Patagonia

Diario Perfil y su mirada falaz sobre los conflictos mapuches: entre errores, prejuicios y omisiones

Por Pablo Quintana (Exclusivo/El Extremo Sur).

Cuando estaba por comenzar el juicio de extradición contra el lonko mapuche Facundo Jones Huala aparecieron panfletos que se adjudicaban ataques incendiarios en El Bolsón (Mallín Ahogado) y El Hoyo.

Luego circuló por redes sociales el espúreo comunicado en que un enigmático RAM asumía como propios los atentados ocurridos en la zona, justamente cuando se producía el desembarco de un centenar de efectivos de Gendarmería Nacional que militarizaron la pequeña localidad de El Maitén. Ahora, desde medios de circulación nacional como Perfil se intenta reavivar la falsa hipótesis del vínculo entre las FARC y los mapuches.

No es la primera vez que se hace mención a ese presunto lazo entre la guerrilla colombiana –hoy en plenas negociaciones de paz en Colombia– y las organizaciones mapuches. El infundio estuvo fuertemente estimulado en los conflictos territoriales chilenos. De este lado de la Cordillera se trataron d instalar cuando la Comunidad Santa Rosa Leleque le disputó una fracción de territorio a la Compañía Tierras de Sur allá por 2003.

Esos pretendidos vínculos entre Mapuches y las FARC fueron desestimados hasta por la propia CIA de Estados Unidos, según Wikileaks. Los documentos filtrados descartan lazos entre los mapuches y grupos armados internacionales como FARC o ETA. En los mismos cables se deja en claro que las protestas de los integrantes de las comunidades indígenas fueron magnificadas por los medios locales con “descarados titulares”, según publicó en su momento el diario El País de Madrid.

Ahora, cuando desde el Lof en Resistencia del Departamento Cushamen advierten sobre la posibilidad concreta de un intento de desalojo en Vuelta del Río, aparecen artículos como el publicado recientemente por el diario Perfil con la firma de Cecilia Moncalvo.

El texto, vacío de rigor periodístico, contradice datos verificados, escamotea o desconoce información judicial y se nutre de testimonios interesados que forman parte de una campaña sistemática que desde hace tiempo pretende imponer el terror y el miedo en la región a través de los servicios informativos.

En la construcción de su relato, Moncalvo cita las fuentes personales con las que pretende dar por válida su narración. “La fuente no es sólo un observador. Normalmente está tan interesada o más en que el hecho, su conocimiento, llegue a su destino. En este sentido es también un promotor, incluso un creador, de información. Lejos de ser un observador imparcial, la fuente representa muchas veces a entidades y organismos, públicos y privados (…) para los que es vital que esa información fluya en los términos que ellos quieren. Para ello no dudarán en ofrecer a los medios no sólo datos sino textos ya elaborados listos para publicar o emitir. Como tampoco dudarán en acotar la parte de realidad que ellos quieren que sea observada por el periodista, dirigiendo el interés de éste hacia temas o personas mediante entrevistas planificadas, conferencias de prensa, etc”. El concepto del catedrático español Pedro Paniagua Santamaría es pertinente.

Moncalvo incluye testimonios de productores que sufrieron incendios en sus propiedades y jerarquiza al presidente de la Sociedad Rural de Bariloche, Santiago Nazar.

Para desgracia de sus lectores, la empleada de Perfil desconoce o evita capciosamente brindar información de contexto.

Por ejemplo, que el hecho que da origen a todos estos episodios tiene como protagonista al grupo Benetton, que desde 1991 posee más de un millón de hectáreas en el territorio argentino –que originalmente fueron obtenidas a título gratuito por la británica Argentine Southern Land a fines del siglo XIX–.

Tanto los británicos de “La Compañía” como sus sucesores que controlan Benetton han mantenido fuertes vínculo con las Sociedades Rurales de todo el país, y las han instrumentado a su gusto.

Moncalvo, quien hizo un posgrado en Diario Perfil, se desempeñó como docente de periodismo y se presenta en su red social como “poeta, periodista, redactora”, cita a Ricardo Bustos como “periodista chubutense especializado en el accionar mapuche” (sic).

En la práctica, Bustos, pastor protestante, es uno de los principales ‘lobbistas’ en la región patagónica de los emprendimientos mineros. Sus programas radiales fueron financiados por la propia Compañía Tierras del Sur, y es además uno de los principales detractores del reclamo aborigen y los derechos de los pueblos originarios. Hace poco tiempo fue cuestionado severamente por su falta de ética por el propio gobernador Mario Das Neves.

Moncalvo utiliza además información que le brindó la oficina de prensa del gobernador de Chubut, y cita fuentes de la empresa Benetton, sin poder salir de las fuentes institucionales ni chequear sus afirmaciones.

QuizásMocalvo olvidó mencionar a Jeffrey Group, Marketing and Corporate Communications, la consultora que asume la política comunicacional de la empresa que acapara gran parte de la Patagonia.

Jeffrey Goup emite de manera sistemática información  electrónica a medios y periodistas sobre presuntos hechos ocurridos en torno a los intereses de Benetton.

El responsable de esa consultora en Argentina es Diego Campal, quien cuenta en su curriculum experiencia en resolución de conflictos y gestión de crisis para diferentes industrias. En su peregrinar profesional participó de proyectos de gestión de crisis en América Latina para Walmart (Argentina), Ford (Venezuela), Metrovías (Argentina), Costa Cruceros (Global), Accor Services (Argentina) y DIRECTV (Uruguay).

Campal, que asesoró a clientes multinacionales y locales como Adidas, BP, ENAP Sipetrol, Colgate-Palmolive, Ford, Hewlett-Packard, Intel, Grupo Danone, Gerdau, Grupo Suez, Monsanto, Cervecería y Maltería Quilmes (Anheuser-Busch InBev) y Energizer, también lo hizo con la Compañía de Tierras Sud Argentino (Grupo Benetton).

Por encima de los groseros errores de la publicación de Perfil –cuya columnista cita a “el Maitén” para referirse a la histórica localidad chubutense de El Maitén y denomina “La Tronchita” al Viejo Expreso Patagónico La Trochita– el artículo no aporta un solo dato que brinde sustento al título que encabeza el texto: “Denuncian vínculos de grupos mapuches con las FARC”.

Por el contrario, no sólo desnuda su desconocimiento de la región y del entorno cultural y geográfico, sino que a las contradicciones de su relato agrega una pormenorizada lista de nombres que le habrían servido como fuentes para recrear su relato.

No solo en falta de rigor periodístico incurre el artículo de Perfil, sino que también difunde datos falaces. La empleada de Editorial Perfil, que pertenece a Jorge Fontevecchia, afirma en su nota que la “Tronchita” es atacada e incendiada sistemáticamente por la RAM.

No existieron tales hechos, ni siquiera denuncia judicial alguna en ese sentido. Salvo que Moncalvo intente hacer referencia a los cortes de vías que sí existieron y fueron el inicio del conflicto entre el Lof en Resistencia del Departamento Cushamen y la provincia del Chubut.

Esos cortes provocados con palos y piedras en las vías del histórico tren, en el tramo que une la estación de Esquel con la de El Maitén –más precisamente en la zona de Vuelta del Río, que es donde los integrantes de los Pueblos Originarios realizaron su apuesta de recuperación territorial– dieron origen a la instancia de mediación que propició la Justicia Federal, que no prosperó a partir del momento en que el gobierno de Mario Das Neves decidió poner fin a esas negociaciones.

Moncalvo menciona que el “activista mapuche” –en referencia al lonko Facundo Jones Huala– “tiene pedido de extradición de Interpol y de Chile“, pero no informa que la Justicia Federal declaró nula esa causa y rechazó el pedido de extradición a raíz de los tormentos que soportó el principal testigo que dio origen a la denuncia.

Tampoco parece tener información de ningún tipo sobre la investigación que analiza el rol de los fiscales y comisarios de la provincia de Chubut después que un agente de la AFI proveyera información sobre vecinos que se oponen a las embestidas mineras que infringen el marco legal vigente en Chubut.

La campaña comenzó a rodar nuevamente. En 2016 el gobernador Mario Das Neves cuestionó con dureza a los miembros de las comunidades aborígenes y al juez federal Guido Otranto.  El ministerio de Seguridad de la Nación que encabeza Patricia Bullrich intentó condicionar a la Justicia. 2017 se inicia con la puesta en escena difamatoria y falaz que empiezan por sembrar algunas empresas periodísticas y sus escribas.