Minería
Yamana Gold vende espejitos de colores y Deseado compraLo hemos visto una y otra vez. Hoy acrecentado por la desconfianza popular ante las interminables repeticiones de los fracasos (para las poblaciones, obvio), las empresas mineras que se asientan en Santa Cruz avanzan con una ofensiva de promesas que solo el tiempo dirá si cumplirán o no. El problema es que, cuando Puerto Deseado lo descubra, ya va a ser tarde. Como en Perito Moreno, Gregores o San Julián el problema de las mineras es lograr “consenso social” para empezar la actividad; después, saben que nadie los moverá de allí. Ahora van por Deseado.
“Esto es como el hombre rico cuando quiere seducir a una joven inexperta para llevarla a la cama; la deslumbra, la llena de regalos y le promete lo que, sabe de antemano, no le cumplirá, pero como la posición económica del hombre es tan buena y holgada, nada le hace sospechar a la mujer de que el futuro dorado que le promete, no llegará” la metáfora la podemos usar para describir la llegada de directivos de Yamana Gold, que se quedó con el yacimiento Cerro Moro de la empresa Extorre, a la ciudad de Puerto Deseado, una localidad (como tantas de Santa Cruz) que ha quedado relegada por la desinversión y la falta de políticas sustitutivas o alternativas de la pesca, uno de los recursos de mayor incidencia en la economía local. Esto ha generado problemas económicos y sociales graves a lo largo de estos años y un comercio deprimido, con problemas a la hora de sostener la cadena de pago y que necesita de la asistencia del gobierno central, como otros municipios de la provincia.
La llegada de la minería abre una expectativa cierta para la población portuaria y además genera la esperanza de un desarrollo genuino en la comunidad, sin embargo los deseadenses vienen del primer gran fracaso, la experiencia con la Extorre operadora del yacimiento Cerro Moro en las primeras fases, empresa que no solo no dejó nada en la ciudad, sino que, además, el corte de los pocos servicios locales de los cuales se servía, ante su retiro imprevisto, generó problemas en algunos comerciantes de la zona que los ha llevado a pensar en el cierre de sus Pymes.
Ahora la canadiense Yamana Gold, compradora del proyecto en 414 millones, desembarcó en Puerto Deseado con sus representantes argentinos Hernán Vera, y los gerentes Rubén Palacios y Mario Fernández, quienes en la Cámara de Comercio mantuvieron una reunión con su presidente Jorge Cis y Mariana Künle, con asistencia de los Concejales de la ciudad.
Luego de dos horas, los comerciantes lograron la promesa de que la minera va a priorizar el compre local, la inversión en la localidad y la toma de mano de obra en Deseado, notándose – por las declaraciones posteriores de los integrantes de la Cámara de Comercio – que fueron convencidos de que esta nueva instancia será mejor que la anterior, donde Extorre, llegó con un propósito similar y promesas iguales, pero jamás cumplió.
La práctica de manual de las operadoras indica que un emprendimiento debe lograr el consenso social, particularmente a través de las fuerzas vivas de la localidad y fundamentalmente el arco político (Intendente y Concejales). Cuando ha logrado convencer al sector productivo, de que va a ser beneficiado directo con la actividad minera, la estrategia es dejar que éstos sectores internos, políticos y económicos de la sociedad, sean los encargados de multiplicar sus promesas al resto de la comunidad y de esta manera logran el efecto de aceptación que buscan, o al menos, bajan al mínimo la resistencia pública a la actividad que van a desarrollar en proximidad de los pueblos. Si a esto le agregamos la complicidad del gobierno (municipal, provincial y nacional) que son los principales facilitadores de estos negocios y los grandes ausentes en los controles y exigencias, tanto medioambientales como de explotación, tenemos cerrado el círculo y la empresa (en este caso Yamana Gold) tendrá el campo expedito para instalarse. Una vez logrado su propósito, si (como es normal) no cumplen las promesas de inversiones en la comunidad, encontrarán cientos de argumentos válidos para justificarse, en la seguridad de que ya nadie los moverá de donde están. Lo único que les preocupa a las empresas, una vez iniciado el trayecto productivo, es sostener más o menos aceitados los lazos políticos con el Intendente y el sindicato, únicos escollos locales que pueden generarle un impedimento serio para desarrollarse.
Con los Intendentes suelen pactar “inversiones” locales, en algunos casos la construcción de un gimnasio, una escuela, o algún edificio asignado a la cultura y el deporte, programas con entrega de computadoras o algún premio a determinados concursos escolares o de escuelas técnicas, la realización de “cursos” sobre temas relacionados con la minería, exportando la idea de que hacerlos, le otorga la posibilidad a la gente, de soñar con (en algún momento) pertenecer a esa elite, etc. En muchos casos, se han logrado testimonios sobre el aporte de dádivas a funcionarios políticos y sospechosos negocios que implican actos de corrupción, que, como es habitual, a pesar de ser denunciados públicamente, nunca son investigados por la justicia.
“El gran problema para una empresa minera es llegar, asentarse y abrir el yacimiento, Lo que venga después es manejable”, nos dijo hace algunos años una fuente que nunca se equivocó a la hora de delinearnos con anticipación, los pasos que darían otras empresas y los resultados que obtendría la provincia. De hechos, en los últimos años, las mineras han desarrollado potentes herramientas de comunicación y aceitados los departamentos de RRPP, con el fin de avanzar en las tareas de “ablandamiento” social, previo, incluso, a la llegada de la empresa en sí, como en el caso de Yamana, por ejemplo.
Vera dijo a la prensa que “se trató de una reunión altamente positiva porque veo que los comerciantes saben donde están y donde quieren llegar, y si esta transacción entre Yamana y Extorre se concreta vamos a trabajar con éxito”.
Una de las estrategias de Yamana, ha sido invitar a los deseadenses a visitar su filial en San Juan, donde – explicaron – los índices de ocupación de la mano de obra local son muy altos”, expresando que el 84% de las personas son de San Juan y de ese porcentaje, el 50% de las comunidades aledañas. Lo que olvidan señalar los responsables de la minera canadiense es que Puerto Deseado, no es San Juan, donde la gente sí tiene tradición minera, a pesar de que allí también les reclaman a las empresas por mayor compromiso social. De hecho, han sido los mismos Intendentes de Santa Cruz y hasta el diputado Rubén Contreras (FPVS), quienes reconocieron que la ocupación de mano de obra local no llega al 6% en toda la provincia. ¿Por qué Deseado debería ser la excepción?.
Un estudio relacionado de los emprendimientos mineros que existen en Santa Cruz, solo acudiendo a la información pública generada por nuestra Agencia, antes del inicio de las tareas y cuando los proyectos ya están en producción, da cuenta de que las promesas de inversión y mano de obra esgrimidas por las empresas, antes de iniciar el proyecto, nunca se cumplieron. La estadística determina que en los primeros meses y hasta un año o año y medio después, existe una actividad que va decreciendo paulatinamente y (caso Minera Santa Cruz en Perito Moreno) los insumos locales son sustituídos por aquellos traídos de afuera, con variadas excusas que van desde el valor de los materiales, hasta la falta de los mismos en plaza. La poca o escasa capacidad de los proveedores locales para financiar insumos y mantener stock, da pie a las mineras (y las petroleras también) para que las compras de insumos se hagan en otras provincias, dejando para la localidad (en todo caso) la prestación de servicios (transporte de personal, acarreos u obras de construcción civil) o bien el alquiler de propiedades, (casas, depósitos, locales).
También queda establecido que, efectivamente, se produce un crecimiento de la movilidad económica en la zona, producto del impacto inicial que produce el desembarco de la empresa, maquinarias, personal y logística, pero paralelamente, la llegada de un sector productivo y de consumo, con mayor poder adquisitivo, eleva los alquileres, los precios en góndolas y en general, produce el aumento del costo de vida, lo cual impacta considerablemente en el bolsillo del lugareño que trabaja y vive, en la mayoría de los casos, dependiendo del Estado, a través de un sueldo municipal o de organismos provinciales.
En este sentido y tal como lo hemos podido comprobar en el interior, donde hay mineras trabajando desde hace tiempo (Perito Moreno, Gobernador Gregores) el sector dependiente, directa o indirectamente, de las mineras tiene un mejor pasar, pero la mayoría de la población sufre los impactos negativos ya que demográficamente agrega población, sube los costos por mayor demanda, asienta una población residual (aquellos que dejan de trabajar en el sector minero pero se quedan en la localidad) y en algunos casos, como en Perito Moreno, por ejemplo, el propio Intendente Guillermo Bilardo ha dicho que esto trae aparejado cuestiones de inseguridad, la necesidad de servicios públicos que la municipalidad no está en condiciones de brindar, la necesidad de más policías en las calles, que la Jefatura no envía y la demanda de tierras fiscales que los municipios tratan de regular.
Puerto Deseado es hoy el próximo blanco de la conquista minera; dependerá de los ciudadanos si en realidad compran los espejitos de colores o exigen que se los trate como ciudadanos de primera y no como colonizados.
El verdadero numen del problema no pasa por estas promesas insulsas de las empresas cuyo cumplimiento solo quedan en la buena voluntad de sus Gerentes o en las transas que a futuro hagan los intendentes con el Directorio de la empresa, lo que realmente se debe exigir es que el gobierno nacional y provincial, les aplique a las mineras el pago de mayores regalías por lo que se llevan y que estos fondos vuelvan a las localidades para que se desarrolle la infraestructura, una industria diversificada y eleve el nivel de vida de la gente. Todo lo demás representan aquellas baratijas que traían los conquistadores españoles en sus barcazas, que deslumbraban con su brillo al natural de estas tierras, con el objetivo de quitarles lo que más atesoraban: sus riquezas y su dignidad. Mutó el medio y el modo, pero el objeto es el mismo.
Las empresas mineras en Santa Cruz pagan el 1% en regalías. De manera falaz y engañosa, se dice que pagan el 3%, cosa que no es así; en todo caso lo serán para emprendimientos futuros, pero los proyectos que actualmente se desarrollan en Santa Cruz están exentos de pagar la actualización a la cual, hace poco, el gobierno provincial adhirió, por lo tanto y en la medida de que la clase política no se interese genuinamente de la gente, legislando para cobrarle a las mineras un justo precio por lo que se llevan del subsuelo, nada traerá prosperidad para las localidades impactadas. Cerro Moro será una parte a cielo abierto y otra subterránea, según expresa el sitio oficial de la empresa. La cercanía del yacimiento a solo 70 Kms del pueblo marcará en pocos años un cambio drástico en la salud de los deseadenses, sin embargo, como todo impacto ambiental, al ser lento y silencioso, no puede ser evaluado sino cuando el hecho está consumado. Lo peor es que nadie lo advierte y quien lo advierte, no lo considera importante.
Fuente: OPI Santa Cruz
“Esto es como el hombre rico cuando quiere seducir a una joven inexperta para llevarla a la cama; la deslumbra, la llena de regalos y le promete lo que, sabe de antemano, no le cumplirá, pero como la posición económica del hombre es tan buena y holgada, nada le hace sospechar a la mujer de que el futuro dorado que le promete, no llegará” la metáfora la podemos usar para describir la llegada de directivos de Yamana Gold, que se quedó con el yacimiento Cerro Moro de la empresa Extorre, a la ciudad de Puerto Deseado, una localidad (como tantas de Santa Cruz) que ha quedado relegada por la desinversión y la falta de políticas sustitutivas o alternativas de la pesca, uno de los recursos de mayor incidencia en la economía local. Esto ha generado problemas económicos y sociales graves a lo largo de estos años y un comercio deprimido, con problemas a la hora de sostener la cadena de pago y que necesita de la asistencia del gobierno central, como otros municipios de la provincia.
La llegada de la minería abre una expectativa cierta para la población portuaria y además genera la esperanza de un desarrollo genuino en la comunidad, sin embargo los deseadenses vienen del primer gran fracaso, la experiencia con la Extorre operadora del yacimiento Cerro Moro en las primeras fases, empresa que no solo no dejó nada en la ciudad, sino que, además, el corte de los pocos servicios locales de los cuales se servía, ante su retiro imprevisto, generó problemas en algunos comerciantes de la zona que los ha llevado a pensar en el cierre de sus Pymes.
Ahora la canadiense Yamana Gold, compradora del proyecto en 414 millones, desembarcó en Puerto Deseado con sus representantes argentinos Hernán Vera, y los gerentes Rubén Palacios y Mario Fernández, quienes en la Cámara de Comercio mantuvieron una reunión con su presidente Jorge Cis y Mariana Künle, con asistencia de los Concejales de la ciudad.
Luego de dos horas, los comerciantes lograron la promesa de que la minera va a priorizar el compre local, la inversión en la localidad y la toma de mano de obra en Deseado, notándose – por las declaraciones posteriores de los integrantes de la Cámara de Comercio – que fueron convencidos de que esta nueva instancia será mejor que la anterior, donde Extorre, llegó con un propósito similar y promesas iguales, pero jamás cumplió.
La práctica de manual de las operadoras indica que un emprendimiento debe lograr el consenso social, particularmente a través de las fuerzas vivas de la localidad y fundamentalmente el arco político (Intendente y Concejales). Cuando ha logrado convencer al sector productivo, de que va a ser beneficiado directo con la actividad minera, la estrategia es dejar que éstos sectores internos, políticos y económicos de la sociedad, sean los encargados de multiplicar sus promesas al resto de la comunidad y de esta manera logran el efecto de aceptación que buscan, o al menos, bajan al mínimo la resistencia pública a la actividad que van a desarrollar en proximidad de los pueblos. Si a esto le agregamos la complicidad del gobierno (municipal, provincial y nacional) que son los principales facilitadores de estos negocios y los grandes ausentes en los controles y exigencias, tanto medioambientales como de explotación, tenemos cerrado el círculo y la empresa (en este caso Yamana Gold) tendrá el campo expedito para instalarse. Una vez logrado su propósito, si (como es normal) no cumplen las promesas de inversiones en la comunidad, encontrarán cientos de argumentos válidos para justificarse, en la seguridad de que ya nadie los moverá de donde están. Lo único que les preocupa a las empresas, una vez iniciado el trayecto productivo, es sostener más o menos aceitados los lazos políticos con el Intendente y el sindicato, únicos escollos locales que pueden generarle un impedimento serio para desarrollarse.
Con los Intendentes suelen pactar “inversiones” locales, en algunos casos la construcción de un gimnasio, una escuela, o algún edificio asignado a la cultura y el deporte, programas con entrega de computadoras o algún premio a determinados concursos escolares o de escuelas técnicas, la realización de “cursos” sobre temas relacionados con la minería, exportando la idea de que hacerlos, le otorga la posibilidad a la gente, de soñar con (en algún momento) pertenecer a esa elite, etc. En muchos casos, se han logrado testimonios sobre el aporte de dádivas a funcionarios políticos y sospechosos negocios que implican actos de corrupción, que, como es habitual, a pesar de ser denunciados públicamente, nunca son investigados por la justicia.
“El gran problema para una empresa minera es llegar, asentarse y abrir el yacimiento, Lo que venga después es manejable”, nos dijo hace algunos años una fuente que nunca se equivocó a la hora de delinearnos con anticipación, los pasos que darían otras empresas y los resultados que obtendría la provincia. De hechos, en los últimos años, las mineras han desarrollado potentes herramientas de comunicación y aceitados los departamentos de RRPP, con el fin de avanzar en las tareas de “ablandamiento” social, previo, incluso, a la llegada de la empresa en sí, como en el caso de Yamana, por ejemplo.
Vera dijo a la prensa que “se trató de una reunión altamente positiva porque veo que los comerciantes saben donde están y donde quieren llegar, y si esta transacción entre Yamana y Extorre se concreta vamos a trabajar con éxito”.
Una de las estrategias de Yamana, ha sido invitar a los deseadenses a visitar su filial en San Juan, donde – explicaron – los índices de ocupación de la mano de obra local son muy altos”, expresando que el 84% de las personas son de San Juan y de ese porcentaje, el 50% de las comunidades aledañas. Lo que olvidan señalar los responsables de la minera canadiense es que Puerto Deseado, no es San Juan, donde la gente sí tiene tradición minera, a pesar de que allí también les reclaman a las empresas por mayor compromiso social. De hecho, han sido los mismos Intendentes de Santa Cruz y hasta el diputado Rubén Contreras (FPVS), quienes reconocieron que la ocupación de mano de obra local no llega al 6% en toda la provincia. ¿Por qué Deseado debería ser la excepción?.
Un estudio relacionado de los emprendimientos mineros que existen en Santa Cruz, solo acudiendo a la información pública generada por nuestra Agencia, antes del inicio de las tareas y cuando los proyectos ya están en producción, da cuenta de que las promesas de inversión y mano de obra esgrimidas por las empresas, antes de iniciar el proyecto, nunca se cumplieron. La estadística determina que en los primeros meses y hasta un año o año y medio después, existe una actividad que va decreciendo paulatinamente y (caso Minera Santa Cruz en Perito Moreno) los insumos locales son sustituídos por aquellos traídos de afuera, con variadas excusas que van desde el valor de los materiales, hasta la falta de los mismos en plaza. La poca o escasa capacidad de los proveedores locales para financiar insumos y mantener stock, da pie a las mineras (y las petroleras también) para que las compras de insumos se hagan en otras provincias, dejando para la localidad (en todo caso) la prestación de servicios (transporte de personal, acarreos u obras de construcción civil) o bien el alquiler de propiedades, (casas, depósitos, locales).
También queda establecido que, efectivamente, se produce un crecimiento de la movilidad económica en la zona, producto del impacto inicial que produce el desembarco de la empresa, maquinarias, personal y logística, pero paralelamente, la llegada de un sector productivo y de consumo, con mayor poder adquisitivo, eleva los alquileres, los precios en góndolas y en general, produce el aumento del costo de vida, lo cual impacta considerablemente en el bolsillo del lugareño que trabaja y vive, en la mayoría de los casos, dependiendo del Estado, a través de un sueldo municipal o de organismos provinciales.
En este sentido y tal como lo hemos podido comprobar en el interior, donde hay mineras trabajando desde hace tiempo (Perito Moreno, Gobernador Gregores) el sector dependiente, directa o indirectamente, de las mineras tiene un mejor pasar, pero la mayoría de la población sufre los impactos negativos ya que demográficamente agrega población, sube los costos por mayor demanda, asienta una población residual (aquellos que dejan de trabajar en el sector minero pero se quedan en la localidad) y en algunos casos, como en Perito Moreno, por ejemplo, el propio Intendente Guillermo Bilardo ha dicho que esto trae aparejado cuestiones de inseguridad, la necesidad de servicios públicos que la municipalidad no está en condiciones de brindar, la necesidad de más policías en las calles, que la Jefatura no envía y la demanda de tierras fiscales que los municipios tratan de regular.
Puerto Deseado es hoy el próximo blanco de la conquista minera; dependerá de los ciudadanos si en realidad compran los espejitos de colores o exigen que se los trate como ciudadanos de primera y no como colonizados.
El verdadero numen del problema no pasa por estas promesas insulsas de las empresas cuyo cumplimiento solo quedan en la buena voluntad de sus Gerentes o en las transas que a futuro hagan los intendentes con el Directorio de la empresa, lo que realmente se debe exigir es que el gobierno nacional y provincial, les aplique a las mineras el pago de mayores regalías por lo que se llevan y que estos fondos vuelvan a las localidades para que se desarrolle la infraestructura, una industria diversificada y eleve el nivel de vida de la gente. Todo lo demás representan aquellas baratijas que traían los conquistadores españoles en sus barcazas, que deslumbraban con su brillo al natural de estas tierras, con el objetivo de quitarles lo que más atesoraban: sus riquezas y su dignidad. Mutó el medio y el modo, pero el objeto es el mismo.
Las empresas mineras en Santa Cruz pagan el 1% en regalías. De manera falaz y engañosa, se dice que pagan el 3%, cosa que no es así; en todo caso lo serán para emprendimientos futuros, pero los proyectos que actualmente se desarrollan en Santa Cruz están exentos de pagar la actualización a la cual, hace poco, el gobierno provincial adhirió, por lo tanto y en la medida de que la clase política no se interese genuinamente de la gente, legislando para cobrarle a las mineras un justo precio por lo que se llevan del subsuelo, nada traerá prosperidad para las localidades impactadas. Cerro Moro será una parte a cielo abierto y otra subterránea, según expresa el sitio oficial de la empresa. La cercanía del yacimiento a solo 70 Kms del pueblo marcará en pocos años un cambio drástico en la salud de los deseadenses, sin embargo, como todo impacto ambiental, al ser lento y silencioso, no puede ser evaluado sino cuando el hecho está consumado. Lo peor es que nadie lo advierte y quien lo advierte, no lo considera importante.
Fuente: OPI Santa Cruz

