Patagonia

Debates en Comodoro frente al nuevo Régimen Penal Juvenil: "No tenemos infraestructura ni capacidad técnica para lo que necesitan los adolescentes"

El Congreso Nacional aprobó, a fines de febrero, la baja de la edad de imputabilidad en medio de una amplia discusión social y política. De esta manera, se modificó la Ley 22.278 que fijaba la edad mínima de punibilidad en los 16 años para reducirla a 14. Pese a la postura de ciertos sectores, los delitos cometidos por menores representan una cifra reducida dentro del universo penal. En Chubut, por ejemplo, no superan el 4% y en general se trata de delitos contra la propiedad. El 4 de septiembre, el mismo día que entró en vigencia, Comodoro Rivadavia registró uno de los primeros procedimientos judiciales bajo la nueva normativa con la detención de un adolescente de 14 años. El caso suscitó múltiples planteos hacia el interior de las instituciones, que todavía no están preparadas para implementar la modificación. Natalia Castro, directora de la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez de la ciudad, dialogó con El Extremo Sur sobre el alcance de la modificación y la necesidad de correrse de los argumentos punitivistas.

Una ley desnuda

Durante las últimas semanas se llevaron a cabo reuniones entre distintos organismos del ámbito de Seguridad y Justicia para evaluar las alternativas provisorias. Comodoro Rivadavia no cuenta, por ejemplo, con centros o dispositivos técnicos propios para jóvenes como Rawson o Trelew. Si bien la infraestructura es uno de los principales interrogantes, Natalia Castro subraya que la coyuntura también abre preguntas más profundas sobre el tipo de respuesta que se dará en la región y la importancia de ofrecer a esos jóvenes posibilidades de reinserción. "Sancionar una ley y pensar que se va a naturalizar o insertar inmediatamente es ficticio. Sabemos que esto tiene que ver con tensiones, con debates y discusiones que hay que hacer previamente", opina.

En esta línea, se refiere a un sistema penal que, tal y como está planteado actualmente, no está preparado para el acompañamiento que necesitan las adolescencias. El escenario también obliga a mirar críticamente la situación de los adolescentes en un contexto signado por la violencia y la vulnerabilidad. "Nuestro posicionamiento es responsabilizar sí, punitivizar, no", sintetiza.

¿Cuál es la posición de la Oficina respecto a la modificación del régimen penal juvenil? ¿Qué implica pensar en los adolescentes como sujetos imputables por un delito?

Cuando se inició este debate nuestro posicionamiento era responsabilizar, sí, pero punitivizar, no. Si un adolescente llega a cometer alguno de los delitos que se le se infringe, es porque todo el sistema previo que tuvo que acompañar no estuvo o llegamos tarde o no fue suficiente. Nuestro posicionamiento es que las adolescencias tienen su tránsito por un montón de trayectorias y que hay instituciones para acompañar esos procesos de la escuela, del deporte, de la cultura, lo colectivo en general y a partir de ahí distintos organismos. Y si nos enfocamos más en cómo sancionar esas conductas en lugar de acompañar las miradas son totalmente distintas. De todas formas se avanzó con la modificación, hay una ley y como todas las leyes hay que cumplirla, pero sí entendemos que no hay ni una infraestructura para garantizarla ni tampoco una capacidad técnica desde el ámbito judicial para acompañar lo que las adolescentes están necesitando y sobre todo lo que plantea la ley, con una evaluación integral, con acompañamiento. Esto es ficticio, sabemos que no es real, que no están las condiciones dadas para garantizarla.

¿Crees que tiene que ver con la rapidez con que se implementó la modificación?

Y tiene que ver también con un planteo más allá de las instituciones y obviamente la capacidad técnica y la infraestructura desde el ámbito judicial, también tiene que ser una discusión previa en los distintos ámbitos donde desarrollan o donde crece en un estado de adolescencia, desde la parte familiar, desde la parte comunitaria, la parte colectiva, donde la mirada está más puesta en sancionar que en acompañar previamente. Entonces sancionar una ley y pensar que se va a naturalizar o insertar inmediatamente es ficticio. Sabemos que esto tiene que ver con tensiones, con debates, y discusiones que hay que ir planteando previamente.

Sin contención

¿Cuáles son las expectativas de la baja de edad de imputabilidad, considerando el sistema penal tal y como está planteado hoy en Argentina?

El sistema penal, tal como está planteado y cómo se plantea la reinserción, no es efectivo. Al contrario, sacás a un a un pibe de la escuela para meterlo en un espacio donde el aprendizaje es de otro tipo y no le das oportunidades, le quitaste las oportunidades de crecimiento, de acompañamiento. Entonces desde ahí lo que estamos generando es contraproducente a lo que estamos buscando, en lugar de efectivizar derechos, lo que estamos mostrando es cómo se vulneran sus derechos y suele ser el aprendizaje a través de la violencia, que no es lo que se quiere. Lo que se pretende es que este adolescente no vuelva a cometer estos hechos que se le imputan, y obviamente tiene que ser en un espacio de acompañamiento, de contención, que hoy no lo tenemos. Entonces va a ir a un espacio donde el aprendizaje de otro tipo, donde es más un un estado de naturaleza de que ver quién sobrevive a través de la violencia, porque no nos olvidemos que el sistema penal, a través de la violencia que, hace un montón de cuestiones que no que no son acordes para las adolescentes y que que no está preparado ese sistema para el acompañamiento.

¿Cuál es el panorama de las adolescencias en la ciudad? ¿Qué problemáticas aparecen en el contexto actual?

A nosotros nos está preocupando mucho lo que tiene que ver con las violencias digitales en sus distintas aristas. No se está teniendo en consideración la magnitud de las implicancias que tiene que ver con las consecuencias de las violencias digitales. Está naturalizado, está minimizado y hoy es un delito, entonces vemos que se aumenta y que no se está dimensionando, no solamente de los organismos que abordamos estas situaciones, sino desde las mismas familias. Se está minimizando todo lo que sucede en el ámbito digital y eso nos preocupa, es una alerta muy importante, que también lo estamos transitando los adultos, entonces las adolescentes no dejan de hacer manifestaciones de lo que los adultos estamos transitando. Pretendemos que no exista bullying o burlas o violencia escolar cuando los mismos adultos hacen apología a estas violencias digitales, entonces es bastante contradictorio. Las adolescencias y las niñeces son un reflejo de la sociedad que nosotros como adultos le estamos mostrando.

Por otro lado hay una situación de crisis persistente en el mundo adulto, ¿de qué manera afecta a los adolescentes?

Y además de estas cuestiones macrosociales que no son ajenas, tiene que ver con un desborde del acompañamiento de las salud mental, a las adolescencias, a las niñeces, a las familias en general; el consumo problemático como una de las grandes dificultades que hoy se están presentando y que están manifestándose cada vez a más temprana edad. Todas estas estas cuestiones, estos problemas sociales se ven cada vez más entrelazados y más complejizados. Hoy la situación no es solamente por consumo problemático, sino que en el mismo grupo familiar tenés, por ejemplo, violencia sexual, deserción escolar y no tenés redes afectivas, entonces antes donde había una abuela que tal vez podía contener a estos niños y adolescentes hoy no está, porque ya tenemos tres generaciones de consumo problemático. Es muy difícil el panorama y no hay institución que sola pueda dar respuesta más que paliativamente.

Acompañar antes y después

En términos de derechos, ¿qué respuestas serían adecuadas frente a un adolescente que comete un delito?

Desde la Oficina de Derechos hicimos las distintas presentaciones formales al Ministerio de Seguridad y de Desarrollo Humano y Familia en relación cómo se va a implementar el ejercicio real en Comodoro Rivadavia esta ley. En el ejercicio real, porque la ley ya está en vigencia, pero no hay un espacio, un dispositivo o algún programa que haga la valoración real y concreta de acompañamiento a estas adolescentes. Si bien los números y las situaciones en Comodoro Rivadavia no son como en otros lugares del país, entendemos que tenemos que estar preparados por si surge alguna situación. Están surgiendo situaciones, pero no al nivel de estar detenido o privado de su libertad, como hay un espacio en Trelew o en Rawson. En ese sentido también planteamos una propuesta. Entendemos que la prioridad hoy, por ejemplo, en función al diagnóstico que nosotros hacemos de Comodoro, no sería una edificación para que se detengan las adolescentes, sino que planteamos un equipo técnico interdisciplinario o un equipo de profesionales que puedan acompañar. Y en ese acompañamiento hacemos hincapié en la integralidad, porque este adolescente no cometió un delito porque no fue a la escuela o porque no tuvo contención familiar o porque tuvo consumo. Cometió un delito por el atravesamiento de todas esas aristas. Entonces, nosotros lo que proponemos es justamente la integralidad y que el acompañamiento sea una proyección de salir de esa situación, de acompañarlo para mejorar esa situación. Llámese desde el oficio, desde el abordaje de salud mental, desde el abordaje del deporte, de distintas propuestas que puedan acompañar en lo real, es decir, con este adolescente hoy sucedió esto, no categorizarlo como culpable, con una marca que lo va a acompañar toda la vida, sino decirle que se tiene que responsabilizar pero que también vea que hay otras posibilidades.

En Comodoro hubo diversas situaciones a lo largo del año vinculadas con la vulneración de derechos de infancias y adolescencias, ¿cómo evaluás el abordaje mediático y del ámbito público?

Desde principios de año vimos distintas situaciones donde los abordajes de la prensa no fueron de manera responsable. Hay una intención premeditada, de un bueno y un malo. Y a partir de ahí el debate no gira en función a la responsabilidad de uno como sociedad o como vecino, sino gira en ver dónde depositamos la violencia, a quién culpamos, sobre quién ejercemos esta violencia. Después nos sorprende que las adolescencias sean violentas, si lo que consumen 24/7 son estos titulares donde obviamente se estigmatiza, se discrimina, ni hablar la falta de perspectiva de género, la falta de perspectiva de derechos en general. Más allá del abordaje, que es irresponsable, lo que se pregona justamente es la violencia, el linchamiento social y no estamos dándonos cuenta que esto repercute directamente en la subjetividad, más allá de que esto pase en un plano digital. Hoy todos consumimos las redes sociales, los medios de comunicación, entonces el abordaje es totalmente estigmatizante y a la vez responsable de esa violencia que se está suscitando. No digo que es la única responsable, pero este abordaje tiene ese interés, a ver a quién violentamos y desde ese lado es todo culpando o juzgando sin conocer la situación real. Es necesario un abordaje integral. Primero responsabilizarnos como adultos antes de juzgar a esos adolescentes que tiene que ver más que con el tiempo que no le dimos o la escucha que no pudimos garantizarle, es decir, hacer primero reflexiones y críticas antes de culparlos.