Patagonia

Las lecciones de Dragón

COMODORO RIVADAVIA/CERRO DRAGÓN.

EES 117.

 

“¡Aguanten Los Dragones, loco!”. El grito es de Elena Murga, hija del máximo referente del grupo sindical disidente de la UOCRA, Raúl Murga. Al frente de un grupo importante de mujeres que permaneció en el piquete de las rutas 3 y 26 durante varios días, no desafiaba sólo al viento y al frío, sino también a las autoridades, y quedó como imagen de la protesta. “Creemos que nuestros hombres tienen razón, que están siendo explotados. ¿Los destrozos? Los muchachos no hicieron nada, es todo invento de la empresa”, decía Elena. Ataviada como un trabajador petrolero, fue la cara de una protesta que duró más de la cuenta y que puso en jaque sin demasiadas razones directas al gobierno de Martín Buzzi.

 

El yacimiento Cerro Dragón es un manojo de instalaciones destrozadas. Ingresar a ese lugar en también entrar a la máquina del tiempo. En medio de la nada y gracias a las bondades del petróleo y las concesiones chubutenses, Pan American Energy construyó una verdadera base de operaciones semejantes a las de la Nasa en pleno desierto norteamericano.

Barreras con dispositivos electrónicos, máxima seguridad en los caminos internos, edificaciones lujosas que se contraponen al desértico paisaje. Es cierto: hay destrozos por donde se mire. Nada quedó en pie en los lugares clave del yacimiento. Hay una evidencia incontrastable: quienes entraron sabían donde entraban y rompieron lo que sabían, tenían que romper. Así, el yacimiento no podría seguir produciendo.

El conflicto entre Los Dragones y la empresa petrolera Pan American Energy duró más de lo que cualquier podía pensar. ¿Por qué? Una respuesta que nadie tiene. Es absolutamente cierto que el gobernador Martín Buzzi navegó con sus propios recursos sobre las peligrosas aguas del conflicto. Lo dejaron solo. Los que estaban en la vereda de enfrente, y también algunos que estaban en su propia vereda. Recibió un tibio apoyo del gobierno nacional

–sobre todo a través de De Vido– y algún que otro cachetazo.

En su reto al gobernador, cuando murieron los gendarmes en el accidente de tránsito, la mismísima presidenta Cristina Kirchner obvió algunas cuestiones: los efectivos lamentablemente fallecidos nunca estuvieron en Cerro Dragón. Además, nadie explicó por qué si habían llegado en avión a la provincia, los hicieron volver en micro.

Buzzi absorbió el cachetazo de la manera más aconsejable frente al estilo kirchnerista: en silencio. Y siguió adelante tratando de sacar el conflicto del pozo. Para algunos analistas cometió un error al marcarle la cancha a las dos partes, ya que acusó a Los Dragones de politizar la protesta y a la empresa de no cumplir con sus compromisos. Cerca de Kicillof, sin embargo, valoraron que no actuara como un típico gobernador obediente de las multinacionales.  Buzzo multó a PAE y la mandó a investigar a través de la legislatura, reforzando la iniciativa del diputado comodorense Félix Sotomayor.

Pan American no se quedó atrás. La empresa anglo-angentino-china rescindió el contrato a dos prestadoras, lo que significó intentar apagar con nafta el fuego de los piquetes. De milagro, una noche llegó la solución. Hubo acatamiento a la conciliación obligatoria porque el grupo de la UOCRA decidió levantar los cortes y dejar librado el paso al yacimiento. La empresa aceptó negociar aunque hasta ahora, todo sigue sin una resolución de fondo.

 

De piquete en piquete

 

Los Dragones llevan ese nombre porque su bautismo de fuego, hace siete años, fue también en Cerro Dragón. Desde entonces provocaron hechos sindicales y policiales. Las crónicas recuerdan enfrentamientos armados con el sector oficialista de la UOCRA. No pasaron estos años mirándose el ombligo. Sus máximos dirigentes mejoraron sus prácticas gremiales y captaron a cada vez más trabajadores de la construcción que prestan servicio en los pozos petroleros. El conflicto que estalló el 21 de junio pasado tiene su primera protesta en octubre de 2011. La Justicia dirá que es lo que realmente pasó en la toma del yacimiento.

La violencia ejercida tuvo modalidades bélicas. Se prepararon para una larga lucha. Fueron a la ruta pero no improvisaron. Se dividieron en turnos de 8 horas para cortar las rutas, evitando el cansancio y el desgaste. Había cuadrillas encargadas de la logística: comida, gomas para mantener vivo el fuego de la protesta, grupos de choque por si había falta y el ala negociadora. Todos sabían lo que tenían que hacer. Sabían que resistir en medio del fuego, el viento y el frío era su mayor ventaja en un conflicto de largo aliento. Por eso Elena Murga comandaba un grupo de 50 mujeres que se daban tiempo para todo en la ruta: hasta para jugar un partido de fútbol con reglas propias. La joven hablaba de su padre como de un combatiente de la guerra y además asumía todos los riesgos: “Vamos a resistir, de acá no nos movemos hasta que no nos den lo que queremos”.

Su lucha no pudo llegar hasta el final. Terminó esa parte de la lucha, aseguran, pero no de la pelea de fondo. Saben que Pan American quiere sostener su largo y generoso contrato y sacarse de encima a Los Dragones revoltosos. Como ocurre tras una lucha sindical larga, el grupo disidente comenzó a quebrarse. Ya está dividido en tres. El gobierno quedó jaqueado y busca recomponerse. La mayoría de los funcionarios de Rawson afirmaron que a “Buzzi lo dejaron solo”. Muchos de ellos deberían preguntarse qué hicieron en la “guerra” de Dragón.

 

DESTACADOS

 

16.000

 

Son los metros cúbicos de petróleo que produce por día Cerro Dragón. Es el yacimiento de más producción en el país. El parate de producción de casi dos semanas le produjo a la provincia una pérdida de 60 millones de pesos en regalías.

 

Dragoneantes

 

El grupo disidente tiene unos 3.000 afiliados. El conflicto se desató porque reclaman entre otras cosas la equiparación con los trabajadores petroleros. Eso les significaría duplicar el sueldo que reciben actualmente.