Géneros

Las mujeres se movilizan contra el gobierno de Milei en un nuevo 8M

Por Ingrid Beck

En la misma semana en la que el gobierno de Javier Milei pretenderá prohibir el lenguaje inclusivo y la perspectiva de género en la administración pública, mujeres feministas en todo el país dejaron de lado diferencias de antaño para definir consignas y convocatoria para la concentración y el paro de este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Mientras el Ejecutivo insiste en tirarles cascotes -el último en la Asamblea Legislativa, en donde sólo las mencionó para ubicarlas "en sus casas educando a las generaciones futuras"-, los feminismos se organizan para la resistencia, con la convicción de que los temas urgentes para resolver son el hambre y la pobreza.

Es que el cóctel devaluación-inflación-recesión, además de afectar a los sectores más vulnerables, tiene un eco feroz en las mujeres, las más perjudicadas por el ajuste del gobierno de Milei. La llamada feminización de la pobreza no es un invento de la "ideología de género", como circula en la narrativa ultraconservadora acá y en el mundo. El concepto sirve para visibilizar los múltiples problemas que hacen a la desigualdad de las condiciones de vida, los derechos y las oportunidades entre varones y mujeres.

Las mujeres son las más pobres

Un informe del desaparecido Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad publicado hace un año, detallaba que las mujeres representan el 64% de la población de menores ingresos y que ellas ganan un 28,1% menos que los varones. Además, indica el informe, las mujeres están más expuestas a trabajos informales que vulneran sus derechos laborales. A esto se suman los datos de Unicef: la pobreza afecta a 7 de cada 10 familias monomarentales, es decir, a los hogares mantenidos sólo por mujeres. Según el EPH-INDEC del tercer trimestre de 2023, sólo el 74,6% tiene empleo (95,4% de los varones) y cae al 67,4% cuando tienen un hijo o una hija y al 62,5% cuando tienen dos o más.

Si las mujeres eran las más pobres hace un año, no hay motivo para pensar, ajuste mediante, que la situación haya mejorado. Más bien, todo lo contrario.

Mientras le reducen las entregas de alimentos a los comedores comunitarios, el Gobierno avanzó con el cierre del INADI -medida criticada hasta por la DAIA- y el ministro de Defensa, Luis Petri, prohibió en su cartera el uso de los femeninos para los grados militares: sí, penaliza, por ejemplo, el uso de la palabra "capitana". El exdiputado radical se hizo vanguardia en prohibiciones en el lenguaje.

A Javier Milei no le gusta la letra e

A la performance de Petri le siguió el acting del vocero presidencial, Manuel Adorni, en su habitual conferencia de prensa, donde anunció la prohibición del lenguaje inclusivo y de la perspectiva de género en la administración pública. Podría pensarse que son temas menores frente a cuestiones como el hambre, pero no hacen sino marcar pasos previsibles en el camino de la batalla cultural contra las feministas y activistas de la diversidad sexual que tantos derechos conquistaron desde la recuperación de la democracia en la Argentina.

También dijo que se evitará en la redacción de documentos públicos "la innecesaria utilización" del género femenino. No se sabe quién define cuándo y cómo es necesaria la utilización.

Lenguaje inclusivo

El uso del lenguaje inclusivo es recomendado por Naciones Unidas. La web oficial del organismo especifica que "dado que el lenguaje es uno de los factores clave que determinan las actitudes culturales y sociales, emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género es una forma sumamente importante de promover la igualdad de género y combatir los prejuicios de género".

No es obligatorio sino opcional y forma parte del reconocimiento de las identidades no binarias, algo que para la ultraderecha debe desaparecer, pero que está incluido en la Ley de Identidad de Género y que fue reconocido en varios fallos judiciales desde 2016.

Prohibir la perspectiva de género, una ilusión

La perspectiva de género le va a resultar más difícil de abolir al Gobierno porque pretende imponer un cambio en la manera de ver el mundo, en una mirada que pone la lupa en la desigualdad. Niñas y niños juegan a esconderse y creen que de verdad nadie los ve. Cuando crecen, esa fantasía se esfuma y se ve al rey desnudo. Prohibir la perspectiva de género, además de imposible, definitivamente no hace desaparecer la desigualdad.

"Lo único que ha añadido el feminismo radical es una mayor intervención del Estado para enturbiar los procesos económicos. Ha dado trabajo a burócratas de género que no aportan nada a la sociedad. Crearon ministerios de género y organizaciones internacionales dedicadas a promover esta agenda", dijo el presidente Milei en el Foro de Davos de enero pasado. También habló de "la sanguinaria agenda abortista".

Las asambleas porteñas para diseñar el 8M son las más nutridas de los últimos años y en las que con más facilidad se tejen acuerdos. Habrá concentración en Congreso con la certeza de que el movimiento de mujeres es un blanco del gobierno nacional, que no contempla la fuerza de aquella movilización masiva del 3 de junio de 2015 y de la marea verde que ganó las calles en 2018. La remera de una de las participantes en la asamblea tenía impresa la leyenda "Orgullosamente feminista". Así pinta el próximo 8 de marzo en todo el país.

Fuente: Letra P