y por lo tanto ya nadie cree que sea un Gobierno que vaya a plantear alguna de estas cuestiones como una salida positiva sino como un simple negociar. Hace pocas sesiones en la Legislatura se declaró la emergencia hídrica en la provincia. Es decir, los mismos que declaran la emergencia hídrica por el bajo caudal del río Chubut, están planteando que la salida es el data center, que incluso en el propio seno de Estados Unidos han habido poblaciones enteras que han rechazado por el consumo de agua que tienen este tipo de negociados. Ni hablar del tema del uranio, que detrás está el Gobierno provincial y el Gobierno nacional, también sectores del peronismo que abiertamente votaron la zonificación en su momento, siguen planteando que la salida a esta situación es el uranio. No hay nada positivo en esto, sino un negociado para unos poquitos y más con el antecedente de lo que está pasando con YPF en Comodoro, es obvio que lo único que dejarían es el pasivo ambiental para la gente, que en el caso de la explotación de uranio es muy peligroso. Ellos son empleados de estos sectores, los políticos que nos gobiernan, por eso una y otra vez insisten en esto, porque a ellos no les interesa la voluntad popular, sino la voluntad de quienes los financian a ellos y sus campañas. Por eso vuelven a insistir a ver si en algún momento le sale bien. De nuestro lado, el desafío es seguir informando y concientizando sobre que esto no es ninguna salida, proponer nuestra propia salida y al mismo tiempo salir a luchar todas las veces que quieran insistir nuevamente con algo que la población ya decidió definitivamente.
De cara a la "Marcha de la Bronca", que se realizará este sábado 19 de septiembre en todo el país, el ex diputado provincial por el Frente de Izquierda-Unidad Santiago Vasconcelos analizó el escenario político de Chubut, con una dura crítica al peronismo y ciertas facciones del sindicalismo. "Hay sectores que colaboran abiertamente con el gobierno de Javier Milei y eso dificulta la posibilidad de que el conjunto de los reclamos se canalicen bajo una dirección, pero a pesar de todos los intentos para evitarlo, la gente igual se organiza", señaló.
El dirigente se refirió a un panorama de crisis a nivel nacional, que se evidencia con fuerza en el sur de Chubut "con un crecimiento brutal del desempleo, despidos en la industria petrolera y de la construcción". Cuestionó el impacto de la crisis petrolera que pagan los trabajadores y planteó que deben ser las empresas quienes afronten el costo económico.
En este sentido, apuntó al rol de la izquierda en un momento de amplio desencanto político. "El gran desafío que tenemos es a pesar de toda la fragmentación que viene desde arriba, lograr unificarlas por abajo", subrayó.
"Organizar la bronca"
De cara a la Marcha de la Bronca, ¿cómo evalúas el escenario social y político en la provincia del Chubut?
La marcha responde justamente a lo que vemos como un crecimiento generalizado de la bronca por todos los problemas que están habiendo y que no se resolvieron de gobiernos anteriores. Es decir, un Gobierno que pretendía sacarnos de la situación de los gobiernos anteriores y que lo único que está haciendo es profundizar y llegar al extremo de una situación de pobreza y de miseria. Lo vemos en todo el país, pero en la provincia se ve sobre todo la región sur con un crecimiento brutal del desempleo con la cuestión de los despidos petroleros y de la construcción. Y además una situación de mucha pobreza respecto a los trabajadores que conservan aún su empleo, pero que crecen las deudas que tienen con las distintas entidades y plataformas. La intención es organizar la bronca, porque muchos sectores lo viven con frustración, el no encontrar una salida a todo esto, y desde la izquierda planteamos que no hay que quedarse esperando hasta las elecciones del año que viene, que implican un recambio recién a finales del 2027. Para nosotros, plantear eso en un escenario tan catastrófico es terrible. Nosotros queremos que Milei se vaya lo antes posible y queremos organizar toda esa bronca para que en vez de frustración se convierta en una acción organizada.
¿Cómo ves la participación de los distintos sectores en términos de unidad?
Nosotros partimos de la caracterización de que hay sectores que colaboran abiertamente con el gobierno de Milei y que eso dificulta la posibilidad de que el conjunto de los reclamos se canalicen bajo una dirección. Entonces, por un lado están los propios gobernadores que vienen siendo colaboradores del Gobierno nacional, están los diputados y senadores, y la última expresión bien explícita de esto fue la votación en el Senado del conjunto de los pliegos de los jueces. Ahí no hubo grieta, ni siquiera hubo interna peronista, que están ahora en medio de la interna, ahí todos los que responden al sector de Cristina y los que no, votaron todos a favor del pliego de los jueces. Y además está la colaboración desde el punto de vista del mundo de las direcciones sindicales, lo que nosotros denominamos la burocracia sindical, que es aquella que en vez de estar reclamando lo que corresponde para los trabajadores que deben representar, negocian con el Gobierno. Entonces, pasó una reforma laboral muy regresiva y la CGT si convocó un paro fue sin movilización y cuando convocó una movilización fue sin paro y se acabó. Es decir, están permitiendo que el Gobierno avance en todas sus políticas y por eso generan todas estas trabas, aíslan los conflictos que quedan trabados por la por la burocracia sindical y por las fuerzas políticas que se dicen opositoras, pero que colaboran con el gobierno de Milei. Teniendo en cuenta que hay un ascenso de la simpatía hacia la izquierda, apostamos a intentar organizar toda esa bronca a pesar de todas las trabas que tenemos los trabajadores para poder organizarnos.
¿Se podría hablar de un aumento de la movilización social por parte de sectores ciudadanos no necesariamente vinculados al ámbito político o sindical?
A pesar de todos los intentos para evitarlo, la gente igual se organiza. Por ejemplo, tuvimos la expresión del 6 de agosto de contra la ley de inviolabilidad que fue muy grande en todo el país y que logró frenar dos capítulos de esa ley. Ahora la apuesta es a derribarla por completo. Eso fue un revés para el Gobierno nacional y para todos los que querían avanzar en este sentido. Después tenemos la lucha, que para nosotros es muy importante y muy representativa de lo que debería hacerse en todos lados, de los trabajadores de Fate. Hace más de seis meses que están enfrentando un lockout patronal con la ocupación de la fábrica para evitar que se cierre la única fábrica que produce ese tipo de neumáticos en el país. Ahí hay una demostración, porque cierre de fábricas y empresas, hubo miles, y sin embargo podemos contar con una sola mano aquellas en las que los trabajadores dieron una batalla para evitar ese cierre. En este caso fueron acompañados por un sindicato recuperado, combativo, como es el SUTNA. Hay muchas expresiones de lucha, la de universitarios, la del Garrahan, la de discapacidad. El gran desafío que tenemos es a pesar de toda la fragmentación que viene desde arriba, lograr unificarlas por abajo.
¿Cuál podría ser el rol que asuma la izquierda en este escenario? ¿Puede ser capaz de contener el desencanto del electorado?
Seguimos en el terreno del desafío. Es decir, no es algo que esté ya hecho de forma concreta, si nos basamos en el crecimiento de la simpatía no solamente en términos de encuestas que hay a nivel nacional, sino también nuestra apreciaciones en las calles, en los lugares de trabajo y demás, uno puede percibir ese crecimiento de la simpatía. Ahora, el gran desafío es cómo y para nosotros es fundamental desde el Partido Obrero que la unidad de acción del Frente de Izquierda en una perspectiva común, eso es lo que allanaría más el camino para poder organizar esa simpatía en una salida propia de los trabajadores. Seguimos por ahora en el terreno del desafío y tendremos que actuar para estar a la altura de las circunstancias con un objetivo común desde todo el Frente de Izquierda sin rupturismo, sin faccionalismo, para lograr que este crecimiento de la izquierda tenga un impulso mucho mayor.
¿Cómo evalúas la evolución del discurso libertario en Chubut? ¿Persiste el apoyo a la figura de Milei en la provincia?
Según algunas encuestas, la imagen negativa de Milei en Chubut es muy alta, y acá fue una de las provincias donde mejor le fue en su momento. Hay un descontento que va creciendo, pero al mismo tiempo nosotros venimos de una provincia gobernada por el massismo de Mariano Arcioni, que llegó a una situación de una hecatombe social, que directamente no le pagaba a los trabajadores estatales en plena pandemia, que intentó un tiempo después meter la megaminería con represión, que tiene hoy en día detenidos a dos vecinos de de Rawson por manifestarse en ese momento, mientras él está en el Parlasur. Con todo esto me refiero a que siguen actuando de la misma forma en la que actuaron y que terminó haciendo que surja un Milei. El peronismo sigue jugando ese rol. El gobierno de Torres ni hablar. Torres asumió diciendo incluso en nombre de su propia madre, jubilada docente, que los docentes iban a estar allá arriba, y hace tres meses nada más tuvimos que levantarnos todos los docentes de forma autoconvocada en la provincia, porque tanto el Gobierno como las direcciones de los sindicatos docentes estaban llevándonos a una situación de absoluta miseria. Con esa lucha muy grande logramos un poco de aumento, pero seguimos estando en una situación muy crítica. Es decir, las razones que hicieron emerger a un tipo, una fuerza política como Milei, no se modificaron de raíz y Milei lo que está haciendo es esa tentativa de un outsider de ultraderecha que está mostrando que va al fracaso. La sumatoria de fracasos de las distintas fuerzas políticas en parte explican el ascenso de la simpatía hacia la izquierda, que ahora se expresa en la figura de Miriam Bregman, pero que también es un fenómeno más generalizado y al mismo tiempo también tiene que ver con que han visto que la izquierda estaba está presente y estuvo presente en cada una de las batallas y de las luchas que dio el pueblo trabajador en cada uno de los reclamos de todo tipo de movimiento. Eso obedece a que nosotros tenemos un programa, tenemos independencia política respecto a todas las patronales, las fuerzas políticas patronales que responden a los intereses empresariales. Nosotros respondemos al interés o intentamos responder lo más cercanamente posible al interés colectivo de los trabajadores. Eso hace que no tengamos ningún pacto con ningún sector patronal y por eso tenemos la coherencia para poder salir todos los días a luchar y apoyar los reclamos que hay.
"Una transformación completa"
Tras conseguir una banca en la Legislatura provincial, el FIT-U propuso un esquema de rotación de la banca, hoy ocupada por Juan Aquino. ¿Hace falta, en este sentido, modificar las reglas de juego de la política?
Completamente, pero no maquillándolo, sino una transformación total del régimen social en el que vivimos. Y teniendo coherencia. Cuando los diputados se aumentaron las dietas, fui el único que lo denunció, lo rechazó y lo hizo público. Presenté un proyecto para que un diputado cobre como una directora de escuela, y hasta se reían entre ellos cuando hice ese planteo porque está muy lejos de sus intereses, pero no alcanzaría ni de cerca con que los diputados cobren como un docente para modificar en profundidad la situación social. Sería un avance, pero sería muy mínimo en relación a todo lo necesario que hay que cambiar. Hay una transformación que tiene que ser completa. Respecto a los despidos en el petróleo, por ejemplo, mi planteo es que hay que prohibir los despidos y las suspensiones y hay que distribuir el trabajo disponible entre los trabajadores sin disminuir el salario. ¿Qué significa eso? Que se hagan cargo las patronales petroleras de la crisis en la que ellos mismos nos han metido. Me refiero a las grandes patronales petroleras que son un puñadito en la provincia y que tienen, por supuesto, espalda para hacerle frente. Ellos decidieron abandonar a los trabajadores con la complicidad del Gobierno provincial a hacer este acuerdo con YPF de dejar todo el pasivo ambiental por dos pesos e irse a Vaca Muerta. Eso significa la necesidad de un cambio profundísimo de régimen, para nosotros es necesaria la nacionalización de todos los recursos estratégicos para ponerlos al servicio de las necesidades sociales, del trabajo y del ambiente. Bueno, ellos hicieron todo lo contrario y por eso digo que no alcanzaría solamente con los modos en los cuales se hace política, sino también cuáles son los intereses que se defienden. Lo mismo pasa en la provincia respecto a la pesca. Hay un puñadito de grupos que se enriquecen a costa de la pesca y mientras tanto la gente tiene hambre y ni siquiera puede comer pescado en esta provincia. Planteamos una transformación completamente de fondo, por eso la lucha por el gobierno de los trabajadores y el socialismo para plantear una reorganización social sobre otras bases.
En la provincia persisten múltiples reclamos vinculados a la cuestión ambiental, desde la instalación de un mega datacenter hasta la extracción de uranio. ¿Podría producirse otra movilización social como el Chubutazo?
Con seguridad, si deciden efectivamente avanzar en este sentido de la minería, la respuesta va a ser en las calles y además porque crece el descontento para con toda la política del Gobierno provincial y nacional, y por lo tanto ya nadie cree que sea un Gobierno que vaya a plantear alguna de estas cuestiones como una salida positiva sino como un simple negociar. Hace pocas sesiones en la Legislatura se declaró la emergencia hídrica en la provincia. Es decir, los mismos que declaran la emergencia hídrica por el bajo caudal del río Chubut, están planteando que la salida es el data center, que incluso en el propio seno de Estados Unidos han habido poblaciones enteras que han rechazado por el consumo de agua que tienen este tipo de negociados. Ni hablar del tema del uranio, que detrás está el Gobierno provincial y el Gobierno nacional, también sectores del peronismo que abiertamente votaron la zonificación en su momento, siguen planteando que la salida a esta situación es el uranio. No hay nada positivo en esto, sino un negociado para unos poquitos y más con el antecedente de lo que está pasando con YPF en Comodoro, es obvio que lo único que dejarían es el pasivo ambiental para la gente, que en el caso de la explotación de uranio es muy peligroso. Ellos son empleados de estos sectores, los políticos que nos gobiernan, por eso una y otra vez insisten en esto, porque a ellos no les interesa la voluntad popular, sino la voluntad de quienes los financian a ellos y sus campañas. Por eso vuelven a insistir a ver si en algún momento le sale bien. De nuestro lado, el desafío es seguir informando y concientizando sobre que esto no es ninguna salida, proponer nuestra propia salida y al mismo tiempo salir a luchar todas las veces que quieran insistir nuevamente con algo que la población ya decidió definitivamente.
